Se puede coincidir con la diputada en cuanto a que el proceso no fue un "milagro". Sin embargo, a diferencia de su planteamiento, que utiliza esa expresión para desacreditar los resultados y la evidencia, decir que no fue un milagro se relaciona con la explicación de lo que pasó.
La diputada Gael Yeomans señala, en una publicación de Instagram titulada “La gran mentira del milagro económico de la dictadura”, que durante ese período existió una inflación descontrolada, una “pérdida patrimonial” producto de la privatización de más de 700 empresas, y un deterioro de los salarios, mientras los ingresos de los sectores más ricos aumentaban.
Para evaluar la veracidad de estas afirmaciones, es necesario revisar datos concretos de ese período y considerar estudios especializados, como La República en cifras de Díaz, Luders y Wagner; Privatizaciones de Dominique Hachette; Efectos de un programa de privatizaciones de Cristián Larroulet; y el libro No fue un milagro, de Álvaro Iriarte y Ángel Soto (2025).
Analicemos cada punto por separado.
Inflación
Durante el gobierno de Salvador Allende, el gasto público aumentó aproximadamente un 30% en su primer año.
Paralelamente, la emisión monetaria se incrementó de manera acelerada: alrededor de un 50% inicialmente, cerca de un 150% en 1971 y hasta un 300% en los años posteriores. Este desorden macroeconómico provocó un fuerte aumento de la inflación, que llegó a niveles cercanos al 600% anual, y que en términos acumulados reales se aproxima al 1.000%.
Tras el 11 de septiembre de 1973, la reducción de estos niveles extremadamente altos de inflación fue un proceso lento.
En 1975, la inflación aún supera el 300% anual, y recién en 1977 bajó del 100%. Aunque en 1981 pasó a ser de un dígito, esto se debe al congelamiento del precio del dólar realizado unos años antes. Por lo mismo luego de la crisis de 1982 vuelve a subir a niveles anuales de 20%-30% aproximadamente.
Esto se explica, en gran medida, porque el Banco Central aún no era autónomo. Dicha autonomía fue establecida en la Constitución de 1980, pero entró en plena vigencia recién en 1990. A partir de entonces, la inflación comenzó a descender de manera sostenida, llegando a cerca de un 2% en 2001.
Privatizaciones
Durante el gobierno de Allende se expropiaron miles de empresas y predios, en muchos casos sin indemnización ni pago a precio de mercado.
La magnitud de la intervención estatal fue tal que, entre 1965 y 1973, la participación del Estado en el producto total de la economía aumentó desde un 14,2% hasta un 39%, mientras que la inversión privada disminuyó fuertemente.
En los primeros años del régimen militar, se consideró necesario revertir esta situación, devolviendo empresas y predios a sus legítimos propietarios.
A lo largo del período se restituyeron cientos de empresas por haber sido tomadas ilegalmente. Asimismo, se iniciaron procesos formales de privatización de empresas estatales deficitarias y que generaban un alto costo fiscal orientados a mejorar la eficiencia, reducir la intervención excesiva del Estado y enviar señales claras al mundo de que Chile avanzaba hacia una economía social de mercado, con el objetivo de atraer inversión extranjera.
Diversos estudios respaldan los efectos positivos de este proceso. Entre ellos, Welfare Consequences of Selling Public Enterprises (Banco Mundial / Oxford University Press), de Ahmed Galal et al. (1994), y La privatización en Chile, de Dominique Hachette y Rolf Lüders (1992), concluyen que las privatizaciones contribuyeron a mejorar la competencia, elevar la productividad, ampliar y diversificar la oferta de bienes y servicios, y reducir precios, generando así beneficios netos para el país.
Y si bien pueden haber existido procesos con falencias, a nivel agregado el resultado es evidente y digno de replicar.
Sueldos
Finalmente, se afirma que los salarios empeoraron durante este período. Para analizar correctamente esta afirmación, es indispensable considerar el punto de partida.
Durante el gobierno de Salvador Allende, los salarios reales experimentaron una fuerte caída: pasaron de un crecimiento de 22,8% en 1971 a una contracción de –38,6% en 1973, producto del colapso inflacionario y del desorden económico general.
Luego, al generar políticas para contrarrestar la inflación, disminuyeron los salarios reales pero estas medidas eran totalmente necesarias para estabilizar la economía después de las medidas y políticas públicas implementadas por el gobierno de Salvador Allende.
Los salarios se empiezan a recuperar, pero son afectados por la crisis de 1982, lo cual genera un desempleo alto de más de 20% y una caída fuerte en los sueldos.
Luego en la segunda mitad de 1985 y seguido con más privatizaciones de empresas, el crecimiento económico de Chile fue sostenido y llegó incluso a superar el 10% en 1989.
Esto generó un aumento sostenido de los sueldos que siguió su curso con la vuelta de la democracia.
Es importante notar que las reformas y el modelo económico implementado terminaron disminuyendo la pobreza de un 50% en 1975 a aproximadamente un 20% para el año 2000.
Conclusión
En conclusión, aunque es verdad que la inflación fue alta en ese periodo y las privatizaciones disminuyeron en el corto plazo el patrimonio del Estado, es fundamental analizar el período en su conjunto y a la luz de los datos para llegar a una conclusión correcta.
Sin duda, las reformas implementadas, incluidas las privatizaciones y las reestructuraciones económicas e institucionales, permitieron un avance significativo en la calidad de vida de las personas en el país.
Se puede coincidir con la diputada en cuanto a que el proceso no fue un “milagro”. Sin embargo, a diferencia de su planteamiento, que utiliza esa expresión para desacreditar los resultados y la evidencia, decir que no fue un milagro se relaciona con la explicación de lo que pasó.
No se trató de un fenómeno espontáneo ni automático, ni tampoco de una solución mágica.
El crecimiento económico y la mejora en las condiciones de vida fueron el resultado de la liberalización de la economía, la apertura a la competencia, un conjunto de políticas públicas orientadas a la estabilización macroeconómica, y el fortalecimiento de las bases institucionales, cuya defensa debe mantenerse hasta el día de hoy.
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