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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El futuro ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, anuncia una reforma tributaria para abril que incluiría una reducción del impuesto corporativo al 23% o incluso al 20% para empresas que incentiven empleo formal. Sin embargo, enfrentaría desafíos por el impacto de exenciones fiscales, que podrían significar una pérdida de US$7.378 millones, equivalente al 2% del PIB, según proyecciones para 2026-2030. Expertos debaten sobre la eficacia de eliminar exenciones tributarias y su impacto en la recaudación. Se espera que la rebaja del impuesto a empresas estimule la inversión y el crecimiento económico.

Una de las prioridades que definió el próximo ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, es una reforma tributaria que ya tendría fecha de anuncio al menos para el mes de abril.

La propuesta implicaría un recorte del impuesto corporativo, desde 27% a 23%, pudiendo llegar incluso a 20% para las compañías que incentiven la contratación de personas en riesgo de caer en la informalidad (eso el primer año).

Sin embargo, esa idea podría enfrentar grandes desafíos.

El impacto de las exenciones y beneficios fiscales

Un informe del Servicio de Impuestos Internos (SII) con proyecciones para 2026 – 2030 reconoce que el denominado “gasto tributario” continuará restando importantes recursos a la próxima administración, que ya enfrentará un déficit fiscal importante.

Por gasto tributario se entiende aquellos impuestos que no termina por recibir el fisco debido a exenciones, créditos, tasas reducidas, regímenes tributarios especiales, etc.

Siguiendo esa línea, se recibirían US$7.378 millones menos, el equivalente a un 2% del PIB. Cifra que irá creciendo con los años.

Y ahí inicia el debate.

Por un lado, expertos señalan que la eliminación de exenciones tributarias es un tema pendiente en la agenda legislativa, pero otros más cautelosos señalan que no hay evidencia empírica de que esto vaya a significar más ingresos al fisco.

¿Eliminar exenciones tributarias?

Germán Pinto Perry, experto en derecho tributario y académico de la Universidad de Santiago (Usach), es del grupo que comparte esta mirada y lo ejemplificó con lo que se hizo con la ley 21.420, por ejemplo, en su artículo 107 de la ley de impuesto a la renta.

“En su tiempo, consideraba como ingreso no renta el mayor valor en enajenación de acciones (…) lo cambió y ahora se afecta con una tasa del 10%. La recaudación que se logró equivale a un 9% y 10% de lo proyectado, por lo tanto, es totalmente ineficiente”, sentenció Perry.

Otros más confiados, llaman a no alarmarse, sobre todo considerando que este informe no recoge los cambios que pretende implementar el nuevo Gobierno.

Claudio Bustos, abogado tributario de Bustos Tax & Legal, recurrió a la ya anunciada rebaja de impuesto a las empresas y dijo que esto irá de la mano con una reactivación del crecimiento importante.

Según Bustos, esto “va a ser un gran estímulo para que exista una mayor inversión, para que todos los proyectos de inversión que están detenidos se reactiven, avancen, y por esa vía alcanzar una mayor tasa de crecimiento económico y una mayor recaudación fiscal”.

El aumento proyectado hacia 2030 en gasto tributario está asociado al crecimiento del PIB.

Por ende, si Chile crece como pretende el nuevo gobierno, el costo se mantiene relativamente estable en torno al 2% del PIB.

Según el SII, el principal gasto tributario se relaciona con el impuesto a la renta, tanto de personas como de empresas, seguido más atrás por el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el gravamen a los combustibles y otros tributos.