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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Tomar bebidas energéticas para mantenerse despierto puede ser tentador, pero su consumo recurrente es perjudicial para la salud, especialmente si se mezclan con alcohol, advierte la nutrióloga Eliana Reyes de la Universidad de los Andes. Estas bebidas estimulan el sistema nervioso central con cafeína y guaraná, aumentando la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la diuresis. El consumo excesivo puede provocar ansiedad, insomnio, hipertensión e incluso dependencia a la cafeína. No hay un número fijo de latas que cause daño irreparable, depende de la sensibilidad de cada persona. Mezclarlas con alcohol es peligroso, ya que enmascara la embriaguez y aumenta el riesgo de intoxicación. No mejoran el rendimiento cognitivo ni físico, solo mantienen despierto temporalmente. Alternativas más saludables incluyen un buen sueño, hidratación, alimentación balanceada, ejercicio moderado y consumo moderado de café o té.

Tomar bebidas energéticas cuando necesitamos mantenernos despiertos puede ser extremadamente tentador. No obstante, convertirlo en una práctica recurrente puede ser perjudicial para tu salud, por no mencionar los efectos nocivos que tiene si, además, las mezclas con alcohol.

Así lo aclara la nutrióloga y directora de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de los Andes, Eliana Reyes, quien en conversación con BioBioChile explica los riesgos que conlleva el consumo de estas bebidas.

¿Qué es lo que le ocurre a tu cuerpo cuando consumes bebidas energéticas?

La experta declara que las bebidas energéticas son estimulantes del sistema nervioso central, ya que contienen principalmente cafeína y otros productos vegetales ricos en este antioxicante, como por ejemplo el guaraná.

“Como su efecto es estimulante, afecta a todo el organismo. En el corazón va a producir un aumento en la frecuencia cardíaca y aumento de la presión arterial; en personas más sensibles o de mayor edad va a generar arritmias o crisis hipertensivas; a nivel renal, fundamentalmente va a producir un aumento de la diuresis: la persona va a orinar más, y corre el riesgo de deshidratarse, ya que la cafeína es un diurético”, señala.

Además, si esa persona toma “bebidas energéticas en exceso, puede perder mucho líquido, y a nivel gástrico estos estimulantes van a potenciar la secreción ácida, produciendo dolor, náuseas. Si la persona tiene gastritis, la va a agravar”.

¿Qué es lo que sucede a una persona si consume en exceso bebidas energéticas?

La nutrióloga explica que si una persona consume en exceso este producto, en un corto plazo, le producirá ansiedad, temblores de manos, insomnio, palpitaciones, alza de presión. Mientras que a nivel gástrico generará náuseas, vómitos y dolor abdominal.

Por otro lado, a largo plazo (más de un año consumiéndolas), “hay mayor riesgo de hipertensión, arritmias, se puede producir una dependencia a la cafeína y una alteración del sueño crónica. También, las personas no se fijan en que estas bebidas contienen azúcar, por lo que si consumen una gran cantidad de estos productos y no son deportistas, subirán de peso”.

En esa misma línea, y consultada por las sustancias presentes en estas bebidas que generan mayor preocupación, la profesional aclara que “la cafeína es el estimulante principal y responsable de los efectos adversos, también el guaraná, que aporta en cafeína y que muchas veces no lo dice en la etiqueta. La taurina en dosis altas y el azúcar, asociada a la obesidad”.

¿Cuántas latas de energéticas son suficientes para causar un daño irreparable en la salud?

La directora explica que no existe un número fijo de latas que cause un daño irreparable a la salud, ya que todo dependerá de la persona que las está ingiriendo. Además, también influirá “la sensibilidad que tenga esa persona con la cafeína, si esa persona también tiene una enfermedad cardíaca o consume alcohol u otros estimulantes”.

¿Qué ocurre cuando se mezclan bebidas energéticas con alcohol?

La experta es enfática en este tema, ya que se trata de una combinación muy peligrosa, porque “en la bebida energética es más cara la sensación de embriaguez; por lo tanto, la persona consume más alcohol de lo que percibe y aumenta el riesgo de intoxicación alcohólica”.

¿Es correcto asociar bebidas energéticas con mejor rendimiento físico o cognitivo?

La respuesta es clara: No. “En la parte cognitiva, puede aumentar transitoriamente el estado de alerta, estar más despierto, pero no mejora el rendimiento real, la persona no está más concentrada, solo está despierta, y no va a tener un mejor resultado por tomar una bebida energética, no va a reemplazar un sueño ni una alimentación adecuada. Cuando se pasa el efecto, hay fatiga, baja concentración e irritabilidad”.

¿Existen alternativas más saludables para mejorar la energía o concentración?

Tener un sueño adecuado, de buena calidad, hidratarse bien, tener una alimentación equilibrada, tomar café o té en cantidades moderadas, hacer ejercicio son parte de las recomendaciones que entrega la experta.

Además, comenta que las “bebidas energéticas no son inocuas, no deben usarse para hidratarse, su consumo habitual puede ser tolerado en adultos sanos, pero si se usa frecuentemente, va a producir riesgos reales, desde el síndrome de privación al dejarlo hasta alteraciones cardiovasculares, y especialmente el riesgo está en gente que lo mezcla con alcohol y otros estimulantes”.