Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.
Pancha (Francisco) Casas conversó sobre la exposición "Desbocadas. Yeguas del Apocalipsis. Retrospectiva", una gran retrospectiva que se realiza en el Museo Nacional de Bellas Artes. Pancha Casas sostiene que lo que más la emociona de la muestra son las ausencias que rodean a las obras, desde Pedro Lemebel, Lotty Rosenfeld, Carmen Berenguer a Malú Urriola. Destaca la importancia de rescatar registros históricos y profundiza sobre la lucha por los Derechos Humanos y la preocupación por la posible liberación de criminales de lesa humanidad en Chile.
En el Museo Nacional de Bellas Artes se está exhibiendo la exposición Desbocadas. Yeguas del Apocalipsis. Retrospectiva. Hasta el 19 de abril estará abierta esta gran muestra del colectivo formado por Pedro Lemebel y Pancha (Francisco) Casas. La exposición cuenta con la curaduría de Gerardo Mosquera.
En este contexto, conversamos con Pancha Casas en el MNBA.
Las Yeguas en el MoMA
“Estas fotos que están atrás mío fueron tomadas por Paz Errázurriz. Fue en un momento álgido, en la Comisión Chilena de Derechos Humanos. Las compró hace poco, menos de un año, el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Ahora, si tú vas al MoMA están colgadas ahí. También Las dos Fridas.
“Es interesante porque me invitan el año pasado, me parece, a la inauguración en el MoMA de Las dos Fridas. Recuerdo haber ido todo bien vestido. Me acompañaban Pedro Montes, mi galerista a quien quiero mucho, y mi amigo abogado Esteban Valle, todos vestidos de gala, porque la invitación decía tenida formal.
“Vestido precioso, cuando voy entrando al MoMA, recordé cuando en el año 97, o 98, nos habían invitado a Pedro y a mí a Nueva York.
“En esa oportunidad nos había invitado Sylvia Molloy (Buenos Aires, 1938 – Long Island, 2022), departamento de literatura, gran escritora. Es la primera mujer que escribe una novela lésbica en América Latina, se llama En breve cárcel (1981). Malhumorada la vieja de la Silvia Molloy. Nosotros le dijimos, “nos vamos a ir al MoMA.”
“Pedro tenía en el bolsillo un dólar, y yo tenía lo mismo. Pero nos habíamos robado las propinas de un restaurant donde habíamos ido a comer, juntábamos como diez dólares en total. Vamos entrando al MoMA… y recuerdo que no nos alcanzó el dinero para entrar.
“Entonces Pedro me dice: “Ay, Cachi, en el barrio hindú venden vino super barato. Compremos una botellita de vino y nos vamos a Central Park. Total, algún día vamos a entrar a esta huevada.“
“Cuando fui ahora, me puse a llorar. Cuando se hizo cierto lo que dijo Pedro, pero no estaba. Eso me emociona. Pedro no llegó…”Yeguas del Apocalipsis, Paz Errázuriz
Las ausencias dentro mío
“Me emociona en esa anécdota de lo que me ha ido tocando vivir. Pedro no llegó, Carmen Berenguer no llegó. Gloria Camiruaga, la gran videasta chilena, innovadora, no llegó. Entonces, a mí me produce más emoción que las obras en sí, las ausencias que rodean las obras. Las ausencias que rodean las obras dentro mío, de lo que no está… puede estar presente, pero son cuerpos que faltan.
“Y cuerpos imprescindibles, como la escritura de la poeta Carmen Benerger (Santiago, 1942-Santiago, 2024). O Malú Urriola (María de la Luz Urriola González: Santiago, 1967-Santiago, 2023). Malú, gran poeta, dicen que es la primera poeta roquera de Chile, los invito a leerla. Y Pedro, en el caballo que ya no está.”
Yeguas del Apocalipsis, Paz Errázuriz
Las Yeguas del Apocalipsis éramos todas
“Entonces, la emoción y la ausencia. Por ejemplo, en esta foto que les estaba mostrando, podemos ver ahí sentada a Carmen Berenguer, a mi querida amiga Lotty Rosenfeld, que ya no está. O sea, con quienes armamos la alianza Yeguas del Apocalipsis. Cuando piensan que las Yeguas del Apocalipsis eran dos, no eran dos, éramos todas.
“Curiosamente veníamos del feminismo, eran totalmente mujeres. Margarita Pisano, que crea la Casa de la Mujer La Morada. Bueno, Lotty Rosenfeld. Quedamos súper pocas vivas de la tribu de Amazonas. Nelly Richard, digamos.”
¿Al ver la exposición, apareció algo que habías olvidado?
“No había olvidado nada, todo está muy presente. Piensa que estuvimos trabajando en el archivo mucho tiempo para poder recuperar todas estas cosas. Se hizo un trabajo gigantesco, mi galería, el MNBA. Cuesta mucho recuperar las cosas porque en la mayoría de los casos es un registro de una persona. Entonces, siempre están con que quieren venderla, quieren dinero.
“Esos registros son históricos y no teníamos dinero para contratar un fotógrafo. Menos teníamos acceso a una cámara fotográfica, era muy cara una Nikon, una Canon. Entonces eran los amigos que tenían cámara fotográfica y que estaban dispuestos.
“Por ejemplo, en el caso de Las dos Fridas, la fotógrafa original era Paz Errázuriz. No sé qué le pasó ese día, quizás se pegó una farra porque éramos todas buenas para el tinto. Entonces llamamos a Mario Vivado. Yo hablé con Vivado.
“La idea, prácticamente, viene de Diamela Eltit. Diamela había viajado a México, era la única que viajaba. Diamela ya era Diamela en esa época. Me trajo un libro de Frida Kahlo y me dice, “Panchito, Panchito, mira este libro.” Y yo abro y digo, “uy, Las dos Fridas”, “sí, mijo, son ustedes”. Flash fotográfico.”
¿Hay alguna época en la que tú sientas que no hayas sido tú, que te hayas traicionado?
“Hasta el día de hoy nunca saqué el dedo del reglón. Si bien es cierto que veníamos trabajando desde el cuerpo homosexual, desde el cuerpo de travesti, estaba por sobre todas las cosas la masacre que había en Chile, los Derechos Humanos, los detenidos desaparecidos, la desaparición esforzada y toda la masacre… y ahora parece que pusieron de (futuro) ministro un abogado de Pinochet. Hay un susto tremendo en eso.”
Yeguas del Apocalipsis, MNBA, EM
Derechos Humanos
“Que se pueda liberar a los criminales de lesa humanidad, que por fin están en una cárcel común, gracias presidente, eso es lo que va asustando ahora. Yo creo que, de alguna manera, la injusticia que viene fue lo que hizo que se llenara este museo. Todos estos cuerpos que están diciendo, “Por favor, nunca más.
“Y los violadores de los Derechos Humanos que permanezcan en la cárcel hasta que se mueran. No se puede indultar a un genocida, no se puede indultar a un asesino, no se puede indultar a un violador de niños.
“La diferencia, por ejemplo, en Buenos Aires, señores, señoras, señoritas, señorones, es que en Argentina, los criminales han muerto en la cárcel. Y no tienen ninguna posibilidad de salir, ni siquiera con Milei. Y el horror es que, en este país, ahora, año 2026, existe esa posibilidad y eso empieza a aterrar, a haber un descontento.”
¿Puedes hablar sobre alguna obra que para ti sea particularmente importante? Relatar lo que a ti te pasó con ella.
“No te puedo explicar una obra, no soy guía de turismo. Pero, por ejemplo, esto que está acá, ni siquiera me acuerdo quién es el fotógrafo. Fue una de las primeras performances que hicimos con Pedro Lemebel. No había visto esta foto, que se llama ‘Que no muera el amor bajo los puentes’.
“Intervenimos una zona de prostitución masculina de cafiches, de las locas que iban a chupar pene. Entre la Universidad Católica y el Cerro de Santa Lucía había un túnel. En ese túnel, se daban pero como bombo en fiesta patronal, como cajón que no cierra. Inmediatamente a la salida de ese lugar estaba el Centro Cultural Mapocho, dirigido por nuestra querida Mónica Echeverría. Era una luchadora de los Derechos Humanos.
“Lo que hacemos acá es un San Sebastián. Entonces, Pedro me empieza a poner heridas en el cuerpo. Viéndolo después de tantos años me parece bien. Me gusta cómo está la iluminación, cómo se ve el rostro de Pedro iluminado, el mío abajo en penumbra. Y creo que es la primera vez que me saco la ropa en público.
Yeguas del Apocalipsis, MNBA
“¿Quién las tomó? Nadie sabe. Creo que son fotografías anónimas. No sé cómo consiguieron esas fotografías, le agradezco mucho al Museo Nacional de Bellas Artes. Estas son las cosas que me podrían sorprender.
“La primera fotógrafa que nosotros conocemos y nos hacemos amigos es Paz Errázuriz. Teníamos problemas con estos apellidos (aristocráticos, “vinosos”), pero nos fuimos ablandando al ver que era gente de izquierda, igual que nosotros. Lo que nos diferenciaba era un apellido más bien de alcurnia. Paz Errázuriz había recién hecho La manzana de Adán, en Arco. Fuimos a la inauguración, descubrimos que Paz Errázuriz era igual de buena para el trago que nosotros. Nos hicimos amigos. Entonces, por eso en las fotos de la comisión… hay muchas fotos de Paz, digamos, que no están registradas.
“Me acuerdo haber conocido a Ulises Nilo. Éramos jóvenes, era guapo, a mí me encantaba Ulises Nilo. Ulises toma muchas fotos. Eran los chicos que estaban haciendo fotografía y tenían cámara fotográfica.”
Yeguas del Apocalipsis, Paz Errázuriz
Quién pagó el caballo…
Y cuando hicieron esta performance. ¿Estaban muertos de miedo?
“No. No, el miedo era cómo pagábamos el caballo. Porque habíamos arrendado un caballo, pero para variar no teníamos con qué pagar. Esto es lindo, le va a encantar a Nelly.
“No teníamos ni un centavo para rentar el caballo y habíamos convencido a un joven de un carretón de la feria de Peñalolén. Era un chico que vendía verdura. Cuando llegamos, dice, “¿Quién paga el caballo?”. No era nada, pero la única que tenía una cartera grande era Nelly Richard.”
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