La fiscal regional del Biobío, Marcela Cartagena, intuía que se avecinaba una tragedia. La misma madrugada del domingo 18 de enero se contactó con el fiscal de turno Gonzalo Guerrero. Le dijo, a través de una llamada, que la situación cada vez era más grande. Que no paraba.
Armó una reunión de emergencia en las mismas oficinas de la fiscalía de Concepción. En avenida Padre Hurtado. Citó a la Corporación Nacional Forestal (Conaf) y a la Policía de Investigaciones (PDI). Estaba todo listo. Pero antes de que dieran las ocho de la mañana, Guerrero la volvió a llamar. Tenía el primer reporte de Carabineros que indicaba que habían fallecidos. Se estimaba que la tragedia podía sobrepasar los 100 muertos.
Decidió cancelar la reunión. Le dijo a Guerrero que se juntaran en la comisaría de Penco cerca de las nueve de la mañana. Antes de irse le pidió a Conaf un reporte inicial de su plataforma SIDCO, la que utilizan para registrar locación, hora y origen de los incendios.
Con los papeles impresos se dio cuenta que existían tres focos que terminaron en uno solo.
—El primer foco, al que se le llamó Trinitarias, es un incendio que comienza a las 16:43. El segundo foco es el de Rancho Chico, Hualqui, que comienza a las 17:55. El tercer foco es El Queule, comuna de Concepción. Ese habría comenzado a las 20:49 —cuenta Cartagena a este medio.
Con eso en mano, y ya en Penco, la fiscal regional tomó una decisión: separar al equipo.
—Yo tomo al equipo multidisciplinario y les digo: ustedes se van a dedicar a investigar los focos de este incendio, que en principio son estos —y les muestra la hoja impresa— de tal manera que ustedes no tienen nada que hacer aquí. No hay nada que hacer en Penco. Aquí no hay luz, no hay teléfono, quiero que se vayan de acá y comiencen a trabajar en los sitios del suceso.
Ella, por su parte, se quedó en plena emergencia. Iba a buscar los cuerpos calcinados.
La zona cero
Al fiscal Jorge Lorca Rodríguez le quedaba una semana de vacaciones antes de volver al trabajo. El domingo 18 de enero llamó a Marcela Cartagena y le anunció que se devolvía antes. Que el lunes a primera hora se presentaría para liderar el equipo que investigaría los tres focos de incendio.
Y así lo hizo. En compañía de Conaf y la PDI llegaron hasta Trinitarias.
El camino no era fácil, se lo habían advertido. Algunas camionetas quedaron en el camino. Los últimos metros, que no fueron muchos, los tuvieron que recorrer a pie. El objetivo era llegar a las coordenadas que marcaba la plataforma SIDCO. Al origen. Y según explica Cartagena, ese origen estaba en una quebrada:
—Al final de ese quebrada, abajo, estaba el sitio del suceso. Lo que se podía mirar porque cuando usted se encuentra con un sitio de suceso de un incendio ve que hay una parte que se quemó y otra parte que no se quemó. La zona cero.
El fiscal Lorca se quedó arriba de la quebrada. Fueron los equipos de Conaf y PDI los que bajaron a revisar. Observaron que alrededor no había colillas de cigarro, ni bencina, ni velas, ni nada inflamable o acelerante. Tampoco huellas de personas o de auto. Es más, cerca del sector hay un pequeño curso de agua, lo que lo hace húmedo. “Un lugar poco idóneo para que se forme un incendio”, como lo plantea la propia fiscal regional.
—Lo otro que les llama la atención en ese primer momento es que se ve que el incendio parte de la mitad de un árbol hacia abajo.
Ese árbol, asegura, los dejó con más interrogantes que certezas.
Buen Retiro
Al día siguiente fueron al segundo foco en Rancho Chico, Hualqui. Preliminarmente se sabe que fue un tendido eléctrico; un cable de alta tensión en un sector de especies arboleas que no fueron podadas. Los 32° grados de ese día contribuyeron a propagarlo. Lo mismo ocurrió en El Queule, el origen sería eléctrico.
Ese incendio inició una hora y doce minutos después del de Trinitarias.
—Por distancia, que es mucha, y por viento, Trinitarias no ocasiona [el incendio de] Rancho Chico —expone Cartagena.
Cuando fueron a Rancho Chico se enteraron de un incendio nuevo. Estaba anotado en la plataforma SIDCO, pero era tan pequeño que Conaf no lo tomó en consideración al momento de entregarle el reporte a la fiscal regional.
El foco de este incendio estaba a 2,2 kilómetros de Trinitarias. Había iniciado a una hora y 33 minutos antes.
Era el de Buen Retiro. Era donde estaba Claudio Luna Muñoz.
El bautizo
Claudio Luna llevaba dos semanas en la región del Bío Bío. Había llegado desde Linares a Florida por trabajo. Iba camino al terminal de buses cuando lo llamaron para preguntarle si podía irse a Buen Retiro como cuidador. Aceptó. Necesitaba el dinero.
Los dueños del terreno le pasaron una casa habitación para que viviera ahí mientras durara su contrato a prueba. La última persona que habitó en ese espacio lo hizo el 30 de octubre de 2025. Eso se traduce, según Osvaldo Pizarro, defensor regional del Bío Bío —y de Luna— que desde esa fecha nunca se le hizo una mantención a dicho sitio.
La declaración de Claudio —a la que accedió Bío Bío Investiga— expone que el 17 de enero los dueños del terreno estaban celebrando un bautizo. A las 12:39 llamaron a la pareja de Claudio para que fuera a lavar la loza. Él se quedó solo cocinando un pollo al jugo.
—Mientras preparaba el almuerzo en dos ollas que se encontraban sobre la parrilla metálica, le tiré un trozo de leña al fuego que estaba prendido para apurar el almuerzo. Inmediatamente me fui al living de la casa mía a ver televisión cuando escuché un fuerte sonido que yo asocié a hojas quemándose —se lee en su testimonio.
Vio que el tubo de evacuación del humo de la cocina a leña estaba ardiendo. Las llamas habían llegado a los árboles. Comenzó a gritar frente a toda la gente del bautizo.
—Luego de dar aviso me dirigí inmediatamente a tratar de apagar el fuego con agua, pero estaba descontrolado con un fuerte viento hacia el sur, a favor del cerro y cuando las llamas estaban descontroladas, по recuerdo hora exacta, vi que llegaron bomberos y después de unos minutos vi que llegó un helicóptero y una avioneta, quienes comenzaron las labores de apagar el fuego.
El incendio lo extinguieron rápidamente. Alcanzó a quemar sólo 0,2 hectáreas. Y con eso, el bautizo continuó.
La pavesa
Hasta ahora existen tres informes preliminares. Dos son de Conaf y uno de la PDI. Sólo con esos documentos, que fueron realizados cinco días después de la tragedia, la fiscal Marcela Cartagena formalizó a Claudio Luna por infracción a la Ley de Bosques y 20 cuasidelitos de homicidios. Para ella, son instrumentos objetivos que demuestran que el fuego que provocó Luna generó una pavesa que voló 2,2 kilómetros hasta caer en el árbol ubicado en Trinitarias.
—No pudo haber sido otro incendio el que mandó la pavesa porque no había otro incendio [a esa hora]—afirma la fiscal regional.
Según lo expuesto en los informes, el origen del fuego sólo pudo ser provocado por algo que cayó, no desde el suelo. Por eso, sostiene la fiscal, en los videos que entregó la Forestal Arauco se ve primero un humo blanco y al rato comienza el fuego, cuando agarra la quila seca que rodeaba el sector.
—¿Cómo se llegó a la conclusión de que fue una pavesa y no otro elemento?
—No hay ningún otro antecedente que nos diga que algo distinto a una pavesa cayó en ese lugar donde inició el incendio en Trinitarias. Y está la cercanía horaria y física de este incendio previo, considerando la dirección del viento.
—Pero era un incendio pequeño. ¿De qué tamaño debió ser la pavesa para generar ese incendio?
—Eso no lo sé. Eso se lo tiene que explicar un experto.
—Pero, ¿la carga calórica fue tan grande?
—No se necesita que sea tan grande. Basta con que llegue una chispa y caiga en una madera lo suficientemente seca (…) Nadie está diciendo que la pavesa voló 60 kilómetros, fueron 2,250 kilómetros.
La versión de la fiscalía, sin embargo, difiere de la visión de fuentes expertas en incendios forestales, quienes —fuera de micrófono— plantean a este medio que es imposible que una pavesa vuele tal cantidad y no se apague en dicho transcurso. Sobre todo por la baja carga calórica de un incendio que se controlo rápidamente. Esbozan que si hubiesen volado pavesas en el incendio de Buen Retiro, debieron ser varias, no solo una.
—Enciende un fósforo y verás —cuestionan.
Cartagena dice que “según la literatura, una pavesa puede volar hasta cinco kilómetros”.
Los diez criterios
Osvaldo Pizarro, defensor regional del Bío Bío, también tiene dudas. Derechamente cuestiona los informes de Conaf, los mismos que sirvieron de base para formalizar rápidamente a Luna. El “plato fuerte” detrás de la causa contra el único imputado.
Según la propia metodología de la corporación, se necesitan diez criterios para determinar a ciencia cierta el origen de un incendio. En este caso, Pizarro explica que la Conaf soló incluyó dos para arribar a la conclusión de que el incendio de Luna había causado el de Trinitarias: exposición y protección; y modelo de carbonización. Faltó, por ejemplo, manchas de hollín, grados de daño y patrones de quema, etc…
—Y el propio manual de investigación de incendios forestales establece que el viento es el factor de tiempo atmosférico de mayor influencia en el comportamiento del fuego y es también el más cambiante. Y por eso se necesitan utilizar una serie de elementos objetivos como veletas, banderas o mangas para poder determinar eso. Nunca se hizo aquí porque aquí se concurrió cinco días después [al sitio del suceso].
Y agrega:
—En la Conaf no hacen ningún análisis conforme al propio manual para poder excluir otras causas de fuego.
Pizarro dice que entre el manual que rige las investigaciones de incendios y los informes de los siniestros hay una diferencia sustancial. El “deber ser” no coincide con el “ser”.
El defensor también destaca que el informe de la PDI, elaborado por un equipo de profesionales expertos en la materia, no afirma ni descarta la teoría de que una pavesa proveniente del almuerzo de Luna pudo haber sido el origen de los megaincendios que arrasaron Penco, Lirquén y Punta de Parra.
“La causa del incendio de Trinitarias se encuentra en proceso de análisis, no pudiendo de manera preliminar descartar ni aseverar que la iniciación de dicho incendio haya generado pavesas provenientes del incendio en Buen Retiro”, señala el informe de la Policía de Investigaciones en sus conclusiones.
Tal como reveló Bío Bío Investiga tres días después del megaincendio, la Corporación Chilena de la Madera (Corma) advirtió el año pasado de posibles incendios con “consecuencias catastróficas” durante este verano, debido a que las forestales mantenían 4 mil hectáreas con residuos acumulados en el Gran Concepción. En sus proyecciones, incluso estimaron que 30 mil viviendas podían ser destruidas por las llamas. Por ello, solicitaron a las autoridades que visaran una quema controlada durante los meses de invierno, debido a que el Plan de Descontaminación no lo permitía. La autorización nunca llegó.
Prioridad a los incendios
Las dudas también apuntan a por qué la emergencia en Trinitarias no se controló inmediatamente, como sí ocurrió en Buen Retiro.
Según cuentan personas que combatieron los incendios ese día, prácticamente no hubo apoyo aéreo para controlar las llamas que, desde Trinitarias, avanzaron sin mayor oposición en dirección al norte. La situación les llama la atención: ¿Por qué en Buen Retiro sí y en Trinitarias no?
Este medio contactó a Conaf para saber cuántos aviones o equipos de trabajo se destinaron para apagar el incendio de Trinitarias antes de que se uniera a Rancho Chico y El Queule. Pero… declinaron responder por “ser una investigación judicial en curso”.
El mismo día del incendio, el 17 de enero, la Escuadrilla Halcones de la Fuerza Aérea de Chile (FACH) realizó un evento en el Parque Bicentenario de Concepción. Según la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) dicho show no influyó en que Conaf pudiera sobrevolar, si es que querían hacerlo.
—En base a las coordinaciones previamente establecidas, dicha actividad no afectó ni interfirió en las operaciones aéreas destinadas al combate de incendios forestales ejecutadas durante esa jornada por CONAF. Es importante mencionar que, de acuerdo con la normativa vigente, la DGAC otorga prioridad de operación a los vuelos de combate de incendios forestales en las zonas afectadas. En ese sentido, la segunda parte de la presentación (domingo 18 de enero) de los Halcones, fue cancelada —comentaron.
Actitud imprudente
El 26 de enero Claudio Luna fue formalizado. Para algunos, el único imputado se ha transformado en una especie de “chivo expiatorio” que ha permitido aliviar las eventuales responsabilidades que otros actores pudieran tener en la tragedia.
Luna alcanzó a estar de paso por la prisión por tres días. Según cuenta Osvaldo Pizarro, ni siquiera pudo comer esos días porque internos lo amenazaron de muerte constantemente. Su pareja, por su parte, debió dormir en el suelo del terminal de buses. No tenía dinero para devolverse a Linares. Los dueños del terreno los echaron apenas Luna cayó detenido. No le permitieron volver a la casa donde estaban residiendo y trabajando.
El tribunal de Garantía de Concepción lo dejó con arresto domiciliario nocturno y arraigo nacional. La PDI y Conaf continúan elaborando los informes finales que serán presentados por la fiscalía.
De momento, él es el único imputado, aunque Cartagena asegura que siguen investigando.
—Nadie está diciendo que [Claudio Luna] quiso hacerlo o que tuvo la intención de provocar un incendio para que se quemaran muchas personas. Nadie está diciendo tampoco que le dio lo mismo, ni que hay dolo directo, ni dolo eventual. Se está diciendo que en su condición de persona adulta, con sus condiciones mentales normales, le pedían que tuviera un comportamiento más prudente. Él fue a nuestro juicio imprudente —dice la fiscal regional.
—¿Cree que se aceleraron en formalizar a Claudio Luna?
—No, no creo que nos hayamos precipitado.