Hasta la Corte Suprema de Manhattan, llegó la denuncia de Alexandra Waterbury, quien formaba parte del elenco del prestigioso New York City Ballet, pero ahora acusa a éste y a su estrella masculina principal, de “abusar, asaltar y deshumanizar a las mujeres con impunidad”.

Según la joven de 19 años, estudiante, modelo y bailarina, el bailarín Chase Finlay de 28 años, quien ahora es su expareja, es el principal implicado en las acusaciones que incluyen un cruce de mensajes y correos, supuestamente planeando una serie de abusos contra las bailarinas.

El periódico Daily Mail informó que en la acusación se explica cómo Finlay, fotografió los encuentros sexuales con su entonces pareja, Waterbury, y los compartió con otros bailarines, empleados, donantes de la institución y hasta con un traficante sexual sin su consentimiento.

Precisamente era uno de los donantes, con quien habría sostenido una conversación por mensajes de texto en la que planeaban asaltarlas sexualmente, haciendo uso de drogas como cocaína.

Daily Mail
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“Deberíamos comprar medio kilo de cocaína, tirarla arriba de las bailarinas y violarlas”. Esa habría sido la propuesta escrita del donante, que no ha sido identificado y quien tenía todas las intenciones de usar la fuerza para lograr su cometido contra las bailarinas.

“Te apuesto que podemos amarrar a algunas de ellas y abusarlas como animales de granja”. Finlay, que era novio de Waterbury, habría tomado la palabra, respondiendo un: “O como las putas que son”.

Según Waterbury, quien renunció al ballet sacudido por este escándalo, su directorio no hizo nada por prevenir estas conductas y más que eso.

Finley, según la acusación, había manifestado su deseo de vender el material audiovisual de los encuentros sexuales con su ex novia. “esa mierda vendería”, aseguró, e incentivaba a otros de sus compañeros a enviar lo que tuvieran de encuentros con otras mujeres. Todo ocurrió entre septiembre de 2017 y mayo de 2018.

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Una repentina renuncia

El New York City Ballet, había comunicado hace una semana, la repentina renuncia de su bailarín estrella Chase Finlay.

Ya tenían identificados a otros dos alumnos, Amar Ramasar y Zachary Catazaro, quienes fueron suspendidos por lo que el NYC Ballet, describió como una “violación al código de conducta”. Había descubierto mensajes de texto y correos electrónicos “inapropiados”.

Precisamente la acusación contra la institución y su máxima estrella masculina, asegura que Finley y otro bailarín, planeaban abusar sexualmente de una bailarina y grabar el encuentro.

La acusación sacude al prestigioso ballet, no solo por la conducta de su plana principal de artistas masculinos, sino porque señala que “Los bailarines masculinos sentían que estaban por encima de la ley y que podían hacer lo que querían, cuando querían con las mujeres siempre y cuando ocurriera en Nueva York, donde podía ser controlado por el NYCB y los que ejecutivos de la institución”.

Por su parte el Ballet de Nueva York, se apresuró a difundir un escrito en el que asegura que tienen la “seguridad” de que no existe ningún fundamento para la demanda, negando la denuncias.

Sin embargo, uno de sus bailarines estuvo implicado en el consumo de estupefacientes y de violencia contra una de sus compañeras, pero lo suspendieron únicamente una semana y regresó sin enfrentar otro tipo de castigo o la expulsión.

También Finley, el acusado principal estaría en la mira por consumir drogas, pero nunca fue suspendido, a pesar que conocían sus problemas.

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