El Parlamento de Venezuela, controlado por el chavismo, aprobó este jueves por unanimidad la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos impulsada por la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, para incentivar la inversión privada y extranjera en el sector petrolero. Esto se da momentos en que el presidente de EE.UU., Donald Trump, apuesta por revitalizar las infraestructuras del país caribeño y ejerce presión sobre el mismo.
Tras casi dos horas de debate, la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) dio el visto bueno a las modificaciones sustanciales de la ley, promulgada en 2001 y sometida en 2006 a una reforma promovida por el entonces presidente Hugo Chávez para aumentar la participación estatal y el control sobre la actividad petrolera.
Ahora, tras los cambios aprobados este jueves, se abren espacios para la participación privada en actividades primarias (exploración, extracción, recolección, transporte y almacenamiento) y para la inversión extranjera, incluso con la posibilidad de que los conflictos puedan ser resueltos “mediante mecanismos alternativos de resolución de controversias, incluyendo mediación y arbitrajes”.
“Queda sancionada para la historia, para el futuro, para nuestras hijas y nuestros hijos, la Ley de Reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, después de un proceso arduo de consultas en todo el país, con más de 120 propuestas recibidas”, expresó el presidente de la AN, el chavista Jorge Rodríguez.
El también jefe negociador del chavismo entregó el proyecto a la junta directiva de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), encabezada por su presidente, Héctor Obregón, uno de los invitados especiales a la sesión ordinaria, así como trabajadores de la industria y otras autoridades.
“Solo cosas buenas vendrán después del sufrimiento, solo cosas buenas para todas y para todos, debemos construir juntas y juntos, independientemente de cómo pensemos, la prosperidad de nuestra república”, agregó Rodríguez, hermano de la mandataria encargada, en cuyo estrado hay una imagen de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, capturados el pasado 3 de enero por fuerzas estadounidenses en medio de una serie de ataques en suelo venezolano.
Delcy Rodríguez presentó la reforma días después del ataque militar en el que Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, actualmente detenidos en Nueva York. A su vez, Trump aseguró entonces que la venta de petróleo venezolano se hará bajo la tutela de su país, que ya cerró un acuerdo con Caracas por 500 millones de dólares.
Ante las amenazas de EEUU sobre que podría correr la misma suerte que Maduro, Rodríguez ha puesto celeridad a las tramitaciones para cumplir con los intereses de Trump y las demandas de una mayor participación estadounidense en la industria petrolera venezolana.
En paralelo a la discusión de la ley, cientos de trabajadores petroleros marchaban en Caracas para exigir la liberación del líder chavista y su esposa.
Recientemente, el mandatario de Estados Unidos aseguró que el plan es que las estadounidenses inviertan “al menos 100.000 millones de dólares de su propio capital, no del dinero del Gobierno”, para revitalizar las infraestructuras en Venezuela.
La reforma aprobada, según consigna The New York Times, también abre la puerta a que las autoridades reduzcan drásticamente las regalías e impuestos pagados al régimen venezolano.
La misma permite a las empresas resolver sus disputas en foros internacionales en lugar de hacerlo en el sistema legal venezolano. Pese a esto, los cambios no han tenido el alcance que algunos inversionistas deseaban, debido a que Petróleos de Venezuela se mantiene bajo control estatal en lugar de ser desmantelada o privatizada.
En 2025, la producción de crudo, que llegó a 1,081 millones de barriles por día (bpd), sumó cinco años seguidos de crecimiento desde 2021, cuando había caído hasta los 636.000, y superó a la de 2019, un promedio de 1.013.000 bpd, según cifras oficiales.