Internacional
S√°bado 17 noviembre de 2018 | Publicado a las 17:07
Protestas por alza de combustibles en Francia dejan una manifestante muerta y 227 heridos
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El movimiento de los “chalecos amarillos”, movilizaci√≥n ciudadana contra el presidente franc√©s Emmanuel Macron y el alza de los precios de los combustibles, congreg√≥ este s√°bado a unas 283.000 personas y se vio empa√Īado por varios accidentes, uno de ellos mortal.

Una manifestante murió en los Alpes, en el transcurso de la protesta, tras ser arrollada por una conductora que entró en pánico después de que los manifestantes golpearan su coche.

En el norte, un peat√≥n tambi√©n fue atropellado y se encuentra en situaci√≥n de “urgencia absoluta”. En total, seg√ļn el ministerio del Interior, hubo 227 heridos, seis graves, y al caer la noche, m√°s de 200 retenes de manifestantes no hab√≠an sido a√ļn levantados.

Los “chalecos amarillos”, en referencia a las prendas fosforescentes que debe utilizar todo automovilista en caso de incidente en una carretera para tener una mayor visibilidad, protestan contra el alza del precio de los combustibles decidida por el gobierno, que instaur√≥ nuevas tasas con fines ecol√≥gicos, pero tambi√©n contra la pol√≠tica “injusta” que limitar√≠a, seg√ļn ellos, el poder adquisitivo.

El ministerio de Interior estimó que se hubo más 2.000 protestas en todo el país. Los manifestantes, que no están estructurados en una organización, no proporcionaron cifras de participación.

Las cifras oficiales fueron fuertemente contestadas. Guillaume Peltier, vicepresidente de Los Republicanos (derecha), denunci√≥ una “manipulaci√≥n de las cifras” para “minimizar el enorme enfado popular”.

Por su parte, Jean-Luc M√©lenchon, l√≠der de la izquierda radical, invit√≥ a los participantes a publicar “fotos de las concentraciones para mostrar el n√ļmero” de manifestantes.

“Estamos aqu√≠, somos el pueblo. Nosotros, los obreros, ya no podemos vivir”, lanz√≥ Evelyne Raliere Binet, que bloque√≥ una carretera en Jura (este), donde una pancarta llevaba la inscripci√≥n “SOS de una naci√≥n en peligro”.

En París, la célebre avenida de los Campos Elíseos quedó parcialmente cerrada por la policía para evitar que los manifestantes pudiesen marchar por ella como pretendían.

Los “chalecos amarillos” permanecieron en la plaza de la Concorde y algunos lograron llegar a escasos metros del Palacio del El√≠seo, en donde se vivieron tensos momentos con las fuerzas de seguridad desplegadas para impedir que protesten en las puertas de la presidencia francesa.

El gobierno franc√©s, visiblemente preocupado, multiplic√≥ en los √ļltimos d√≠as tanto amenazas como gestos de simpat√≠a. “Se puede manifestar”, pero bloquear un pa√≠s “no es aceptable”, repiti√≥ el viernes el primer ministro, Edouard Philippe.

El miércoles, el gobierno anunció un alza de las ayudas para los hogares con ingresos más modestos destinadas a cambiar los modelos de coches viejos por más modernos y pagar las facturas energéticas.

El mismo d√≠a, el presidente Emmanuel Macron pronunciaba un in√©dito mea culpa, al admitir que no hab√≠a conseguido “reconciliar al pueblo franc√©s con sus dirigentes”, una de su promesas de la campa√Īa.

Damien Meyer | Agence France-Presse
Damien Meyer | Agence France-Presse

Descontento general

Este movimiento de protesta llega tras un a√Īo dif√≠cil para el mandatario, con m√ļltiples manifestaciones contra su amplio plan de “transformaci√≥n” de Francia, que no lograron detener su √≠mpetu reformador.

Se suma además la baja tasa de popularidad de Macron, por debajo del 30%, el menor nivel desde su elección en 2017.

Los “chalecos amarillos”, en cambio, cuentan con el apoyo de 73% de los franceses, seg√ļn el instituto de opini√≥n Elabe. “Un 54% de los electores de Macron apoyan o tienen simpat√≠a por este movimiento. No es anodino”, se√Īala Vincent Thibault, encargado de estudios en el instituto.

“Es desde ya un √©xito en t√©rminos de opini√≥n”, concluye J√©r√īme Sainte-Marie, presidente de PollingVox, otro instituto de sondeos.

“Sean unos pocos miles o millones, lleguen o no a bloquear el pa√≠s, los ‘chalecos amarillos’ han ganado”, afirma el diario Le Parisien. “Han recordado a nuestros dirigentes que (…) la fiscalidad ecol√≥gica (…) est√° condenada al fracaso si descuida la realidad cotidiana a la que se supone que debe ayudar”.

Para el polit√≥logo Sainte-Marie, “Emmanuel Macron tiene grandes dificultades frente al pueblo central, el franc√©s medio, que no tiene la impresi√≥n de ser querido el presidente (que): encarna una forma de √©lite parisina, social e intelectual”.

El movimiento, que a√ļna descontento y frustraci√≥n, es tambi√©n “consecuencia de acusaciones, de la acumulaci√≥n incesante de ciertas frases, como cuando habl√≥ de las ‘personas que no son nada"”, considera Sainte-Marie, en referencia a una de las ocurrencias habituales del presidente franc√©s.

“Una estaci√≥n de tren es un lugar en el que uno se cruza con personas que tienen √©xito y con personas que no son nada”, dijo Macron en julio de 2017, generando conmoci√≥n.

El alza del precio de la gasolina no es m√°s que un “elemento desencadenante”, se√Īala Vincent Thibault. “El descontento es m√°s general”, considera.

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