El gobierno del laborista Keir Starmer vive sus horas más difíciles en Reino Unido. Dos renuncias de funcionarios claves han golpeado fuerte en el ánimo oficialista en Downing Street. La oposición, por su lado, asegura que “la situación es insostenible”.
La crisis se originó a raíz de la vinculación del izquierdista Peter Mandelson, exembajador británico en Washington, con el pederasta Jeffrey Epstein. El actual primer ministro había insistido en aquella nominación durante 2024, pese a que existían antecedentes sobre esa antigua amistad.
Lo anterior generó, según mencionó The Telegraph, una especie de Rebelión Laborista, de la cual no ha habido recuperación.
El pasado fin de semana Starmer fue golpeado por las renuncias de dos personeros de alta confianza: su jefe de gabinete Morgan McSweeney y su director de prensa, Tim Allan.
McSweeney, el primero de ellos, dejó su cargo al reconocer que recomendó la designación de Mandelson al mandatario, en uno de los puestos más importantes dentro de la diplomacia inglesa.
¿Tendría que renunciar Starmer por seguir esa recomendación? Según el analista político Tim Stanley, la respuesta es afirmativa.
“Los asesores aconsejan; los líderes deciden. Si Morgan debe renunciar porque aconsejó al primer ministro contratar a Mandelson, la lógica dicta que el primer ministro debe renunciar por haber hecho lo que se le dijo. No podemos dejarnos guiar por una oveja”, publicó en el citado medio.
“En opinión de la izquierda, el escándalo es, o debería ser, el último clavo en el ataúd del proyecto del Nuevo Laborismo. Su tragedia reside en tener un primer ministro que carece de un análisis serio de lo que salió mal, de la sabiduría para ver qué se debe hacer o de la habilidad retórica para tocar una buena melodía mientras Roma arde”, añadió.
Otro de los dardos fuertes ha venido desde la líder de la oposición conservadora, Kemi Badenoch (posible candidata a primer ministro), quien tacha la posición del primer ministro como “insostenible”.
“Este hombre dijo que era el fiscal jefe del país, ¿cuándo empezó a creerse todo lo que le decían?. Keir Starmer prometió un Gobierno que sería muy transparente”, expresó a la BBC.
“Su posición ahora es insostenible, porque si cree que un mal consejo es suficiente para que Morgan McSweeney se vaya, siento que eso hace que su posición sea insostenible”, añadió.
Incluso desde el mundo de la televisión con críticos con hombre de 63 años. “Keir, eres un buen hombre. Un hombre decente. Un aficionado del Arsenal (siempre es una buena prueba de ello). Cuando hiciste Historias de vida, me pareció muy inspirador tu notable trayectoria hasta la cima de la política británica. Pero esto no puede continuar. Por el bien del país, dimite”, declaró en redes sociales el presentador Piers Morgan.
Starmer busca calmar al partido Laborista
Lo cierto es Starmer se reune este lunes, a puertas cerradas, con el grupo parlamentario del Partido Laborista en la Cámara de los Comunes, donde cuenta con una cómoda mayoría absoluta de 404 escaños, y tratará de persuadirlos de que, pese a las dudas sobre su criterio en sus nombramientos, continúen respaldando su proyecto político.
Si bien muchos de sus correligionarios están descontentos con su gestión, desde que ganó abrumadoramente las elecciones de julio de 2024, también existen divisiones internas y no parece haber consenso sobre un posible candidato para sustituirle a corto plazo.
Pese a su precaria situación, el político cuenta con el apoyo de algunas figuras en el laborismo, y con la ventaja de que los aspirantes más probables a sucederle parecen de momento no estar preparados para liderar un nuevo proceso.
Entre los posibles candidatos, los medios señalan al ministro de Salud, Wes Streeting, ambicioso y hábil pero ahora ‘tocado’ por su pasada amistad con Mandelson.
También la ex viceprimera ministra, Angela Rayner, favorita de la izquierda pero que dimitió recientemente por una polémica fiscal, y el ministro de Seguridad Energética, Ed Miliband, que ya fue líder laborista entre 2010 hasta sufrir una derrota electoral en 2015.
El ministro de Trabajo, Pat McFadden, expresó este lunes su “total apoyo” a Starmer, y la secretaria de Estado para Mujeres e Igualdad, Jacqui Smith, dijo a la BBC que el primer ministro “está decidido a seguir adelante”.