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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En Quilpué, una familia denunció un brutal caso de maltrato animal tras encontrar a su perro desmembrado en un terreno de una avícola de la zona. El dueño, Carlos Santelices, relató que su perro Jack, un Akita, desapareció y luego fue hallado en estado deplorable, con una extremidad amputada, heridas graves y signos de tortura. A pesar del impacto, Carlos busca justicia y pide apoyo para esclarecer lo sucedido, temiendo por la seguridad de su familia.

Impacto ha generado un caso de maltrato animal en Quilpuéregión de Valparaíso-, donde una familia denunció que encontró a su perro, llamado Jack, desmembrado y con aparentes vejaciones en un terreno de una avícola de la zona.

De acuerdo con el relato de Carlos Santelices, dueño del can de raza Akita, todo se remonta al domingo en la madrugada, cuando Jack “se nos arrancó de nuestra parcela ubicada en Los Maitenes, ruta F-752, sector Camino a Colliguay”.

Tras esperar durante el día, su familia finalmente decidió salir a buscarlo en los alrededores.

“Fuera de nuestra parcela hay una avícola conocida. Nos habían señalado algunos vecinos que lo habían visto hacia el frente. Nosotros tipo 16:00-17:00 horas, después de buscarlo durante varias horas por los alrededores, (varios) kilómetros, decidimos ir a hablar a esta avícola”, cuenta a BioBioChile.

En ese contexto, “hablamos con el guardia que estaba de turno aproximadamente 17:00-19:00 horas de esta avícola. Le comentamos la situación que nuestro perro lo habían visto cruzar como a ese lugar, pero que no sabíamos nada y que ya lo habíamos buscado”.

El guardia de esa hora nos comentó que no sabía nada, que cualquier cosa nos avisaba, pero tampoco nos dio mucha información. No nos dio auge para darle el número de teléfono, nada. Esto fue el domingo. Continuamos nuestra búsqueda hasta el domingo muy tarde de noche. Continuamos nuestra búsqueda el lunes todo el día”, detalla.

De esta manera, continuaron con las labores esa jornada, hasta que debido a la desesperación volvieron al mismo recinto.

“Como nos habían dado alguna información de que al parecer podía haber cruzado hacia allá, volvimos a la avícola y nos encontramos con otro guardia (…), el cual nos informa que, de una manera muy extraña para hablar, que tampoco él sabía nada, pero él ya sabía que andábamos buscando al perro“.

“Sí nos tomó nota, nos tomó el número telefónico, el mío personalmente y dijo que cualquier cosa me avisaba. Así seguimos buscando todo el lunes y todo el martes”, añade.

Fue así que el martes, según dijo, pasadas las 17:00 horas recibió un llamado de este último guardia.

Me dice que encontró a mi perro, que no está en muy buenas condiciones, pero un detalle importante es que no lo podía retirar y no lo podía ver hasta el otro día, porque se habían ido todos. Porque las condiciones higiénicas de la avícola no permitían entrar a nadie, hasta el otro día que yo hablara con su jefe“, menciona.

Sin embargo, comenta que esa situación le pareció extraña. “Mi teléfono justo se echó a perder, empezó a fallar y le mandé audios, que por favor me dejara sacarlo. Que me parecía muy raro bajo las condiciones higiénicas que tuvieran un perro reventándose, porque él ya me había mencionado que el perro estaba en malas condiciones”, asegura.

El macabro hallazgo de Jack

Posteriormente, Carlos cuenta recibió una llamada del guardia avisándole que ya podía ir a ver a su perro. Tras esto, acudió con su hijo mayor al lugar a retirar a Jack, que era “parte de nuestra familia”.

“Esta avícola tiene dos entradas, una que es como formal, que está como a 500 metros de nuestra casa, y la otra que está a 100 metros de nuestra casa, por fuera del condominio de donde yo vivo, que es una especie de condominio y hay una entrada ahí, y me dijo que podía pasar pero con una carretilla, más no en auto”, explicó.

“Llevamos una carretilla, llevamos una manta para tapar a nuestro perro y cuando entramos vimos al perro en muy malas condiciones”, afirma. Él creyó que probablemente lo habían matado otros perros. No obstante, la situación más desgarradora estaba por venir.

“Coloco la manta para darle vuelta porque Jack era un perro de alrededor de 65 kilos, Akita, grande. Entonces, ya hinchado, era lógico que no me lo iba a poder. Estaba yo con mi hijo y con un sobrino. Y dimos vuelta al perro para subirlo a la manta y subirlo sobre la carretilla. Y cuando nos damos vuelta nos damos cuenta además de que a Jack le faltaba un brazo, una pata, la pata delantera. Le faltaba una pata delantera completa. Estaba cortada“, describe.

Dicha extremidad “no estaba desgarrada, estaba desmembrada. Tenía un tajo en su abdomen. Se le salieron las vísceras, se le salieron sus tripas. Debajo de su ano como que le habían maltratado mucho, pegado, quizá haberle metido algo en su ano”, añade.

Tenía una marca en el cuello de como que había estado amarrado con un alambre. La situación era atroz. Mi hijo lo vio y salió corriendo. Mi hijo tiene 18 años. Salió corriendo”, precisa.

“Veo a mi perro, lo sigo mirando y no lo podía creer, quedé en shock. (…) Lo único que hice fue tomar fotos antes de moverlo, hacer todo lo que podía dentro de lo que me da. El cuerpo (de Jack) estaba putrefacto“, sostiene.

“No había indicios de que el perro haya llegado solo ahí (…), las imágenes son crudas, pero demasiadamente crudas”, agrega. Fue tal la escena, que el hombre cuenta que varios vecinos tuvieron que ayudarle para lograr mover el cuerpo de Jack hasta su parcela.

“Necesitamos una respuesta de lo que pasó”

En tanto, pidió apoyo para poder esclarecer las circunstancias y eventuales responsables en la muerte del can.

“Lo que busco con esto, es que alguien me ayude, por favor, que la empresa (avícola), que las personas, que si hay audios, que la empresa también coopere, porque esto se tiene que esclarecer“, asevera.

“(Jack) estaba 100 metros de esa avícola para dentro. Es un recinto privado, completamente privado, con guardia armado, eso dice un cartel. Con alambres, con un guardia para entrar por otro lado. Nadie puede haber ido a tirar a mi perro allá en esas condiciones, nadie“, menciona.

“Hago esto público porque probablemente hay una persona detrás de esto, o personas. Y si lo hizo una persona, es una persona psicópata, con rasgos psicológicos importantes. Eso hace temer por la vida de mis hijos, los niños, de mi familia. Porque no podría haber una persona trabajando en un lugar como ese, ni en ningún lugar con ese tipo de rasgos”, alerta.

Mis hijos están muertos de miedo. Mi señora, yo. Queremos ayuda para seguir con los canales legales, prepararnos para lo que venga. Queremos buscar responsabilidades, necesitamos una respuesta de lo que pasó. Porque a simple vista la verdad es que el escenario es súper desgarrador. Mal, exageradamente mal”, lamenta.

Finalmente, el hombre aseguró que la denuncia fue interpuesta ante Carabineros el martes en la noche, reportando lo sucedido ante personal policial que arribó hasta su domicilio.