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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

José Antonio Fuentes, director y dramaturgo de "La soledad y el caminante", obra presentada en el Teatro de Linares, es parte del proyecto de creación de trayectoria 2025. En el elenco, dirige a su padre y a la actriz Constanza Pérez, marcando su novena función desde su estreno el año pasado.

Desde el teatro y la danza hasta las artes visuales, tres artistas con extensas carreras comparten historias marcadas por la vocación temprana, el trabajo independiente y un fuerte compromiso con la identidad regional, el mundo comunitario y la transmisión de un legado artístico que dialoga con el territorio y las emociones.

Teatro

José Antonio Fuentes es director y dramaturgo de La soledad y el caminante, obra que recientemente se presentó en el Teatro de Linares y que corresponde a un proyecto de creación de trayectoria 2025. Estrenada en octubre del año pasado, esta función marca la novena presentación del montaje. Fuentes comenzó en el teatro desde muy joven, influido por su papá, Héctor Fuentesactor, director y gestor cultural destacado del Maule—, y luego se formó profesionalmente en Dirección Teatral en la Universidad de Chile, además de realizar estudios de literatura en Chile y el extranjero. En esta obra dirige a su propio padre y a la actriz Constanza Pérez, dos intérpretes con amplia experiencia que, pese a su recorrido, nunca habían trabajado juntos hasta ahora.

El amor – Teatropello

El proyecto se enmarca en el trabajo de Teatropello, compañía con 32 años de trayectoria, reconocida a nivel nacional e internacional por su sentido social, vinculado al mundo rural y popular del Maule. La agrupación ha realizado giras por países como España, Alemania, Francia y Luxemburgo, y actualmente proyecta nuevas presentaciones en Chile, además de giras por Brasil y Argentina. Para Fuentes, el teatro es una herramienta de comunicación y reflexión que permite cuestionar modelos de pensamiento, generar encuentro social y contribuir a transformar la forma en que las personas se relacionan y comprenden su entorno.

Danza

Tania Gutiérrez Montero es bailarina, coreógrafa y gestora cultural con más de 40 años de trayectoria, vinculada principalmente al desarrollo de la danza en el Maule. Su interés por el movimiento nace en la infancia y se fortalece a través de la gimnasia rítmica, práctica que la llevó a descubrir el baile como un lenguaje expresivo. “Entendí que la danza no era solo hacer pasos, sino interpretar, transmitir emociones y un relato”, recordó sobre sus primeros acercamientos a la danza moderna. Se formó en Santiago, en la Universidad Arcis y en el Centro de Danza Espiral, espacios clave de la danza independiente chilena.

Danzas Ancoa

En 2003 regresó a Linares, donde fue pionera en la formación profesional de danza contemporánea, creando una de las primeras academias y una compañía llamada “Danza Ancoa”, ambas funcionaron por más de una década. Actualmente Gutiérrez ha tenido un rol activo en la organización gremial e integra el Consejo Nacional de Artes Escénicas como representante de la danza, con una mirada enfocada en el desarrollo regional y el valor social de esta disciplina.

Artes Visuales

Tamara Stela es diseñadora de interiores de formación —egresada de la Universidad Católica de Temuco— y artista visual con más de 20 años de trayectoria independiente. Nacida en Punta Arenas, se trasladó a Temuco al terminar el colegio para estudiar diseño, ya que en su ciudad de origen no existían carreras vinculadas a las artes. Posteriormente llegó a vivir a Talca, ciudad donde ha desarrollado gran parte de su carrera artística. A lo largo de los años ha expuesto su trabajo en el Teatro Regional del Maule, en la Galería Gabriel Pando y en el Ministerio de Obras Públicas.

Desde niña mostró una marcada afinidad por el arte y la pintura, lo que la llevó a optar tempranamente por una formación creativa. Aunque estudió diseño de interiores, con el tiempo orientó su trabajo principalmente hacia la pintura, la ilustración y la creación de objetos decorativos, explorando distintas técnicas y soportes sin encasillarse en una sola disciplina. “Siempre me gustó el tema del arte, de la pintura, y sabía que quería elegir algo relacionado”, recordó.

Tamara Stela

Su obra se caracteriza por un sello personal reconocible, con un uso intenso del color, trazos expresivos y una estética cercana a la pintura naíf, aunque también incorpora elementos abstractos y de ilustración naturalista inspirados en la naturaleza. Trabaja de manera completamente independiente desde su taller en casa, guiada por la observación del entorno y los cambios de estación, en procesos de concentración profunda, que según mencionó le permiten “abstraerse del mundo”. Para Stela, el sentido de su trabajo está en compartirlo y generar vínculos emocionales con quienes lo observan, razón por la cual no pone títulos a sus obras: “Me gusta que la persona que los ve sienta y le inspire algo, que se apropie un poco de la obra”.