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“Hangover Heaven”: Servicio m√≥vil de EEUU promete curar resacas monstruosas en 45 minutos
Publicado por: Agencia AFP
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El servicio m√©dico ambulante “Cielo para la resaca” (Hangover Heaven), ofrece “curar” los efectos de una noche de juerga en apenas 45 minutos.

“Fue un fin de semana de amigos. Llegamos el jueves. Ayer nos fuimos a un club, beb√≠ demasiado, me qued√© despierto toda la noche”, cont√≥ a la AFP Justin, un ejecutivo de la industria aeron√°utica, mientras recibe por v√≠a intravenosa un c√≥ctel de medicamentos contra las na√ļseas, vitaminas y f√°rmacos para la rehidrataci√≥n.

Justin -que pidi√≥ t√≠midamente no dar su apellido- se encuentra a bordo de un moderno autob√ļs estacionado frente al casino Mandalay Bay, en el extremo sur de la famosa Strip de Las Vegas (Nevada, oeste).

Desde el exterior el veh√≠culo parece un autob√ļs com√ļn. Pero en el interior no se diferencia de una ambulancia: hay tubos para suero, puls√≥metros, enfermeras atentas y hasta literas que invitan al descanso.

El nuevo servicio, lanzado el 14 de abril, surgió de una idea del anestesista Jason Burke.

“Observando a los pacientes en la unidad de cuidados post-anestesia, me di cuenta de que ten√≠an muchos de los mismos s√≠ntomas que las personas con resaca: n√°useas, dolor de cabeza, molestias generales, sensaci√≥n de desorientaci√≥n”, dijo el m√©dico, que sigue trabajando en los hospitales locales.

“Y pens√© que quiz√°s los mismos medicamentos podr√≠an funcionar para tratar la resaca”, cont√≥.

Burke vive sin duda en el sitio adecuado. Las Vegas, capital del juego, es reconocida internacionalmente por su intensa vida nocturna e intoxicaciones de todo tipo, escenario de la taquillera pel√≠cula de 2009 “Hangover” (“Resac√≥n en Las Vegas” en Espa√Īa y “¬ŅQu√© pas√≥ ayer?” en Latinoam√©rica).

La propia ubicaci√≥n de Las Vegas, en medio del desierto, favorece la deshidrataci√≥n que contribuye a la resaca, dijo Burke, tras recibir a la AFP en la puerta del Hotel Ceaser’s Palace, √ļltima parada del circuito que recorre el autob√ļs en la zona del Strip.

El autob√ļs, que promete un “paseo ultra-suave” para aliviar est√≥magos revueltos, tiene cuatro literas en el √°rea del medio, un sal√≥n en el fondo, un ba√Īo y una “sala de entrevistas privada para quienes tengan problemas m√©dicos que deseen conversar”.

Debbie Lund, una de las enfermeras, formada en emergencias, aseguró que el primer fin de semana se había trabajado bien, con más de 25 clientes.

“Vienen de todas partes del mundo, algunos en viajes de negocios, otros por despedidas de soltero o de soltera”, dijo, y a√Īadi√≥ que muchos empiezan a consumir alcohol ya en el avi√≥n.

El servicio no es barato: hay dos paquetes b√°sicos, “Redenci√≥n” y “Salvaci√≥n”, a un precio base de 90 y 150 d√≥lares respectivamente.

Ambos proporcionan los medicamentos por v√≠a intravenosa, pero la opci√≥n premium incluye hidrataci√≥n por v√≠a intravenosa, f√°rmacos contra las n√°useas y anti-inflamatorios, as√≠ como suplementos vitam√≠nicos, que pueden “permanecer en su sistema d√≠as despu√©s de la terapia”.

Burke explica que apuesta a un p√ļblico entre 30 y 40 a√Īos, con un ingreso de entre 70.000 y 100.000 d√≥lares anuales. “Definitivamente no es para quienes toman alcohol a trav√©s de un embudo”, dijo.

Aunque en Las Vegas se emborrachan personas de ambos sexos, el médico espera que sus clientes sean en su mayoría hombres, en una proporción de 80% frente a un 20% de mujeres.

Seg√ļn √©l, los hombres son m√°s pragm√°ticos, y las mujeres suelen ponerse mucho m√°s nerviosas con las v√≠as intravenosas.

Los que dan su testimonio en video en el sitio web del servicio son todos hombres, que describen el consumo de ingentes cantidades de alcohol. Como Justin, que ya terminó de recibir el cóctel de fármacos.

“Me siento mejor”, afirm√≥, empezando a recordar los detalles de la borrachera de la noche anterior y alegr√°ndose de haber reservado el servicio de Burke.

Sus amigos están en la piscina del hotel, bebiendo otra vez, dijo. Todos deben irse de Las Vegas al día siguiente. Cuando le preguntan si saldrá de fiesta esa noche, Justin parece tentado.

“Tal vez”, dijo. Y sonri√≥.

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