Nacional
Martes 04 diciembre de 2018 | Publicado a las 16:33
Bachelet retoma la bandera medioambientalista con apremiante columna en el New York Times
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En el √ļltimo gobierno de la expresidenta Michelle Bachelet, el rechazo del proyecto minero Dominga termin√≥ fracturando su gabinete, cuando la actual alta comisionada ONU entraba en la recta final de su segunda administraci√≥n.

Para la exmandataria y su comité de ministros, el cuidado del medio ambiente, junto a la flora y la fauna existente en la zona cercana a la comuna de La Higuera, en la región de Coquimbo, terminó siendo más importante que el desarrollo económico en desmedro del hábitat natural.

Finalmente, dej√≥ la primera magistratura en marzo de este a√Īo, dio comienzo a su fundaci√≥n y a principios de agosto la Asamblea General acept√≥ su nominaci√≥n a la cartera de Derechos Humanos del ente mundial.

Desde allí, Bachelet ha comenzado lentamente a definir su agenda. En el plano doméstico, por ejemplo, condenó la muerte de Camilo Catrillanca en un operativo del Comando Jungla en Ercilla.

En el plano internacional, está preparando un viaje a Venezuela, si las condiciones así lo permiten, tras la invitación del presidente Nicolás Maduro.

Ello, para que en su calidad de alta comisionada pueda ver en persona la situaci√≥n por la que atraviesa la naci√≥n caribe√Īa y conversar tanto con figuras del oficialismo como de la sociedad civil.

No obstante, en las √ļltimas horas, Bachelet retom√≥ la bandera medioambientalista a trav√©s de una columna para The New York Times.

En el escrito, con sentido de urgencia y con un tono apremiante, la expresidenta expuso que, a su juicio, la humanidad ya llegó tarde para salvar del todo al planeta.

No obstante, aseguró que es ahora cuando se deben tomar las decisiones claves que evitarán a futuro un empeoramiento del contexto actual.

En esa l√≠nea, tomando en cuenta, por ejemplo, la pol√≠tica impulsada por Donald Trumpquien no cree en el cambio clim√°tico– “es m√°s importante que nunca que pa√≠ses peque√Īos como Chile ‚ÄĒaquellos que usualmente padecen de manera m√°s directa los da√Īos costeros por el cambio clim√°tico‚ÄĒ trabajen para preservar el medio ambiente mientras buscan mantener un impulso econ√≥mico”.

“La mala noticia es que esto sucede cuando ya es muy tarde. Somos la √ļltima generaci√≥n de tomadores de decisiones que puede actuar a tiempo para evitar una cat√°strofe planetaria”, sentenci√≥.

“Las decisiones que tomemos hoy nos llevar√°n hacia un futuro con mayor resiliencia clim√°tica o resultar√°n en una seguridad alimentaria, de agua y energ√≠a socavadas para las siguientes d√©cadas”, agreg√≥.

Pero el crecimiento que se ha obtenido hasta el momento a costas del medio ambiente también podría verse comprometido de no prevenir mayores emisiones de dióxido de carbono, alejarse del plástico y depender menos del petróleo.

Citando al Banco Mundial, Bachelet detall√≥ que “el impacto de los fen√≥menos naturales extremos equivale a una baja de 520.000 millones de d√≥lares en el consumo anual global”. Adem√°s, el cambio clim√°tico gatillar√≠a que 100 millones de personas caigan en la pobreza extrema hacia 2030.

“Los expertos ya lo han se√Īalado: si no gestionamos el cambio clim√°tico, terminaremos por deshacer el mismo desarrollo”, escribi√≥ Bachelet.

En la publicación, la alta comisionada no olvidó mencionar los avances en materia medioambiental y de energías verdes que logró en sus gobiernos.

Recordó, por ejemplo, la ampliación de las áreas marinas protegidas, la inversión en energías no renovables y el aumento de los parques nacionales.

Tampoco olvid√≥ la prohibici√≥n de las bolsas pl√°sticas en comunas costeras, medida que Pi√Īera radicaliz√≥ y transform√≥ en el fin de estos contenedores a lo largo del gran, mediano y peque√Īo comercio.

Sin embargo, Bachelet aclar√≥ cada pa√≠s no debe trabajar de manera individual si lo que se busca es “una transformaci√≥n global”.

“Debemos comprometer nuestras energ√≠as colectivas a defender un bien com√ļn y a encontrar un equilibrio entre el crecimiento econ√≥mico, la creaci√≥n de trabajos y las demandas ambientales”, dijo.

En esa línea, destacó que iniciativas como el Acuerdo de París o la Agenda 2030 tracen un camino claro a seguir en materia de coordinación y apoyo a aquellos países que necesiten ayuda.

Aunque -en su opini√≥n- se necesita una estrategia m√°s compleja, que “acelere el bien com√ļn, permita que sean viables las inversiones y, entre otras cosas, atienda los riesgos de hacer el cambio productivo que necesita haber en nuestras econom√≠as”.

“Ha llegado el momento de ponerle un precio al tipo de desarrollo que s√≠ generar√° cohesi√≥n y paz duraderas. Porque de esto se trata: de la supervivencia de la humanidad, de la manera correcta”, finaliz√≥ la otrora dos veces jefa de Estado.

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