El 12 de enero de 2026, el conservador de Bienes Raíces de Chillán, Yamil Abraham Najle Alé, declaró en calidad de imputado en la investigación por cohecho, soborno y lavado de activos conocida como la “trama bielorrusa”. En el acta dejó constancia de que comparecía tras suscribir un convenio de cooperación con el Ministerio Público.
“Comprendí los derechos que se me leyeron”, señaló, agregando que, “en el marco del convenio de cooperación suscrito con la fiscalía (…) deseo complementar mis declaraciones anteriores”. Su exposición apunta directamente a la génesis y firma de contratos suscritos con Gonzalo Migueles, los que según su versión no fueron ideados por él.
Contratos
El eje central fue el contrato de prestación de servicios fechado el 14 de enero de 2025 entre Combustibles BEK y Migueles.
Najle afirmó tajante: “Ese contrato no lo redacté”, añadiendo que el documento “proviene a su vez del correo de Ángela Vivanco que se lo envió a él el día 12 de enero de 2025”.
Según relató, inicialmente objetó una versión: “En un inicio me envió un correo con un contrato que yo objeté (…) pero lo objeté por la forma”. Luego recibió otro mensaje cuyo asunto decía: “nuevo documento, eliminar el anterior”.
Finiquito y pagos
En su declaración también abordó un finiquito fechado el 23 de diciembre de 2024, cuyo objeto era “ponerle término a la relación contractual e incorporar en las prestaciones adeudadas los 25 millones de pesos que le fueron transferidos a Gonzalo Migueles en junio de 2024”.
Sin embargo, aseguró que “esos dineros no se originaron en ninguna prestación de servicios sino que fueron recibidos por mí para ser transferidos a él, sin quedarme yo con ningún peso”.
Respecto de la firma del contrato de enero de 2025, explicó que el retraso obedeció a que “no lo quería firmar, ya que no correspondía”.
Presiones y rol de Vivanco
Un espacio importante fue dirigido a explicar las presiones, que según él, recibió. “El motivo del retardo en la firma (…) recibía demasiada presión de Gonzalo Migueles, quien me llamaba por teléfono en forma reiterada, y también llamaba reiteradamente a mi chofer”, indicó.
Agregó que Migueles le transmitía mensajes: “Ángela te manda saludos (…) que tenemos que seguir vinculados”.
Najle sostuvo que la condición de Vivanco incidía en su percepción: “Ella era Ministra de la Corte Suprema, de alguna manera es mi superior jerárquico, eso es lo que me hacía sentir presionado”. Además declaró: “Yo siento que todo lo hacía a través de él, ella estaba en conocimiento”.
Incluso afirmó: “Ángela se lo redactó y lo envió”, agregando que “los dos tenían perfecto conocimiento de lo que se estaba haciendo”.
Sobre las eventuales consecuencias de negarse a firmar, dijo: “Hubiera estado expuesto o en riesgo (…) hasta caer una fiscalización”.
Diseñado por la exministra
A lo largo de su relato, Najle insistió en que no diseñó los contratos ni tuvo la capacidad técnica para estructurarlos. “Él no es abogado y no redactó este contrato”, dijo respecto de Migueles, añadiendo que era “difícil que él haya comprendido el fondo y la forma de estos contratos”.
Explicó que “yo firmé esos contratos porque sentía mucha presión (…) hay una cierta presión social, jurídica”. Y finalizó: “Yo siento que todo lo hacía a través de él (…) y lo confirmo ya que él no tenía las capacidades que dijo haber tenido”.