La empresa de criptomonedas vinculada a la familia Trump, World Liberty Financial (WLF), habría recibido una inversión de US$500 millones del jeque Tahnoon bin Zayed Al Nahyan, asesor de seguridad nacional de Emiratos Árabes Unidos, unos días antes de la segunda investidura del presidente estadounidense, Donald Trump, según una investigación de The Wall Street Journal (WSJ).
La operación se realizó a través de Aryam Investment, que se habría hecho con el 49% de la compañía, convirtiéndose en el mayor accionista externo de World Liberty, que es la firma detrás de la moneda USD1 y además está respaldada por bonos del gobierno estadounidense y activos líquidos, según las mismas fuentes.
La millonaria inversión de un jeque emiratí en la empresa cripto de los Trump
El acuerdo, conforme a lo desvelado por WSJ, fue firmado por Eric Trump días antes de que su padre se convirtiera de nuevo en presidente de Estados Unidos y habría generado unos beneficios de unos US$187 millones hacia empresas de la familia Trump y unos 31 para compañías relacionadas con la familia Witkoff.
La empresa WLF fue fundada por Donald Trump Jr., Eric Trump e Ivanka Trump, junto con dos hijos del empresario Steve Witkoff, actual enviado especial de la Casa Blanca para varios procesos de paz internacionales como el conflicto en Oriente Medio o la guerra de Ucrania.
La revelación pone en entredicho la compatibilidad de los negocios privados del presidente de Estados Unidos y su familia y el cargo que desempeña, tanto por las sospechas de enriquecimiento a partir de información privilegiada como por la peligrosa combinación entre intereses particulares y decisiones de política exterior.
Respecto a las dudas abiertas por la posible conexión entre este contrato y la firma posterior de un acuerdo bilateral entre Estados Unidos y los Emiratos para el acceso a chips de inteligencia artificial de fabricación estadounidense, el portavoz de WLF, David Wachsman, negó al medio Finantial Times (FT) cualquier relación.
Desde la Casa Blanca, y también consultados por FT, aseguraron que Trump “actúa únicamente en el mejor interés del público estadounidense” y que sus activos se encuentran en un fideicomiso administrado por sus hijos.
Desde la década de 1970, los presidentes suelen vender sus activos o colocarlos en un blind trust (fideicomiso ciego) para evitar incompatibilidades o sospechas de irregularidades. Sin embargo, Trump rompió en gran medida con esa práctica al mantener la propiedad de la Trump Organization y transferir su gestión a estructuras de fideicomiso administradas por sus hijos y aliados.
Algunas organizaciones como Citizens for Responsibility and Ethics in Washington (CREW) han denunciado más de 3.700 conflictos de interés durante el primer mandato de Trump, vinculados a que mantuvo la propiedad de sus hoteles, campos de golf y otros negocios mientras era presidente.