El presidente de Senegal, Bassirou-Diomaye Faye, premió a los jugadores de su selección, los “Leones de la Teranga”, luego de conseguir el título de la Copa de África ante Marruecos el domingo pasado.
El primer premio fue el pago de 75 millones de francos CFA (cerca de 115.000 euros) a cada uno. Asimismo, cada jugador recibió una parcela tras ganar su segunda Copa.
“He entregado a cada León presente 75 millones de francos CFA”, afirmó el presidente desde el Palacio de la República.
Faye precisó que también recibirán parcelas de 1.500 metros cuadrados en la Petite-Côte (Pequeña Costa, en francés), una popular zona del litoral senegalés al sur de la capital, Dakar.
Según recogieron medios locales, el mandatario anunció también premios económicos y terrenos inferiores para los dirigentes de la Federación Senegalesa de Fútbol (FSF) y todos los miembros de la delegación que su país envió a la Copa de África, así como un total de 305 millones de francos CFA para el Ministerio de Deportes (cerca de medio millón de euros).
DT y jugadores de Senegal condecorados con rango de Comandantes de la Orden Nacional
Además de los premios económicos, el seleccionador nacional, Pape Thiaw, y el resto del equipo fueron condecorados en un acto solemne con el rango de Comandantes de la Orden Nacional del León, la más alta distinción de Senegal.
El presidente recibió a los jugadores después de que éstos desfilaran por las calles de Dakar para presentar su trofeo a miles de ciudadanos, en una ruta que incluyó el barrio Patte d’Oie (Pata de Ganzo), punto neurálgico de la ciudad y habitual lugar de procesiones multitudinarias.
En un autobús descapotable decorado con los colores nacionales -verde, rojo y amarillo-, el capitán del combinado nacional, Sadio Mané, y sus compañeros no se cansaron de celebrar rodeados por el clamor de sus compatriotas, mientras los aficionados cantaban y bailaban al compás de tambores tradicionales.
Senegal se proclamó campeón de la Copa de África frente a Marruecos (1-0) en la capital marroquí, Rabat, en un partido que rozó el escándalo. Incluyó la amenaza de abandono por parte de los jugadores de Senegal, por iniciativa de Thiaw, en protesta por un penalti señalado a favor de Marruecos en el tiempo añadido (minuto 95).
Fue Mané el que los convenció para regresar al campo. Brahim Díaz tiró el penalti al estilo Panenka, lo detuvo el meta Edouard Mendy y, en la prórroga, un gol de Pape Gueye le dio el triunfo a los Leones del Teranga.
En un partido que mantuvo a África y a seguidores fuera del continente en tensión, el conjunto senegalés logró el segundo trofeo continental de su historia y alargó el maleficio de más de medio siglo de su rival.