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De terno y corbata, evangélicos revolucionan las cárceles chilenas
Publicado por: Agencia AFP
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Mario Ib√°√Īez cumple su condena de terno, corbata y Biblia en mano. Es uno de los reos evang√©licos que est√°n revolucionando las c√°rceles chilenas, donde obtienen seguridad y comodidades a cambio de disciplina y devoci√≥n.

El fenómeno comenzó en Brasil y siguió en Argentina, que incluso cuenta con una cárcel -la Unidad 25- exclusiva para evangélicos. Este es el próximo objetivo de los evangélicos chilenos, que ya han pedido a Gendarmería que les ceda un penal.

En la Ex Penitenciar√≠a de Santiago, los portones con rejas chorrean l√≠quidos oscuros. Un vaho de humedad reina en el ambiente y la pintura descascarada evidencia la dejadez del sitio, maltratado por los propios internos, seg√ļn Gendarmer√≠a.

Pero en la denominada Calle 4 se aprecia un mundo aparte: 252 reos de pie y ordenados en filas oran y cantan con las manos alzadas en un largo corredor con celdas a cada lado. Se han levantado a las seis de la ma√Īana, aseado y lavado su ropa por turnos; luego han trabajado en talleres en el mismo pasillo con olor a desodorante ambiental durante toda la ma√Īana.

Las paredes est√°n reci√©n pintadas, los ba√Īos nuevos y el suelo es de cer√°mica o parqu√© flotante. Son todas reformas hechas por ellos mismos.

SOLUCI√ďN PARA LA CONVIVENCIA

“Aqu√≠ hay principios, buenas costumbres. En los m√≥dulos que no son de ‘hermanos’, es una vida donde se baten a muerte d√≠a a d√≠a”, explica a la AFP Mario Ib√°√Īez, un reo evang√©lico con 15 a√Īos de condena por robo con intimidaci√≥n proveniente de la c√°rcel Colina, donde tambi√©n existe una torre exclusiva para evang√©licos.

Para los gendarmes, sobrepasados por la presión de su trabajo en un sistema que sufre un hacinamiento del 70%, los evangélicos son una solución para la convivencia interna.

Los pastores que llegan a evangelizarlos son en su mayoría ex reos como ellos, como Guillermo Cáceres: media vida perdida en la cárcel por asesinar a un joven, y hoy capellán de la Ex Penitenciaría, respetado y aclamado en el patio.

“S√© lo que es estar aqu√≠, pasar hambre”, explica. “La poblaci√≥n penal que nos conoci√≥ a nosotros en la vida pasada, y nos ve como estamos ahora, creen. Y se van sumando cada d√≠a m√°s”, agrega.

En su corredor los religiosos cuentan con equipos de m√ļsica de alta fidelidad, un televisor de 52 pulgadas y lavadoras. Todo es propiedad de la Iglesia Evang√©lica, financiado con donaciones de sus fieles.

Cuando alguno de ellos no sigue las normas, es expulsado del pabellón evangélico por el pastor y los reos.

LO QUE NO LOGRA EL ESTADO

La misma Gendarmer√≠a ha pedido el traslado de peque√Īos grupos de reos evang√©licos a otras c√°rceles del sur para crear otras comunidades. “Son los m√°s pac√≠ficos y sirven como neutralizador de problemas en el penal”, explica el obispo de la Catedral Evang√©lica de Chile, Eduardo Dur√°n.

Seg√ļn Clemir Fernandes, soci√≥logo del Instituto de Estudios de la Religi√≥n (ISER) brasile√Īo, “con las actividades y el lenguaje que usan (los evang√©licos), parece que atendieran m√°s la realidad del preso”.

Para el obispo Dur√°n, en tanto, “el Estado ha fracasado en muchas de estas √°reas”, mientras la iglesia evang√©lica ofrece recursos, atenci√≥n y reinserci√≥n social.

El seguimiento a los reos sigue fuera de la c√°rcel, con una red de empresarios practicantes que les dan trabajo y ayudan a limpiar sus antecedentes, siempre que exista voluntad de su parte.

Ocho de cada diez reclusos evang√©licos no vuelve a delinquir seg√ļn datos de la iglesia, que no han sido confirmados de forma oficial por Gendarmer√≠a.

Un reciente informe del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) alaba la labor y logros de los evang√©licos, pero se pregunta por el riesgo de coerci√≥n y la necesidad de que todos los presos aspiren a esas condiciones de bienestar, no √ļnicamente por ser fieles.

En las c√°rceles chilenas esos fieles representan un 39% de los internos, seg√ļn el INDH, en un pa√≠s de tradici√≥n cat√≥lica con creciente secularizaci√≥n, donde los evang√©licos suman una d√©cima parte de la poblaci√≥n. En los √ļltimos diez a√Īos, los evang√©licos se han triplicado en Am√©rica Latina.

¬ŅPero c√≥mo logran convivir con los “gentiles”, como llaman a los no creyentes? “Es complicad√≠simo, pero hay estrategias. Como atenderlos cuando llueve o hace fr√≠o, abrirles las puertas de la Iglesia”, explica Hern√°n Romero, un reo evang√©lico que se puso la primera corbata de su vida en la c√°rcel.

“La comunidad es un refugio. No todos quer√≠amos llegar aqu√≠, pero cuando uno llega termina por caer vencido”, sonr√≠e.

Vice capellán evangélico, Ricardo Arredondo, junto a reos | Felipe Fredes/AgenciaUNO

Vice capellán evangélico, Ricardo Arredondo, junto a reos | Felipe Fredes/AgenciaUNO

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