La demisexualidad es una orientación sexual en el espectro asexual. Es cuando alguien sólo es capaz de sentir atracción sexual hacia otros luego de haber formado un vínculo afectivo. Dicho vínculo no necesariamente debe ser fuerte y a largo plazo, su intensidad varía dependiendo de cada uno.

En muchos casos, estas personas sienten atracción sexual por otros muy pocas veces a lo largo de su vida, y una parte de ellos suele no tener interés por actividades sexuales que involucren a otras personas, o por el sexo en general.

Esta columna relata la experiencia personal de una persona demisexual, pero estos hechos no pueden ni deberían aplicarse a todas las personas demisexuales. Todos somos diferentes y vivimos la sexualidad de formas distintas.

Por estos días se conmemora la Semana de la Visibilidad Asexual. Yo soy demisexual y aquí les contaré mi experiencia personal porque sé que muchos no saben qué es. Este tema es muy difícil de explicar con palabras, espero que lo entiendan.

Yo toda mi vida he sido demisexual, nací así, pero recién el año pasado me enteré de que esto tiene un nombre. Siempre pensé que yo era la “rara”, porque no me sentía como el resto, pero tampoco me identificaba como asexual por completo.

Simplemente no sabía que existía más gente como yo. Nunca he conocido a otro demisexual y no suelen aparecer mucho en los medios, algo que está cambiando poco a poco.

Desde siempre he sido bisexual, pero incluso cuando era niña notaba que yo veía a las otras personas de manera diferente y que no tenía relación con mi bisexualidad. Cuando tenía 7 años, por ejemplo, todas mis compañeras de curso estaban enamoradas de Leonardo DiCaprio, los Backstreet Boys y Britney Spears, pero yo no entendía ese sentimiento porque jamás me había “enamorado” de una celebridad. Ni de nadie. No comprendía qué veían en ellos. O sea, me gustaba la música, las películas, pero más allá de apreciar su talento, no sentía nada más.

No se trataba de una etapa, no lo superé con la edad. Pasaron los años y veía que la mayoría se estaban “enamorando” de celebridades y personas reales, que cambiaban de preferencia todo el tiempo, pero yo las miraba y seguía sin comprender. Había personas que encontraba más lindas que otras, pero nunca era un sentimiento fuerte, era más bien como admiración.

Llegó mi adolescencia y finalmente comencé a entender qué significaba que alguien “te guste”… o sea, más o menos. Había experimentado una atracción un poco más fuerte, pero me ocurría con poquísimas personas.

A los 15 años descubrí la literatura erótica y me di cuenta que sí era capaz de sentir excitación, porque me excitaban las escenas eróticas, aunque fuesen escritas. Sin embargo, nunca la había experimentado hacia una persona real. Ni siquiera hacia una celebridad en particular.

Me preguntaba, ¿qué es la “atracción sexual”? Poquísimas personas, menos de una mano, me habían despertado un interés que podría atribuirse a eso. No obstante, no era algo fuerte, siempre comenzaba siendo leve y, en contadas ocasiones, podía fortalecerse con el tiempo. Hacia el resto… nada. Era como mirar a una pared en blanco, cero atracción de cualquier tipo.

Bandera Demisexual

Entré a la universidad y empeoró. La idea de que alguien me abrazara me generaba rechazo, odiaba tener que saludar de beso. Pensar en alguien real tocándome de una forma más íntima me hacía sentir muy incómoda y, a veces, hasta me daba asco.

Pese a ello, durante esos años universitarios por primera vez supe qué significaba sentir atracción sexual instantánea hacia alguien. La sentí… 3 veces.

Recuerdo muy bien el primer momento que vi a esas personas porque, desde entonces, sólo lo he vuelto a sentir unas pocas veces más. Al fin aprendí qué significaba eso del “amor a primera vista” del que tanto hablaban. Al fin entendí por qué hay gente que se acuesta con extraños y lo disfruta, algo que es totalmente imposible para mí.

En toda mi vida, me han gustado “de inmediato” unas 6 personas (¿quizás olvido a alguien? Digamos que alrededor de esa cifra), hombres y mujeres. A un par de ellas las vi sólo por un par de minutos y nunca más las olvidé, porque era una sensación tan rara para mí, era como estar en estado de shock. Yo las miraba y apenas atinaba a hablarles, debí parecer una loca.

Nunca me ha “gustado” o “atraído” nadie más de forma inmediata. Ni siquiera alguien famoso.

Y no es que no pueda ver la belleza en las personas. Puedo apreciar que hay personas más “bellas” que otras, puedo admirar a alguien que es “estéticamente satisfactorio” (sí, de verdad uso ese término para referirme a la gente), pero para mí es como apreciar la belleza de un cuadro o de una imagen bonita. Es algo 0% sexual, 0% romántico. Simplemente no puedo sentir atracción hacia extraños.

PERO eso no significa que nunca haya sentido atracción hacia nadie más.

Noté que me tomaba tiempo, que al principio veía a toda la gente igual, pero cuando empezaba a conocer mejor a las personas, comenzaba a verlas “de verdad”. Con el paso de las semanas, algunos me gustaban un poco. Pero siempre era gente que conocía. No necesariamente eran amigos míos, podían ser personas que veía con cierta frecuencia o que sólo eran “conocidos”, es sólo que nunca era alguien extraño.

Aún así, seguía estando el “problema”, como algunos lo llamarían, de que no me gustaba que me tocaran. El contacto de cualquier tipo me hacía sentir incómoda y/o asqueada. E incluso con las personas que me gustaban más, no podía imaginarme en una situación íntima. La sola idea me parecía ajena y perturbadora.

Salí de la universidad y no sólo no cambié, sino que, además, se sumó otro factor: simplemente perdí todo interés por estar en una relación.

A esa altura, ya tenía claro que mi idea del romanticismo y la sexualidad era radicalmente opuesta a la del resto. Y por esos años también me enteré de que existían personas asexuales, pero yo no encajaba en eso. No es que nunca sintiera atracción sexual por nadie, es sólo que era hacia muy pocas personas y nunca desconocidos. No es que no tuviera interés por la actividad sexual, es sólo que no me gustaba que implicara a otras personas, prefería satisfacer mis propias necesidades sexuales en soledad.

Por esos años, ya todos a mi alrededor notaron que había algo “raro” en mí porque nunca había estado en una relación. Con el tiempo, dejaron de preguntarme cuándo iba a “pololear” (salir con alguien) y ya no insistían en el tema. Mis cercanos aprendieron que no me interesaba hablar de eso y dejaron de incluirlo en nuestras conversaciones. Pero ni ellos ni yo entendíamos por qué me ocurría esto.

Hay gente que incluso pensaba que yo había sido abusada cuando niña y por eso tenía aversión al sexo y a los hombres. Pero, ¡jamás me pasó nada ni remotamente similar a eso!

Eso no es todo. Como yo siento la atracción de manera tan diferente al resto, como veo a las personas de otra forma, muchas veces he estado en situaciones incómodas porque no entiendo muy bien cómo funciona eso del “coqueteo”. Hago cosas sin darme cuenta de que la otra persona lo verá como un coqueteo. Gente me hace insinuaciones, incluso de tipo sexual, y yo muchas veces no lo entiendo porque no veo a la gente de manera sexual.

Y si es que me doy cuenta, usualmente no sé cómo reaccionar porque todo lo que siento es incomodidad y ganas de salir corriendo. Así que odio el “coqueteo”. Como norma general, yo nunca coqueteo con nadie. Si alguien piensa que estoy siendo demasiado amable, es porque en verdad estoy haciendo amable y no es nada más.

No es que no me interese salir con gente de manera romántica, es sólo que me toma tiempo sentir atracción por alguien, entonces un simple coqueteo no es suficiente para mí.

Fue extremadamente liberador cuando, en 2019, me enteré de que existe más gente como yo. Se llama demisexualidad. Al fin me di cuenta de que no soy “rara”, de que no hay una razón que mi explique “comportamiento sexual inusual”. De que no es necesario que haya una razón. Simplemente nací así.

Ahora, muchos se estarán preguntando… Entonces, ¿cómo funcionaría una relación romántica con una persona demisexual? Lo cierto es que eso depende de cada caso, no todos los demisexuales somos iguales. En lo personal, una relación conmigo funcionaría casi como esas del siglo XV, al menos durante los primeros meses.

Les voy a enseñar: ¿cómo empezar una relación con una persona demisexual?

1. Pregúntale, de manera formal, totalmente directa y clara, si le interesaría ir a una cita contigo.

2. Si te dice que sí, no significa necesariamente que le atraigas. Probablemente significa que piensa que, a futuro, podrías atraerle. Es decir, tienes potencial.

3. No hagas ningún tipo de contacto físico en la primera cita. Ni en la segunda.

4. Tampoco hagas ningún tipo de comentario o insinuación sexual. Si lo entiende, va a sentirse incómode y va a querer irse.

5. Después de unas semanas, si es que aún siguen saliendo, quizás te permita tomarle la mano.

6. Si después de un tiempo, siente que no está funcionando, probablemente te lo dirá. No reacciones mal y acéptalo, ya que es difícil que cambie de opinión a futuro. Recuerda que la demisexualidad no es algo que uno pueda controlar.

Por supuesto, esto es una caricaturización de la situación. No todas las experiencias son iguales. Lo más importante es que simplemente seas respetuoso o respetuosa, y nunca asumas algo sin preguntarle primero a la persona demisexual. Si asumes, podrías equivocarte.

Esa es mi historia. Si llegaste hasta aquí, hoy has aprendido algo nuevo sobre el mundo y las personas que vivimos en él. Gracias por leer.

Francisca Rivas
Periodista en BioBioChile.cl