Aunque medios de comunicación locales de Nigeria ya habían dado por muerto a Abu Musab Al-Barnawi, fue hasta este jueves que las autoridades del país confirmaron su muerte, sin esclarecer detalles sobre los hechos que rodearon su fallecimiento.

Las autoridades nigerianas confirmaron la muerte de Abu Musab al-Barnawi, líder del grupo extremista Iswap vinculado al autodenominado Estado Islámico en África Occidental, al cual se atribuye la muerte de cientos de personas en el noreste del país.

“Puedo decir con certeza que Al-Barnawi está muerto”, declaró el jefe del Estado Mayor, general Lucky Irabor, en una rueda de prensa aunque sin dar detalles sobre las circunstancias que provocaron su fallecimiento.

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The Daily Trust, un periódico del norte de Nigeria, informó que Al-Barnawi había muerto a finales de agosto, pero en su momento citó fuentes no identificadas.

El rotativo dijo que diferentes fuentes habían dado diferentes versiones de cómo había muerto el líder del Estado Islámico en África Occidental (Iswap por su sigla en inglés), lo que sigue sin conocerse.

Al-Barnawi era líder del grupo yihadista fundado en 2016 a partir de una división con la agrupación terrorista Boko Haram, a la que se responsabiliza por la matanza de centenares de civiles musulmanes.

Desde mayo, cuando se conoció la muerte del líder de Boko Haram, Abubakar Shekau, en enfrentamientos con el grupo Iswap, este último ha consolidado el control sobre el noreste de Nigeria, así como en la región del lago de Chad, donde leales a Boko Haram siguen luchando contra sus rivales.

“Si Al Barnawi está muerto, su muerte puede no tener demasiado impacto en Iswap debido a la estructura del grupo”, dijo Malik Samuel, investigador del Instituto de Estudios de Seguridad.

Desde la ruptura con Boko Haram, Iswap ha sufrido unos cinco cambios de liderazgo, pero esto no le ha impedido continuar con sus mortíferos ataques contra las fuerzas de seguridad.

¿Quién era Abu Musab al-Barnawi?

Nació en 1994 y era hijo del fundador de Boko Haram, Mohammed Yusuf, quien fue asesinado bajo custodia de la policía nigeriana en 2009 en Maiduguri, noreste de Nigeria.

Como sucesor de su padre, con tan solo 15 años, protagonizó la etapa más sangrienta del yihadismo nigeriano, con múltiples atentados en las principales ciudades y masacres en pueblos.

Su dominio se extendió rápidamente por toda la región occidental, lo que lo llevó a la creación de un califato y a coordinar constantes secuestros masivos en escuelas, como el de las niñas de Chibok en 2014.

Su primera aparición en un vídeo de Boko Haram data de 2015, cuando actuó como portavoz, para reclamar la autoría de la masacre de Baga, una serie de asesinatos masivos en esta ciudad del noreste de Nigeria.

En 2016, con solo 22 años, fue avalado por el autodenominado Estado Islámico como el líder de su brazo armado en la región.

Con la muerte de este líder yihadista, el Estado Islámico, que ha azotado a países como Mozambique, Burundi o Níger, ha perdido a dos de sus cabecillas operativos: Al-Saharaui, asesinado por las fuerzas militares francesas el pasado mes de septiembre en Malí y ahora Al-Barnawi.