El desafío no reside en entender a la naturaleza, pues ya se cuenta con proyecciones hasta el 2050; sino en la capacidad de acción preventiva.

Los eventos meteorológicos extremos, como el ocurrido en Santiago el pasado sábado 31 de enero, no deben considerarse fenómenos aislados. Su frecuencia e intensidad, configuradas bajo el actual escenario de cambio climático, revelan que diversas regiones y comunas del país son vulnerables a eventos de alta energía que anteriormente eran propios del invierno, pero que hoy pueden manifestarse en cualquier época del año.

El pasado sábado, las zonas precordilleranas y los valles al suroeste de Santiago enfrentaron granizadas, precipitaciones intensas y rachas de viento inusuales para la temporada estival. En sectores precordilleranos, como la Avenida Cristóbal Colón en Las Condes, el agua recuperó su cauce natural —hoy urbanizado y convertido en calzada— con mayor cantidad de sedimentos debido a los recientes incendios de las áreas aledañas, afectando severamente la infraestructura, los sistemas de drenaje y la movilidad urbana.

Paralelamente, se produjeron inundaciones repentinas en sectores de Padre Hurtado y Maipú, que afectaron edificios residenciales, alterando drásticamente la calidad de vida de sus habitantes. Asimismo, las principales vías de acceso a Melipilla sufrieron interrupciones por el anegamiento de avenidas y calles alimentadoras, paralizando el funcionamiento normal de la localidad.

Un aspecto crítico es la velocidad e intensidad de estos cambios. Si bien existía un pronóstico de núcleo frío en altura para la Región Metropolitana —caracterizado por lluvias intensas en periodos breves—, los registros en Maipú alcanzaron los 14 mm en menos de una hora. Este es un evento sin precedentes para la temporada de verano en dicho sector, al que se sumaron tormentas eléctricas y granizos.

Desde el Colegio de Geógrafas y Geógrafos de Chile, relevamos la urgencia de construir ciudades más resilientes, se posee vasta experiencia en estas materias, por lo mismo y frente a los nuevos eventos esperamos que, a nivel comunal, se sigan integrando profesionales de la geografía en los equipos de gestión del riesgo.

Esto garantiza que los planes de respuesta cuenten con un análisis integral del territorio, permitiendo identificar amenazas, diseñar vías de evacuación y definir sitios seguros.

Asimismo, es vital reforzar la prevención mediante la actualización de los Planes Reguladores Comunales y la aplicación rigurosa de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), utilizando herramientas avanzadas de sistemas de información geográfica (SIG) y trabajo de campo, además de considerar los nuevos planes de cambio climático y de riesgo de desastre, pues justamente vienen a ampliar las medidas aplicadas a escala comunal, y requieren de geógrafas y geógrafos.

A nivel regional y nacional geógrafas y geógrafos seguirán contribuyendo al desarrollo de los Planes Regionales de Ordenamiento Territorial (PROT) y otras herramientas destinadas a la prevención.

La participación de geógrafas y geógrafos en las Secretarías Regionales Ministeriales (Seremis) y en los comités liderados por el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) es fundamental para aportar una mirada sistémica en equipos multidisciplinarios.

Históricamente, desde la academia y la investigación aplicada, geógrafas y geógrafos ha identificado las amenazas futuras del territorio. Hoy, con esta información el país está preparado para responder a la magnitud de estos cambios mediante el análisis sistémico de factores socio-territoriales.

Se continuará desarrollando, por ejemplo, cartografía de detalle para aluviones e inundaciones, con el fin de generar planes de evacuación y tecnologías de mitigación, integrando siempre a las comunidades que conocen su entorno de primera mano.

El desafío no reside en entender a la naturaleza, pues ya se cuenta con proyecciones hasta el 2050; sino en la capacidad de acción preventiva.

Desde el colegio de Geógrafos y Geógrafos, entregamos soluciones concretas y promovemos la implementación de manera gradual de soluciones, con equipos multidisciplinarios integrales, destacando la planificación territorial sistémica para la resiliencia, según la nueva configuración del cambio climático, para garantizar la seguridad de la población.

Alejandro Vial Latorre
Geógrafo, especialista en Geomorfología Aplicada y Geología.
Socio del Colegio de Geógrafas y Geógrafos de Chile A.G.

José Araos
Geógrafo, Profesor Asistente del Departamento de Geografía de la Universidad de Chile.
Presidente de la Sociedad Chilena de Geomorfología y secretario del Andean Geomorphology Working Group de la International Association of Geomorphologists (IAG).
Socio del Colegio de Geógrafas y Geógrafos de Chile A.G.

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