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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La nominación de la Subsecretaría para las Fuerzas Armadas genera expectativas a días del cambio de mando, con la posibilidad de ser resuelta la próxima semana. El cargo es crucial en la política de Defensa, con atribuciones estratégicas clave. Inicialmente se buscaba un exuniformado, descartando a Óscar Bustos. El futuro ministro Barros ya envió los antecedentes al presidente electo Kast. El debate se centra en la necesidad de un perfil idóneo, con experiencia y visión estratégica, según exsubsecretarios Gaspar y Ravinet.

A menos de un mes del cambio de mando, una de las definiciones que aún mantiene expectación es la Subsecretaría para las Fuerzas Armadas.

Se trata de uno de los cargos claves de la denominada “segunda línea” del Ministerio de Defensa, cuya nominación sigue pendiente y que, según se anticipa, podría resolverse el próximo lunes.

La decisión no es menor, ya que la Subsecretaría para las Fuerzas Armadas tiene atribuciones estratégicas en materias como administración institucional, gestión del borde costero y relación directa con las ramas castrenses, por lo que su conducción resulta determinante para el diseño de la política de Defensa del próximo gobierno.

En ese contexto, trascendió que el perfil inicialmente buscado apuntaba a un exuniformado, con experiencia operativa y conocimiento interno del mundo militar.

Entre los nombres que circularon estuvo el del general en retiro del Ejército, Óscar Bustos, alternativa que finalmente se descartó durante el proceso de evaluación, lo que obligó al presidente electo a posponer su nominación.

Consultado por La Radio, el futuro ministro de Defensa Nacional, Fernando Barros, confirmó que los antecedentes del próximo candidato ya fueron remitidos a José Antonio Kast y que la definición está ahora en sus manos.

El posible nombramiento de un exuniformado ha reabierto el debate sobre el perfil más adecuado para el cargo.

El exsubsecretario de Defensa, Gabriel Gaspar, planteó que tanto la política exterior como la política de Defensa son áreas del Estado que deben mantenerse al margen de disputas partidistas y estar encabezadas por los profesionales más idóneos.

A su juicio, en estas materias se resguardan intereses estratégicos permanentes: la defensa de la población, la integridad territorial y la autonomía en la toma de decisiones soberanas, además del manejo de alianzas internacionales.

En esa línea, sostuvo que, más allá de si se trata de un civil o un militar en retiro, lo esencial es contar con una mirada político-estratégica sólida y con experiencia en la conducción del sector.

Por su parte, el exministro de Defensa, Jaime Ravinet, enfatizó la necesidad de que la persona designada tenga un conocimiento profundo del funcionamiento de las Fuerzas Armadas y de las responsabilidades administrativas de la subsecretaría.

Advirtió, además, que se requiere una conducción sin “sectarismos”, considerando el rol técnico y estratégico que cumple esta repartición, particularmente en decisiones vinculadas al borde costero y el desarrollo nacional.

En su opinión, el próximo subsecretario deberá combinar experiencia, respeto institucional hacia los cuerpos militares y una visión orientada al crecimiento y a la estabilidad del país.

Sin embargo, la Oficina del Presidente Electo aún debe revisar otras definiciones pendientes, como la del comisionado de la zona norte.