En términos simples: el calor dejó de ser una anomalía y pasó a constituir una nueva normalidad climática.
Desde el Colegio de Geógrafos y Geógrafas de Chile expresamos nuestra preocupación frente a estas nuevas condiciones climáticas. Durante décadas, el calor extremo en Chile fue leído como algo excepcional, casi anecdótico, asociado a condiciones meteorológicas que interrumpían la normalidad estival.
Sin embargo, los datos cuentan otra historia. Una historia menos episódica y más estructural, otro síntoma de la urgencia climática y el llamado a la acción climática de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en donde las proyecciones más extremas del Cambio Climático se están consolidando y, por lo cual debemos tomar acciones inmediatas para adecuarnos y disminuir los impactos negativos, tanto en seres humanos como en la biodiversidad.
Los geógrafos y las geógrafas del país, desde hace décadas están analizando el comportamiento de las variables climáticas en el país, este trabajo muestra que para el caso de Santiago las temperaturas máximas diarias registradas en la estación Quinta Normal entre 1951 y 2025, concentradas en los meses de diciembre y enero, ya no es solo la ocurrencia de días excepcionalmente calurosos, sino el desplazamiento completo del régimen térmico estival.
En términos simples: el calor dejó de ser una anomalía y pasó a constituir una nueva normalidad climática.
En el ejercicio de la profesión, las geógrafas y geógrafos en Chile en diversas áreas de acción tales como la academia, el sector privado y el sector público, han estado analizando de manera integral las distribuciones anuales de temperatura diaria, representadas mediante densidades, revelan un patrón consistente: desde mediados del siglo XX hasta hoy, los veranos en Santiago han experimentado un corrimiento progresivo hacia valores más altos, acompañado de una creciente concentración de días en torno a umbrales superiores a los 31°C.
No se trata únicamente de récords aislados, sino de una reconfiguración estadística del clima en Santiago y de su clima urbano.
Este cambio es particularmente relevante porque la mediana estival de las temperaturas máximas, un estadístico robusto, menos sensible a extremos, también aumenta de manera sostenida.
Es decir, incluso si elimináramos los días más extremos, el verano actual seguiría siendo sustantivamente más cálido que el de hace cincuenta o sesenta años. El calentamiento no sólo está en los márgenes, sino que está en el centro de la distribución.
Alerta a la acción
¿Por qué importa esto? Porque las sociedades, las ciudades y las infraestructuras no responden a los valores máximos absolutos, sino a la frecuencia y persistencia del calor. Un clima donde muchos días superan umbrales normales impone una carga acumulativa sobre las personas, los ecosistemas urbanos y los sistemas energéticos. El estrés térmico no se produce solo en los días récord, más bien se construye día a día.
El colegio levanta esta alerta a la acción, con la perspectiva integral que caracteriza a la profesión y, desde la geografía física crítica, destacando que las ciudades son el área que concentra la mayor cantidad de población, y este aumento sostenido de las temperaturas tiene implicancias profundas en la calidad de vida y los hábitats.
En Chile, las ciudades están marcadas por fuertes desigualdades socioespaciales, tomado el ejemplo de Santiago, donde la exposición al calor no es homogénea. Sectores con menor cobertura vegetal, alta densidad construida y materiales que almacenan calor, frecuentes en áreas de menores ingresos, amplifican los efectos de este nuevo régimen térmico. El cambio climático, en este contexto, no actúa como un fenómeno neutral, sino que se superpone a desigualdades preexistentes y las intensifica.
Además, el desplazamiento térmico observado tensiona la planificación urbana y la gestión del riesgo. Las normativas, los estándares de diseño y las políticas públicas siguen operando, en muchos casos, bajo supuestos climáticos del pasado. Pero los datos muestran que ese pasado ya no existe. Persistir en esa inercia equivale a planificar ciudades para un clima que ya fue.
Frente a este escenario, la pregunta no es si Chile se está calentando, eso ya es una realidad, sino ¿qué hacemos con ese conocimiento?.
Visualizar los datos es un primer paso, pero insuficiente si no se traduce en decisiones y políticas públicas. Adaptar las ciudades al calor requiere integrar el clima como variable estructural en la planificación territorial, fortalecer la infraestructura verde, repensar la vivienda, el espacio público y los sistemas de alerta temprana, y, sobre todo, reconocer que la vulnerabilidad térmica es también una cuestión ética, de justicia social y ambiental.
El colegio destaca el avance desarrollado desde la publicación de la Ley Marco de Cambio Climático a la fecha, pero aún no se ha logrado consolidar una gobernanza climática sólida, es un proceso en desarrollo que deberá fortalecerse en los próximos años, con por ejemplo que cada municipio cuente con su plan en la materia y dónde los geógrafos y las geógrafas son especialistas en estas áreas de trabajo, desde su visión integral del territorio, así como también; desde las especialidades que se requieren para estos desafíos.
Cabe señalar, además, nuestra preocupación por la no continuidad de la financiación del Centro de Ciencia del Clima y de la Resiliencia (CR2), principal institución nacional dedicada a generar evidencia científica climática, lo cual, da cuenta de contradicciones importantes del discurso y la acción decidida a enfrentar esta área prioritaria.
El aumento de las temperaturas no es sólo un problema ambiental, es un problema político y urbano. Los datos de Quinta Normal no hablan únicamente del pasado, sino de su futuro inmediato. Ignorarlos sería, irresponsable, y peor aún, una forma silenciosa de perpetuar desigualdades bajo un sol cada vez más implacable.
Pablo Sarricolea
Director Departamento de Geografía, Universidad de Chile.
Investigador del Centro de Ciencia del Clima y de la Resiliencia (CR2).
Director del Colegio de Geógrafas y Geógrafos de Chile A.G.María Ester Arancibia
Presidenta del Colegio de Geógrafas y Geógrafos de Chile A.G.
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