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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Gobierno prepara una nueva extensión de los permisos de edificación a punto de vencer, para proteger cerca de 65 mil viviendas estancadas por la pandemia y crisis del sector. La medida busca evitar la caducidad de proyectos aprobados y agilizar trámites.

El Gobierno afina una nueva prórroga a los permisos de edificación que están próximos a vencer, con el objetivo de evitar la caducidad de cerca de 65 mil viviendas que no han podido iniciar obras tras la pandemia y la crisis del sector.

La medida apunta a dar continuidad a proyectos ya aprobados y evitar que deban volver a tramitarse desde cero.

La tarea para evitar la caducidad de casi 65 mil viviendas

Desde el Ministerio de Vivienda, el ministro Carlos Montes explicó que el Ejecutivo ya ha impulsado varias leyes para ajustar el sistema de permisos y que esta extensión va en esa misma línea.

Recordó que una prórroga similar ya se aplicó el año pasado y que ahora el decreto se encuentra en su etapa final, a la espera de la firma presidencial, con la convicción de que es clave aprovechar proyectos que ya están listos y no perder más tiempo en nuevos procesos administrativos.

Una mirada más crítica planteó el exministro Cristián Monckeberg, quien sostuvo que, si bien extender los permisos es una buena señal, no aborda el problema de fondo.

A su juicio, muchas constructoras —incluidas las que desarrollan proyectos con recursos públicos— hoy no tienen las condiciones económicas para construir, ya sea por falta de demanda o porque los números simplemente no cuadran, por lo que la prórroga sería solo una solución parcial.

En la academia, Carlos Muñoz, experto de la Universidad de Santiago, valoró la medida señalando que reiniciar un permiso implica largos plazos y una carga administrativa que retrasa aún más la producción habitacional.

En ese sentido, recalcó que la extensión permite ganar tiempo y tiene un carácter de política de Estado que trasciende a los gobiernos.

Así, la prórroga aparece como un alivio inmediato para evitar nuevos retrasos, pero deja abierta la discusión sobre cómo enfrentar de fondo la reactivación del sector y el déficit habitacional.