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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Bad Bunny ha tenido un impacto mundial al presentarse como una resistencia a la persecución y degradación de la población migrante, desafiando la "teoría del reemplazo" impulsada por la ultraderecha. Esta teoría promueve que la migración amenaza a la población "originaria" y defiende la expulsión de extranjeros. Sin embargo, la historia multicultural de Estados Unidos, forjada por flujos migratorios de diversas nacionalidades, desmiente esta teoría. Bad Bunny fusiona tradiciones centroamericanas con ritmos contemporáneos en su música, promoviendo el amor sobre el odio y abogando por los derechos humanos de los refugiados y migrantes. A pesar de los desafíos, la Declaración sobre Refugiados y Migrantes de la ONU insta a proteger a los vulnerables. La preocupación también se centra en la situación de palestinos detenidos en EE. UU.

La presentación de Bad Bunny ha tenido repercusiones mundiales. Desde una perspectiva cultural puede ser comprendida como la resistencia a la degradación y persecución de la población migrante en todo lugar y, con ello, una derrota -quizás solo coyuntural- de la “teoría del reemplazo” que la ultraderecha ha desarrollado en nombre de la defensa de la “cultura nacional” y las tradiciones que originan la identidad de una nación.

La teoría del reemplazo se apoya en la idea que la migración y el refugio masivo atentan contra una población “originaria”, generalmente blanca, que evalúa como agresión la llegada de población que sostiene otros idiomas, creencias religiosas y que son generalmente jóvenes que con el transcurso de los años hegemonizarán la sociedad. En definitiva, se considera al extraño como un peligro social que hay que expulsar.

Lo interesante es que el Estados Unidos originario era una multiplicidad de pueblos indígenas y esa “natividad” fue destruida por la colonización e independencia posterior respecto de Inglaterra y la derrota de los franceses. Aún así, los flujos migratorios en ese país fueron clave para constituirlo en potencia e imperio, con irlandeses, italianos, chinos, polacos, mexicanos y un sinfín de nacionalidades. Es decir, la defensa de la cultura nacional se fue conformando en ese caleidoscopio de culturas.

Aun así, y es importante decirlo, entre 1933-1944 la mayoría de los estadounidenses con apoyo del gobierno de Roosvelt, se opuso a aceptar el ingreso de los judíos perseguidos por los nazis. Existiendo un hecho revelador de la intolerancia que se anidaba: En 1939 llegó a Florida un barco (recuerdo como antítesis al Winnipeg) con más de 900 refugiados judíos. Se les negó el desembarcar, debiendo regresar a Europa, lo que terminó con cerca de 250 de ellos asesinados por los nazis. Resumiendo, EEUU es un país con una matriz multicultural que derrota en la práctica la “Teoría del reemplazo” que se quiere imponer para justificar persecución a la persecución a la migración es expresión de aquello.

El antropólogo N. García Canclini ya señalaba en los años 80 del siglo pasado que la modernidad ha creado culturas híbridas, en que la oposición entre la cadena de ser moderno-culto- hegemónico (blanco-desarrollado) versus lo tradicional – popular – subalterno (negro, indígena, mestizo – inferior) estaba en proceso de superación. El show de Bad Banny es su manifestación más exitosa; combina las tradiciones del folklore centroamericano, los modos de vida con sus ritmos contemporáneos y dominantes en la escena musical. Con Lady Gaga y R. Martin, entre reguetón (reggeatón) y lo boricua, cantando en español e inglés, valorando la familia y el “perreo”.

La frase de Bad Bunny el amor puede más que el odio (recuerdo al Papa Juan Pablo II en el Chile de 1987 diciendo “El amor es más fuerte”, para evitar más torturas y violencia) también tiene un sentido político, en tanto refiere a cómo deben respetarse los derechos humanos de los refugiados – que llegan a un país producto de la persecución, el peligro sobre sus vidas, la violencia permanente en su país de origen y que de ser devueltos pueden morir- y de los migrantes -que empujados por la sobrevivencia, la unificación familiar buscan construir una vida mejor.

La Asamblea General de Naciones Unidas, en el 2016, aprobó la Declaración sobre Refugiados y Migrantes, que afirma: “Estamos decididos a salvar vidas. El desafío que enfrentamos es, ante todo, moral y humanitario. Estamos decididos también a encontrar soluciones de largo plazo y sostenibles. Lucharemos con todos los medios a nuestro alcance contra los abusos y la explotación que sufre el incontable número de refugiados y migrantes que se encuentran en situación vulnerable”.

Es evidente que esto está en deuda de parte de muchos gobiernos, por ello debiese preocupar la situación de los palestinos detenidos en Estado Unidos en peligro de ser devueltos, así como la población migrante que puede ser expulsada desde Chile a países donde volverán a la miseria.

Osvaldo Torres G
Director Ejecutivo
Fundación para la Promoción de los Derechos Humanos.