Es la etapa preventiva, donde las geógrafas y los geógrafos han generado una cantidad de propuestas y acciones para ser implementadas a mediano y largo plazo, tanto a nivel regional como nacional.
El desastre por los incendios de origen forestal, que afectaron los centros poblados en las regiones de Biobío y Ñuble, permite volver a plantear la propuesta de considerar el área de la interfaz urbana-rural como zona de amortiguación. Es importante tener presente que, en Chile el 54% de la población nacional está expuesta a tres o más amenazas. Por lo tanto, es necesario fortalecer la resiliencia a distintos niveles, temporalidades y etapas del ciclo de gestión del riesgo.
En Chile existe un ecosistema mediterráneo que tiene una temporada seca y, esto hace que tengamos biomasa combustible. Adicionalmente las condiciones meteorológicas, tales como temperatura, el viento y la humedad del aire están en un cambio de régimen debido al cambio climático.
Las geógrafas y los geógrafos en Chile desarrollan diversas acciones profesionales asociadas a la gestión del riesgo a corto, mediano y largo plazo y a diferentes escalas territoriales, dado que son considerados por la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), como especialistas en estudios de riesgo, además por la formación científica en diversas áreas del conocimiento, que considera lo humano y ambiental como sistema integral.
Es así como a corto plazo, es decir, en la etapa de respuesta del incendio a nivel barrial, comunal y regional, desde su labor en organizaciones públicas y privadas, coordinadas y participando en conjunto en el combate de la emergencia, desempeñan labores de apoyo en las áreas que permiten conocer el comportamiento de la amenaza y medir sus consecuencias en el territorio, utilizando herramientas como los sistemas de información geográfica (SIG).
Así, por ejemplo: es posible reconocer los probables avances de un incendio y dirigir los esfuerzos hacia los lugares adecuados, o determinar la cantidad de infraestructura afectada.
Es importante mencionar que es urgente considerar este tipo de perfil profesional, en todas las etapas del ciclo de gestión del riesgo, generando equipos multidisciplinarios, para complementar miradas y acciones en el territorio.
Una vez terminada la emergencia, los geógrafos y las geógrafas participan en la reconstrucción de diversas maneras, entre las que se destacan el generar nuevos entornos urbanos más seguros, además de diversas áreas de concientización y educación comunitaria, desde los barrios, para hacer comunidades más resilientes, que conozcan los territorios en los que habitan y las amenazas presentes, para generar y exigir medidas de seguridad, plan de evacuación, etc. Todo ello con el apoyo de las autoridades locales.
Prevención
Es la etapa preventiva, es decir, antes del desastre, la de mayor importancia, donde las geógrafas y los geógrafos han generado una cantidad de propuestas y acciones para ser implementadas a mediano y largo plazo tanto a nivel regional como nacional, donde se deben desarrollar la mayor cantidad de acciones para evitar la pérdida de vidas humanas, daños a la ecología, y a la infraestructura del país.
Las propuestas consideran a la planificación y ordenamiento del territorio, como un punto de vital importancia, donde es necesario incorporar de manera imperativa a los profesionales de la geografía que aportan con una mirada integral y sistémica del territorio, sea urbano y rural o la interfaz entre ambos, pues ya no hay margen de sólo ordenar lo urbano o rural por separado, se debe avanzar a la planificación completa del territorio.
La Ley de Urbanismo y Construcciones considera en su ordenanza para la planificación urbana las zonas de riesgo, considerando a los incendios. Los profesionales de la geografía son especialistas en estos estudios, analizando sus variables (pendiente del terreno, cobertura del suelo, etc.) probable distribución espacial, el impacto en los ecosistemas y la sociedad, y patrones de propagación, usando herramientas como los Sistemas de Información Geográfica (SIG) para mapear áreas expuestas y vulnerables a estos procesos y considerar recomendaciones para establecer áreas de amortiguación entre los lugares donde podría originarse el fuego y los sectores habitados.
La recomendación más urgente, es que se implementen para las zonas habitadas, fajas de al menos 400 metros de diámetro, fuera del límite urbano, que se incrementen de acuerdo a la pendiente del terreno y topografía, conformando zonas con usos diversos como infiltración de agua, conservación de suelo, cultivos agrícolas, entre otros usos, bajo la supervisión del Servicio Nacional Forestal -SERNAFOR- (Ex CONAF), lo cual generará una barrera seminatural, en la cual, al cambiar el tipo de vegetación, el fuego disminuye su intensidad por falta de carga combustible, facilitando las labores de control. Justamente para reducir el riesgo de desastre, porque la probabilidad de tener nuevamente un evento de gran magnitud y que impacte a un alto número de población es lamentablemente muy alta.
Los recursos son limitados, pero con adecuada gestión debería reorientarse a la inversión que genere capacidades y resiliencia territorial, incorporando la mixtura del uso del suelo, condiciones para que plantaciones sean más sostenibles, en estas materias la ciencia ha entregado grandes conocimientos que se están incorporando a la fecha, desde las soluciones basadas en la naturaleza con infraestructura verde en las ciudades.
Por último, un rol clave para enfrentar estos desafíos es asegurar y fortalecer el financiamiento a la ciencia. En ese esfuerzo, donde los geógrafos y las geógrafas cumplen un papel central, se vuelve indispensable seguir desarrollando conocimiento nuevo y pertinente sobre estas problemáticas urgentes. Solo así se generará evidencia e insumos concretos para la adaptación a condiciones que ya no serán excepcionales, sino que estarán presentes con mayor frecuencia e intensidad en los próximos años.
María Ester Arancibia
Presidenta del Colegio de Geógrafas y Geógrafos de Chile A.G.Pablo Sarricolea
Director Departamento de Geografía, Universidad de Chile
Investigador del Centro de Ciencia del Clima y de la Resiliencia (CR2)
Director del Colegio de Geógrafas y Geógrafos de Chile A.G.
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