VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El 18 de enero, una intensa tormenta solar de niveles severos (S4) golpeó la Tierra tras una llamarada de clase X en el Sol, una de las más potentes registradas. La Agencia Espacial Europea (ESA) reportó que esta fue una de las tormentas de radiación más fuertes monitoreadas por el satélite GOES.

El 18 de enero, una llamarada de clase X, la más potente, estalló en el Sol, y le siguió una intensa eyección de masa coronal (EMC) que impactó la Tierra unas 25 horas después, provocando una tormenta solar de niveles severos (S4).

De acuerdo con la Agencia Espacial Eruropea (ESA), que estuvo monitoreando este fenómeno, esta fue una de las tormentas de radiación más intensas registradas por el Geostationary Operational Environmental Satellite (GOES).

“El choque provocó perturbaciones en las condiciones geomagnéticas sobre la Tierra y sus alrededores“, informó la ESA el martes. De hecho, se produjeron auroras en toda Europa e incluso en latitudes más bajas de lo habitual.

Además, “alcanzó el límite superior de las escalas de alerta y tiene el potencial de afectar la carga de trabajo de los astronautas en el espacio, así como a los satélites en órbita terrestre, las redes eléctricas y la aviación”, explicaron.

La agencia espacial pudo observar estos fenómenos con los coronógrafos LASCO a bordo del satélite SOHO, de la ESA/NASA. Estos dispositivos, pueden bloquear la luz de un objeto central (en este caso el Sol) y ver lo que ocurre a su alrededor, así estudian la atmósfera solar.

Los expertos de la ESA prevén que “la actividad meteorológica espacial se mantenga alta en los próximos días” tras esta tormenta.


*Erupción solar de clase X el 18 de enero de 2026 | ESA

¿Qué pasa después de una llamarada solar?

Recordemos que, cuando hay una erupción solar, esta explosión puede liberar tanta energía como mil millones de bombas atómicas. Luego, las ondas electromagnéticas salen expulsadas del Sol a la velocidad de la luz y llegan a la Tierra 8 minutos después (porque el Sol está a 8 minutos luz de nosotros).

En casos extremos, esto puede interrumpir transmisiones de radio de onda corta y causar errores en los sistemas de navegación en el espacio.

Más tarde, las partículas de radiación “pueden dañar a los astronautas, las naves espaciales y producir una cascada de partículas secundarias en nuestra atmósfera que podrían causar errores en los componentes electrónicos si llegan a la Tierra”, señala la agencia espacial.

Además, las llamaradas solares suelen ir acompañadas de una EMC, cuando el viento solar se dirige a la Tierra y choca con su campo magnético. Esto puede tardar entre 18 horas y varios días.

Al impactar, las EMC perturban el campo magnético y causan lo que conocemos como una tormenta geomagnética. Esta interacción produce las auroras, pero también puede hacer “que las agujas de las brújulas se desvíen y puede provocar sobretensiones eléctricas dañinas en estructuras metálicas largas, como líneas eléctricas y tuberías”, dice la ESA.


*Eyección de masa coronal (EMC) que estalló en el Sol el 18 de enero de 2026 | ESA