Notas
√öltimos navajazos: aborto y prepucio incluidos
Publicado por: Oscar Vega
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

No basta marear la perdiz con las luces de Londres y los bonitos Juegos Olímpicos. La aguda crisis económica europea sigue arrinconando a pobres y clase media. Pero ojo, la tal crisis capitalista es un escenario regalado para golpear al estado del bienestar social.

Aprovech√°ndose del desconcierto, el poder logra liquidar much√≠simas conquistas sociales conseguidas a lo largo de los √ļltimos a√Īos y con enormes sacrificios. Salvar a los bancos, proteger a la delincuencia de cuello y corbata, esa es la urgencia del poder; sin embargo, hasta en ese cometido reina su p√©sima gesti√≥n.

En la Europa llameante de agosto, mientras arden enormes extensiones de bosques, en Espa√Īa saltan chispas. El orgulloso barco del Estado va a la deriva. Con la cat√°strofe econ√≥mica tan mal gestionada por esa Derecha liderada por Mariano Rajoy y su Partido Popular, se le ha propinado un navajazo hasta a la mism√≠sima cultura: aumento de impuestos, liquidaci√≥n de ayudas y un 21% de IVA en teatros, cines, m√ļsica grabada, etc.

Una aclaraci√≥n necesaria: el Partido Popular en el poder en la Pen√≠nsula Ib√©rica jam√°s ha sido popular, todo lo contrario. El t√©rmino popular utilizado en este caso es directamente un enga√Īo y cuanto m√°s un abuso en el lenguaje.

Hay algo que ahora huele peor en esa Pen√≠nsula. La intenci√≥n de modificar la ley con el fin de impedir que las mujeres interrumpan su embarazo en caso de malformaciones en el feto. El pandero de la conflictiva iniciativa lo lleva un se√Īorito pinturero de misa, confesi√≥n y comuni√≥n puntual. Es el ministro de justicia, Alberto Ruiz Gallard√≥n.

La llamada Ley de Plazos, la que permite el aborto libre hasta la 14 semana de gestaci√≥n, est√° en peligro. Esta Ley, con todos sus bemoles, es mayoritaria en el resto de los pa√≠ses europeos. Pero ac√° en Madrid las cosas se han torcido lo cual era una cuesti√≥n previsible. Con la Derecha hay que andar vivo el ojo. En este caso el sistema intenta imponer su programa de a√Īeja moral llegando a l√≠mites peligrosos. Es como si se tratase de privatizar el aborto, liquidar a las mujeres que no tienen de donde sacar un peso. O volver a los tiempos del horrible Franco cuando las pobres f√©minas, atenazadas por esa dictadura y perseguidas por la Iglesia, deb√≠an ir (con enormes costos y en clandestinidad) a solucionar el acuciante embarazo no deseado a otros pa√≠ses.

Demonizar el aborto libre, impedir el absoluto derecho de las mujeres a decidir en sus asuntos esenciales (su cuerpo), darle duro a la política de igualdad macho y hembra, he ahí el resultado, el meollo, la enorme presión de ese Partido Popular tras del cual se agazapa la Santa Madre Iglesia Católica. Una presión equiparable con el Islam, territorio donde las mujeres son nada y donde su destino es la esclavitud doméstica, su utilización meramente sexual y la maternidad.

Y traslad√°ndonos hacia Alemania, hete aqu√≠ otro desaguisado. En medio de las trifulcas de cada uno de los pa√≠ses de la Uni√≥n jug√°ndose el destino del Viejo Mundo, surge una pol√©mica nacional, grave y pueril. El tema es otro navajazo, en este caso al prepucio. En el fondo est√° la infatigable intolerancia religiosa, actitud permanente, latente y odiosa en esa zona.Y los que pagan el pato ¬Ņqui√©n si no? ¬°los germanos!

Ocurre lo de siempre: si no est√°n de acuerdo como piensan y act√ļan los extremistas religiosos que viven all√≠, sean jud√≠os o musulmanes, los alemanes en general son acusados como racistas, intolerantes y criminalizados por ofender a otras etnias.

La historia comenz√≥ hace poco en la ciudad de Colonia cuando un tribunal conoci√≥ el caso de un chico musulm√°n que sufri√≥ hemorragias luego que se le practicara la circuncisi√≥n. Esa instancia legal afirm√≥ que se trataba de un caso con da√Īos corporales que poco o nada ten√≠a que ver con las libertades religiosas del pa√≠s. Ardi√≥ Troya.

Entre invocaciones a la tradición, en medio del actual mes del Ramadán y los consabidos recuerdos al terrible Holocausto, los médicos alemanes -por el momento- desaconsejaron a sus colegas que practicaran cirugías mientras en el Parlamento se apura y se da forma a la idea de legislar, protegiendo a los profesionales de la salud y al mismo tiempo abriendo los brazos al derecho a la tal circuncisión.

Demasiada alharaca y fáciles acusaciones de intolerancia religiosa. En la Alemania de hoy viven, sin mayores problemas, unos 120 mil judíos, aunque la cifra real es mayor porque tras cada alemán y en el largo y complicado trasvasije de la historia suelen encontrarse más raíces semitas. En cuanto a la cifra de musulmanes, que habitan alegre y libremente en el país, ronda en unos cuatro millones.

Seg√ļn los jud√≠os religiosos e invocando la Tora, el llamado libro sagrado, la cirug√≠a al pene deber√° ser hecha al reci√©n nacido en el octavo d√≠a de vida. Los musulmanes se dan m√°s tiempo y esperan hasta los cinco o seis a√Īos.

Investigadores de todos los países explican que las ventajas o desventajas de tal práctica no quedan claras. En Norteamérica tales operaciones, que se realizaban mayormente por razones de higiene, están disminuyendo.

En la Europa ahogada o atascada en la cuesti√≥n monetaria y sin salir del pantano suenan in√ļtiles los debates que comercian con el resentimiento entre pueblos. Y sigue, entretanto, triz√°ndose la idea de una verdadera Europa com√ļn, avanzando, en medio de mundos b√°rbaros, entre guerras tribales o cercanas como las horribles masacres de Siria. All√≠ hay represi√≥n con armas qu√≠micas. El oftalm√≥logo dictador, s√°trapa y sanguinario El Asad, sigue en la escena internacional pasando colado.

El poder sirio mantiene lazos con el Irán religioso e intolerante. La Rusia de Putin, porfía apoyando a El Asad y temblando ante la posibilidad de que una liquidación total del dictador y su tribu alahuí, aticen de islamismo extremista todo el Cáucaso.

Navajazos van, navajazos vienen mientras los bosques siguen ardiendo; los pobladores huyen, los refugiados crecen y las mujeres afrontan otra furia machista.

Oscar ‚ÄúEl Monstruo‚ÄĚ Vega:

Periodista, escritor, corresponsal, reportero, editor, director e incluso repartidor de peri√≥dicos. Se inici√≥ en El Sur y La Discusi√≥n, para continuar en La Naci√≥n, Fort√≠n Mapocho, La √Čpoca, Ercilla y Cauce. Actualmente reside en Portugal.

Tendencias Ahora