“He sido sometido a un trato cruel, inhumano y degradante” son las palabras que usó el abogado Carlos Eduardo Lagos Herrera –imputado en el caso Muñeca Bielorrusa por los delitos de lavado de activos y soborno reiterado– en un amparo judicial ingresado recientemente.
Las palabras refieren a las condiciones en las que habría sido mantenido mientras prestaba declaración los pasados 6 y 7 de enero, manteniéndose por alrededor de ocho horas seguidas con esposas en las muñecas y grilletes en los tobillos, generándole un “dolor intenso y lesiones visibles”.
Específicamente, el relato cuenta alrededor de las 13:00 del pasado martes 6 de enero, Lagos fue trasladado hasta las dependencias del OS7 de Carabineros desde su reclusión en el Recinto Penitenciario Capitán Yáber, en el que se encuentra desde noviembre pasado cumpliendo con prisión preventiva por su presunta participación en la red de abogados que habría pagado sobornos millonarios a funcionarios del Poder Judicial para obtener fallos favorables al consorcio bielorruso Belaz Movitec en litigios contra Codelco.
Al inicio de la declaración –dirigida por el fiscal Marcos Muñoz Becker en compañía de un abogado asistente y funcionarios de Carabineros de Chile– Lagos habría solicitado que se le retiraran las esposas y grilletes, por cuanto le estaban provocando daño físico, sobre todo en los tobillos.
“Ello, considerando además que me encontraba bajo custodia permanente, en un recinto policial, sin posibilidad alguna de evasión ni riesgo concreto que justificara la mantención de tales medidas de coerción”, argumenta el abogado en el escrito. Sin embargo, la solicitud habría sido rechazada a pesar de Lagos mostrar al fiscal y funcionarios lesiones visibles, según se lee en el documento.
La diligencia se habría entonces extendido por un lapso aproximado de ocho horas, en las que el imputado habría manifestado múltiples veces al Fiscal que el dolor en su tobillo era “intenso o incapacitante”, señalando que no se encontraba en condiciones físicas de continuar. “No obstante, el Fiscal no adoptó medida alguna”, se lee.
Al día siguiente, la situación se habría repetido. En esta ocasión el imputado habría señalado que no iba a continuar declarando bajo tales circunstancias.
En el amparo –figura que toda persona privada de libertad puede utilizar para que un juez de garantía examine sus condiciones– “constituyen un trato cruel, inhumano y degradante, incompatible con el estatuto constitucional y legal que rige la privación de libertad de una persona imputada”, acusa.
Por ello, el abogado solicitó al juez que asistiese a Capitán Yáber para examinar su estado de salud físico y psíquico derivado de la situación denunciada. Asimismo, solicitó que se dispusieran las medidas para restablecer el imperio del derecho “y mi derecho a un trato digno y humanitario en el contexto de mi privación de libertad”.
También solicitó que se oficiase al Instituto de Derechos Humanos “atendida la gravedad de los hechos denunciados y su eventual carácter de vulneración de derechos fundamentales”, concluye.
El escrito, presentado ante el 8° Juzgado de Garantía de Santiago, fue remitido por el tribunal al 7° Juzgado de Garantía de Santiago, al encontrarse ahí la causa principal, absorbiéndolo este último como parte del expediente del caso Muñeca Bielorrusa.