Un hijo llega a un país, no solo a una madre.

La suspensión de la sesión de la Comisión de Educación del Senado esta semana volvió a retrasar la discusión del proyecto de ley de Sala Cuna.

El hecho provocó la molestia del Ejecutivo, que acusó un impacto directo en el empleo de miles de mujeres, mientras que desde la oposición se argumentó que las indicaciones presentadas no cumplirían con los criterios técnicos necesarios.

Más allá del intercambio político, es evidente que Chile necesita avanzar hacia una Ley de Sala Cuna Universal, construida sobre consensos amplios y con una mirada de largo plazo.

Sin embargo, también es indispensable evaluar con responsabilidad su impacto real en la inserción y permanencia laboral femenina.

¿Qué ocurre cuando los niños se enferman? ¿Es la externalización del cuidado la única alternativa disponible para madres y padres trabajadores? A ello se suma una brecha relevante entre el término de la cobertura de sala cuna y el inicio de la escolaridad obligatoria.

Incluso entonces, las jornadas escolares siguen siendo incompatibles con las jornadas laborales de la mayoría de las familias.

Las barreras que enfrentan las mujeres en el mercado del trabajo son estructurales y no se resuelven con una política aislada, por necesaria que esta sea.

Requieren una mirada integral que considere las distintas etapas del cuidado, la corresponsabilidad social y las realidades concretas de las familias, especialmente en contextos donde la flexibilidad laboral es limitada o inexistente.

Un hijo llega a un país, no solo a una madre. Por ello, la política pública debe salir de la lógica de la cuña y avanzar con responsabilidad y empatía, entendiendo que el cuidado es una tarea social.

Si la futura administración está realmente comprometida con el empleo femenino y con revertir la baja natalidad, el próximo gobierno deberá retomar la tramitación del proyecto de Sala Cuna, pero también fortalecer la ley de Conciliación, legislar el teletrabajo en el sector público y avanzar decididamente en flexibilidad laboral y corresponsabilidad social.