Los siete Sitios de Patrimonio Mundial representan internacionalmente al país y son expresión de su diversidad cultural, creatividad y memoria viva.

Una ciudad puerto que nos habla de la historia de la globalización: el área Histórica de Valparaíso, declarada como Sitio de Patrimonio Mundial en 2003; el descubrimiento de las momias más antiguas de la historia –incluso más que las egipcias– los Asentamientos y la momificación artificial de la Cultura Chinchorro (2021), los registros del auge de la vida pampina y el salitre en las Oficinas Salitreras de Humberstone y Santa Laura (2005), el apogeo de la minería del cobre en la montaña en el campamento minero Sewell (2006), la cultura de Rapa Nui (1995), la arquitectura en madera de las Iglesias de Chiloé (2000); y el Sistema Vial Andino o Qhapaq Ñan, compartido con Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú (2014). Estos son los siete Sitios de Patrimonio Mundial que Chile posee.

¿Qué significa esto? Representan expresiones de Valor Universal Excepcional y son referentes de la memoria colectiva, de procesos socioculturales y de las relaciones históricas entre comunidades, territorios y paisajes.

Su reconocimiento internacional conlleva, además del prestigio, la responsabilidad del Estado en materia de protección, gestión y conservación. Motivo por el cual durante estos cuatro años de gobierno, la protección y puesta en valor de estos sitios ha sido una prioridad desde el sector patrimonial.

Hemos impulsado acciones concretas para fortalecer su gestión y asegurar su conservación. En 2025 fuimos a la 47° Sesión del Comité de Patrimonio Mundial en París donde se hizo seguimiento a los sitios. También inscribimos en la Lista Tentativa de Patrimonio Cultural de Chile el Paisaje Cultural Vitivinícola del Pisco Chileno en enero de 2025 y al “Complejo Arqueológico Geoglifos de Pintados en la Región de Tarapacá” en agosto del mismo año.

Asimismo, hemos trabajado junto a los administradores de cada sitio en sus desafíos particulares. Por ello, impulsamos un crecimiento presupuestario histórico para el Programa Social Sitios de Patrimonio Mundial: entre 2022 y 2026 el financiamiento destinado a aumentó en un 466%, pasando de M$323.191 a M$1.792.312. Este incremento permitió consolidar una línea de financiamiento sostenida y exclusiva, en línea con los compromisos internacionales.

En 2022, se creó la Corporación Municipal Sitio Patrimonio Mundial de Valparaíso, cuyo mandato es conducir y articular la gestión del sitio, mediante un sistema de gobernanza público, privado y comunitario: un hito fundamental en la gobernanza multinivel del sector.

A su alero, se lanzó el primer Plan de Gestión (2025), a 22 años del reconocimiento Unesco, una iniciativa inédita que establece una hoja de ruta a diez años, con foco en preservar, repoblar, dinamizar y rehabilitar su área histórica. Este hito marcó un avance sustantivo en la gobernanza del lugar y permite alinearlo con los estándares y desafíos globales.

También levantamos la Estrategia de Gobernanza para los Sitios de Patrimonio Mundial para fortalecer la coordinación entre el Estado, los administradores de los sitios y equipos técnicos intersectoriales, con el fin de impulsar y desarrollar acciones coordinadas en favor de la conservación de los Valores Universales Excepcionales, su puesta en valor y su contribución al desarrollo integral de los territorios.

Los siete Sitios de Patrimonio Mundial representan internacionalmente al país y son expresión de su diversidad cultural, creatividad y memoria viva. La estrategia permite instalar un modelo permanente de articulación intersectorial, con perspectiva de Estado, independiente de los gobiernos de turno, que contemple planificación conjunta, fortalecimiento institucional y participación efectiva de las comunidades.

Avanzar en políticas públicas con visión a largo plazo no es solo una tarea técnica, sino una señal de que Chile entiende el patrimonio como un pilar estratégico de desarrollo y como una responsabilidad compartida.

Con estas acciones reafirmamos el compromiso del Estado con la protección de estos sitios, fundamentales para la cohesión social, el desarrollo sostenible, el turismo local y la proyección cultural internacional de los territorios donde se emplazan.