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Comunidades cristianas rechazan acto en Punta Peuco: "No hubo expresión de arrepentimiento"
Publicado por: Pablo Bustos La información es de: Rayllen Collinao
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Una declaración conjunta de comunidades cristianas aborda la ceremonia ecuménica que protagonizaron internos de Punta Peuco, en que pidieron ser perdonados por sus crímenes durante la dictadura.

El texto est√° firmado por 65 personas y representantes de distintas agrupaciones cristianas, quienes calificaron como una “ofensa” el acto al ser un “intento de evadir la justicia humana en el nombre de la misericordia cristiana”, sostienen.

“Sus peticiones de perd√≥n contienen estudiadas f√≥rmulas autojustificatorias y elusivas de sus responsabilidades, m√°s que constituir manifestaciones de reconocimiento de la verdad, de contrici√≥n y de voluntad de contribuir a un mayor esclarecimiento de sus cr√≠menes y del paradero de las personas desaparecidas”, indica la declaraci√≥n.

El coordinador nacional de la Izquierda Cristiana de Chile, √Ālvaro Hern√°ndez, plante√≥ que las cartas emitidas por los reclusos no dan cuenta de un “verdadero arrepentimiento”.

El Coordinador de la Comunidad Ecum√©nica Martin Luther King, Patricio V√©jar, asegur√≥ que “quienes violaron los Derechos Humanos a√ļn persisten en no arrepentirse, en no reconocer la verdad de lo acontecido y en no reconocer sus culpas”.

Finalmente destacaron en la carta que ‚Äúnos dolemos en todo intento de degradar la misericordia divina, apelando a ella para intentar legitimar la impunidad de los criminales condenados por delitos de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos de enorme gravedad‚ÄĚ.

La declaración completa

Declaraci√≥n P√ļblica de Cristianos y Cristianas ante la denominada ‚ÄúLiturgia Ecum√©nica‚ÄĚ celebrada al interior del Penal Punta Peuco

‚ÄúSe te ha indicado, hombre, qu√© es lo bueno y qu√© exige de ti el Se√Īor: nada m√°s que practicar la justicia, amar la misericordia y caminar humildemente con tu Dios.‚ÄĚ (Miqueas 6, 8)

Los cristianos y cristianas que suscribimos esta declaración de fe proclamamos que la misericordia constituye una manifestación del amor de Dios. Un amor que nunca va a dejar de acoger a los hijos pródigos que vuelven a casa. Sabemos que no hay pecado humano que prevalezca por encima de ese amor divino que no conoce limite ni exige condición para ser entregado.

Sin embargo, tambi√©n creemos que ese Amor infinito puede ser y es rechazado por quienes act√ļan en contra de la voluntad de Dios, y expresan en sus actos una falta de prontitud en la conversi√≥n y en la penitencia. La obstinaci√≥n en el pecado y en la ofensa, oponi√©ndose a la gracia y a la verdad, implican una negaci√≥n del testimonio de la Cruz y de la resurrecci√≥n de Cristo.

Estamos convencidos/as que una manifestaci√≥n de este rechazo a la misericordia divina radica en quienes, habiendo cometido cr√≠menes de lesa humanidad y habiendo violado los derechos humanos de las personas, nunca han manifestado arrepentimiento sincero que tenga como contraparte ofrecer alguna informaci√≥n que contribuya a reparar de modo eficaz los da√Īos causados.

Sabemos que el perd√≥n es el resultado de un largo proceso de elaboraci√≥n, es m√°s un camino que una palabra, es una ruta que todos debemos transitar en vistas de la reconciliaci√≥n total. El perd√≥n necesita de una reparaci√≥n real, de gestos, de un verdadero arrepentimiento y en √ļltima instancia para los/as cristianos/as, reclama una referencia absoluta al Dios Crucificado, es decir, cuando la injusticia supera las fuerzas humanas, s√≥lo Dios podr√° perdonar y, de ese modo, liberarnos de las cadenas de la falta de justicia. El perd√≥n es transformador y su fuerza es irremplazable pero su esencia es la gratuidad y el libre albedr√≠o.

En consecuencia, nos dolemos en todo intento de degradar la misericordia divina, apelando a ella para intentar legitimar la impunidad de los criminales condenados por delitos de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos de enorme gravedad. Creemos que ‚Äď m√°s all√° de la buena voluntad de algunos de sus convocantes- actos como el de Punta Peuco no contribuyen a una mayor verdad, justicia y amor entre los/as chilenos/as, en la medida que no da cuenta de una aut√©ntica voluntad de arrepentimiento de los victimarios.

Lo anterior se ve corroborado al constatar que sus peticiones de perdón contienen estudiadas fórmulas autojustificatorias y elusivas de sus responsabilidades, más que constituir manifestaciones de reconocimiento de la verdad, de contrición y de voluntad de contribuir a un mayor esclarecimiento de sus crímenes y del paradero de las personas desaparecidas. En realidad no pidieron perdón, solicitaron ser perdonados, se desplazó al afectado/a, por los crímenes ni siquiera reconocidos, la responsabilidad de acoger la solicitud. No hubo una expresión de arrepentimiento, no hubo un reconocimiento ético del mal causado. Se dijo que obedecieron órdenes, que se creyó que era correcto, pero no se expresó que era incorrecto torturar y matar y que se cometieron crímenes de lesa humanidad.

Como afirma el Papa Francisco ‚ÄúLa misericordia no es contraria a la justicia sino que expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreci√©ndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer [‚Ķ] Quien se equivoca deber√° expiar la pena. Solo que este no es el fin, sino el inicio de la conversi√≥n, porque se experimenta la ternura del perd√≥n. Dios no rechaza la justicia[1].‚ÄĚPor lo tanto, deploramos como una ofensa a nuestra fe todo intento de evadir la justicia humana en el nombre de la misericordia cristiana.

Creemos que el amor ¬ępaciente y benigno¬Ľ (1Cor 13, 4) no borra las diferencias entre las personas, y sus historias de vida, dolor, p√©rdida y humillaci√≥n. Para que el amor y la misericordia logren que las personas se encuentren entre s√≠ es necesario respetar la dignidad de las v√≠ctimas y de sus familias, que cargan siempre y en todo momento con los efectos del enorme da√Īo causado por los victimarios.

Por ello no compartimos expresiones, ampliamente cubiertas en los medios de comunicación masivos, que buscan quebrantar la firme voluntad de los/as familiares de las víctimas y los/as sobrevivientes de exigir verdad, justicia y reparación. Al contrario, solidarizamos con ellas y expresamos nuestra compasión fraterna, en el espíritu de permanecer firmes en la justicia y perseverar en la virtud de la esperanza.

Llamamos a las comunidades cristianas y a la sociedad en su conjunto a permanecer en la demanda por la justicia, acompa√Īando la b√ļsqueda de quienes han sufrido la p√©rdida de sus seres queridos y que ello se traduzca en un compromiso solemne para que la verdad, justicia y reparaci√≥n sean la base de la convivencia en Chile.

Llamamos a manifestar p√ļblicamente, a las v√≠ctimas y sus familias, todo nuestro apoyo expresando de manera especial este compromiso con nuestra solidaridad activa y con nuestro testimonio de afecto y fidelidad con su causa, que es tambi√©n la causa del crucificado.

Puedes ver el listado de firmantes en el sitio de la revista Reflexión y Liberación

URL CORTA: http://rbb.cl/fiht
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