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“También fui hombre bueno”: la vida de lujo de exalcalde de Algarrobo y su pareja con platas del fisco

"También fui hombre bueno": la vida de lujo de exalcalde de Algarrobo y su pareja con platas del fisco

Nicolás Parra Tapia

Director de la Unidad de Investigación de BioBioChile

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Lunes 12 enero de 2026 | 19:36
Investigación

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Edición Sandra Martínez (BBCL)

Ética y transparencia de BioBioChile

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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El ex alcalde de Algarrobo, José Luis Yáñez Maldonado, junto a su pareja Belén Carrasco, desviaron más de mil millones de pesos de las finanzas municipales para darse lujos como propiedades en Estados Unidos y costosos viajes por Europa. Utilizaron testaferros, incluyendo a familiares y amigos en nóminas de pagos falsas. Belén confesó la trama y cómo gastaron el dinero en autos, viajes y compras.

Compra de miles de dólares, propiedades en Estados Unidos y costosos viajes a Europa. Esa es parte de los lujos que se dieron el entonces alcalde de Algarrobo, José Luis Yáñez Maldonado (ex UDI) y su pareja y exfuncionaria, Belén Constanza Carrasco Serrano. ¿El problema? Lo hicieron a costas de las finanzas municipales que ellos —por ley— debían resguardar.

A ambos no se les ocurrió mejor idea que desviar más de mil millones de pesos provenientes del fisco a sus cuentas personales. Para ello, se asociaron con el hermano de Belén, Sixto Carrasco: captaron a testaferros y comenzaron a vaciar las arcas de la casa edilicia.

En simple, reclutaron a amigos, sobrinos y cuanta persona de confianza tuvieron por delante para incluirlo en nóminas de pagos pese a que no tenían ningún vínculo comercial ni laboral con la municipalidad.

Los desvíos

José Luis Yáñez es ingeniero comercial. Fue electo alcalde por primera vez en 2016. Para 2021, su labor como jefe comunal fue premiada por la ciudadanía con su reelección al sillón municipal. Pero, a lo menos desde marzo de 2022, todo comenzó a irse por el despeñadero. Primero la Contraloría y luego la fiscalía le cayeron encima: descubrieron el desvío de cuantiosas sumas de dinero.

Todo comenzó cuando Yáñez puso a su pareja como tesorera municipal. Lo hizo, en buen chileno, a la mala: sin formalizar documento alguno, sólo por decreto. Quien antes ocupaba ese puesto de manera legal fue, simplemente, trasladado a la Dirección de Rentas.

Desde entonces, ella tuvo el control total: retiraba talonarios de cheques municipales, firmaba y giraba documentos contra las cuentas corrientes municipales, custodiaba y manejaba la caja fuerte de Tesorería, confeccionaba nóminas de pagos, y como apoderada bancaria, era la única funcionaria de Tesorería para autorizar y provisionar pagos.

Los millones

De acuerdo con el plan ideado, expuesto por el Ministerio Público en el juicio contra los exservidores Públicos, Belén Carrasco adulteraba las nóminas de
pago incluyendo en los referidos listados, como supuestos destinatarios de pagos
regulares del municipio, a personas que no tenían ningún vínculo comercial ni
laboral con la municipalidad que les hiciera acreedores de dichos fondos.

Una vez hecha la trampa, los dineros eran redirigidos a su cuenta o la del alcalde, no sin antes dejarle una comisión. Yáñez reclutó a un sobrino, un primo y un amigo. Utilizaban WhatsApp para coordinarse, utilizando términos futboleros. “Oye, salió partido”, les advertían a los palos blancos para referirse a los pagos. Cuando cayeron detenidos, el chat entre ambos estaba borrado. También usaban Signal.

En total, entre 2022 y 2023, cuando Yáñez debió renunciar como alcalde, alcanzaron a desviar más de 1.100 millones de pesos. El primer testaferro recibió más de $257 millones, en 21 operaciones. La primera fue por más de $1 millón, las siguientes —casi todas— se alzaban hasta los $15 millones.

Las transferencias al segundo testaferro superaron los $500 millones; el tercero, los $137 millones; el cuarto, los $125 millones; y el quinto, los $63 millones.

La confesión

Cuando declaró en el juicio, Belén confesó todo: dijo que cuando comenzó a desviar los dineros, llevaba bien avanzada la construcción de su casa propia. Quería también un auto. Así, atestiguó, en el verano de 2022 habló con José Luis, el alcalde, para proponerle el plan. Le comentó, en simple, que habían deficiencias administrativas, y que existía un colchón financiero en la municipalidad que no se ocupaba y que podían echar mano de él.

De este modo, le explicó que se podían falsificar nóminas e incluir a terceros y hacer las transferencias sin que nadie las notara por la falta de control.

“Si estas bien segura de que no te van a pillar, démosle”, dice Belén que le dijo el jefe comunal. Así comenzó con la primera transferencia. Y como no fue descubierta, decidió incluir a su hermano en el entramado.

En su alocución, Belén aseguró haber cometido un error. Reconoció que se “envició”. Comentó que necesitaba dinero para terminar su casa, pero después se empezó a dar lujos. Hizo viajes dentro de Chile y al extranjero. El problema fue que mientras más desfalcaba, más gastaba.

Con José Luis fue a Punta Arenas, Puerto Natales, Villarrica, Pucón, Santiago y a Europa. Pagaron pasajes, hoteles, lugares de atracción, restaurantes. Pasó su tarjeta con el dinero malversado para que el alcalde fuera con sus hijas a Disney. También se la facilitó a una de ellas cuando fue a un concurso de belleza a Estados Unidos. Compró un auto, una moto, ropa, zapatillas y pagó en supermercados.

Los lujos

En concreto, la fiscalía descubrió pagos de Belén en de sus tarjetas de créditos, cheques y otros productos financieros. Las operaciones más abultadas corresponden a aquellas de cambio a divisas extranjeras y comercio exterior con cargo a sus cuentas bancarias. El total se empina por sobre los $24 millones.

También compró una moto marca Honda y un automóvil Chery Tigo; se fue al Rosa Agustina Resort (gastó más de medio millón ahí) y arregló una casa propiedad de su papá: gastó $33 millones en ferretería, destinó $5 millones a un proveedor de ventanas y otros $3,5 dejó para una empresa de movimientos de tierra.

Hay más ejemplos: pagó el Hotel Corporación Chil ($2.783.010); el Noi Hotel Vitacura ($2.560.000); el BKG Hotel ATP (USD$ 15.66); y el Eurostar Internacional (USD$ 1.495).

José Luis Yáñez también se aseguró: pagó sus cuentas bancarias, hizo depósitos y compró dólares. En agosto de 2023 adquirió 21.429 dólares, equivalentes a $19,9 millones. Los usó para el pago de bienes raíces adquiridos en Estados Unidos junto a Belén. ¿El costo del sueño americano? Más de 90 mil dólares, unos 90 millones de pesos por cuatro propiedades: tres a nombre de ellas y uno a nombre de él.

En Chile, más precisamente en Algarrobo, compró un inmueble avaluado en $30 millones.

“Quiero pedirte perdón”

José Luis Yáñez tampoco tuvo más opción que confesar. Aseveró que traicionó la confianza de la gente que lo eligió. Eso sí, advirtió que también fue “un hombre bueno”: dijo que trabajó 20 años en servicio público, que durante su gestión se invirtió en la comuna. El proyecto más bonito, dijo, fueron las 430 viviendas que dejó para la gente.

El exjefe comunal contó que Belén quedó embarazada mientras eran seguidos de cerca por la PDI y el Ministerio Público. Hoy, prácticamente no lo conoce.

“Si alguna vez escuchas estas palabras quiero pedirte perdón”, se lamentó desde el banquillo de los acusados.

Las condenas

En vista de estos antecedentes, el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de San Antonio condenó el pasado jueves 8 de enero al exalcalde y a Belén Carrasco a sendas penas de 10 años de presidio efectivo, la inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos y la inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras duren las condenas; más el pago de una multa de $2.309.545.164. Según informó el Poder Judicial, ambos fueron sentenciados en calidad de autores del delito consumado de malversación de caudales públicos.

Además, a Yáñez y Carrasco deberán cumplir cada uno cuatro años de reclusión efectiva, como autores del delito consumado de lavado de activos.

Sixto Alexander Carrasco Serrano fue condenado a dos penas de tres años y un día de presidio efectivo, accesorias legales y el pago de multas por $1.516.966.392, y 200 UTM, en calidad de cómplice del delito de malversación de caudales públicos y como autor de lavado de activos, respectivamente.

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