VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En solo cuatro meses, el valor del bitcoin se ha desplomado a la mitad, pasando de US$122.000 a US$61.000 el 6 de febrero, perdiendo gran parte de su valor desde la reelección de Donald Trump. Expertos señalan que las criptomonedas son burbujas y su valor no refleja activos reales. La aversión al riesgo en tecnología ha aumentado, y muchos inversores se endeudaron para invertir en bitcoin, exacerbando las pérdidas. Trump infló el valor del bitcoin con promesas, pero su reserva estratégica aún no cumple expectativas.

Dividido por dos. En apenas cuatro meses, el valor del bitcoin pasó de US$122.000 a US$61.000 el 6 de febrero.

Como si se hubiera inflado con hormonas desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, la más famosa de las criptomonedas ha perdido casi todo el valor adquirido desde la reelección del multimillonario. Aunque su cotización ha repuntado ligeramente desde entonces, se ha estancado en torno a los US$70.000.

El bitcoin, un activo inestable desde su aparición, se considera a menudo un indicador del estado general de las criptomonedas.

Pérdida de confianza en bitcoin

“Las criptomonedas son burbujas”, afirma Bruno Biais, profesor de Finanzas y Economía en la Escuela de Estudios Superiores de Comercio de París (HEC, por sus siglas en francés). “Esto no significa que sean malas, inútiles para la sociedad o que estén fatalmente destinadas a desaparecer. Significa que su valor no refleja el valor de los activos reales”.

En el caso concreto del bitcoin, el investigador recuerda que es “muy arriesgado” y que hay que “esperar posibles caídas de cotización que pueden ser brutales”.

“Centro de gravedad del ecosistema criptográfico”, recuerda Jézabel Couppey-Soubeyran, economista y profesora de la Universidad París 1, “el bitcoin actúa como barómetro del estado general de las criptomonedas especulativas. De hecho, los valores del Ethereum o del XRP también han caído en picado desde el verano de 2025, al igual que 90 de las 100 principales monedas virtuales”.

En un contexto de tensiones económicas y geopolíticas, la aversión al riesgo hacia la tecnología se ha disparado. “En este contexto de nerviosismo del mercado con respecto a los activos de riesgo, entre los que se encuentran la tecnología y el bitcoin, muchos inversionistas están abandonando esta clase de activos”, explica Nathalie Janson, profesora asociada de economía en la NEOMA Business School.

Como factor agravante, muchas inversiones conexas han exacerbado las pérdidas. Atraídos por la perspectiva de importantes ganancias, los compradores piden préstamos y se endeudan para apostar sumas que superan su capital real. Si los precios bajan, la reacción es brutal.

“Un círculo vicioso”, señala Jézabel Couppey-Soubeyran a Rfi. “Las inversiones realizadas con un fuerte efecto palanca pueden, en una situación como esta de caída de los precios, alimentar las ventas de bitcoins y, por lo tanto, alimentar la caída de los precios”.

Cuanto más bajan los precios, más venden aquellos que tienen mucho que perder, y así sucesivamente. La preocupación y la desilusión en torno a la burbuja especulativa de las criptomonedas se instalan tras la euforia avivada el año pasado por el inquilino de la Casa Blanca.

El criptopresidente

“Donald Trump contribuyó a impulsar la burbuja”, argumenta Xavier Timbeau, director del Observatorio Francés de Coyuntura Económica. Y con razón, ya que el 47.º presidente de los Estados Unidos ha participado activamente en inflar el valor de los bitcoins desde su regreso al poder.

En marzo de 2025, el multimillonario afirmó su intención de convertir a su país en la “capital cripto del mundo”. Un giro sorprendente, teniendo en cuenta sus posiciones críticas sobre las monedas virtuales durante su primer mandato.

Tras algunos hábiles cálculos políticos, el empresario se dio cuenta de que reunir a su alrededor a los actores del mundo de las criptomonedas le reportaría un importante apoyo para su campaña, al tiempo que le abriría nuevas perspectivas de enriquecimiento personal.

Pablo Gianinazzi | EFE

Con grandes medidas de flexibilización de las normas, invitaciones privadas a la Casa Blanca y promesas de crear una reserva estratégica de bitcoins, Donald Trump se ganó la simpatía de varios influyentes del sector.

“Su elección fue acogida con mucha esperanza por los defensores de las criptomonedas, ya que él mismo se presentaba como su defensor”, destaca Jean-Paul Delahaye, informático, matemático y profesor de la Universidad de Lille 1. Desde entonces, “la confianza en él se ha erosionado”, constata el investigador.

Injerencia política, amenazas diplomáticas, guerras arancelarias… Donald Trump es un importante agente de inestabilidad mundial. Su reserva estratégica tampoco ha respondido aún a las expectativas.

“No ha habido ningún cambio”, resume Ludovic Desmedt, profesor de Economía en la Universidad de Borgoña. “Durante un tiempo, Trump prometió que habría un tesoro público alimentado con bitcoins, lo que habría generado una demanda mundial. No ha sido así en absoluto. No es un activo estratégico”. Por el momento, la reserva estratégica se compone únicamente de activos incautados o confiscados.

Los discursos llenos de esperanza al inicio de su segundo mandato han dado paso al pragmatismo político. Al ser interrogado sobre esta cuestión en el Congreso, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, precisó el pasado 4 de febrero que el Gobierno no ayudaría al bitcoin para detener la hemorragia.

Ante la falta de apoyo, la volatilidad del bitcoin podría empujar a los inversionistas hacia otro producto.

Revisa el resto de la nota de Radio Francia Internacional aquí.