Notas
Este 2011 la calle habló y los políticos se hicieron los sordos
Publicado por: Alberto Gonzalez
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Sin lugar a dudas que el 2011 fue un a√Īo altamente polarizado por las diversas protestas, tanto en Chile, como en el extranjero. Aunque en el caso de otras naciones, sus manifestaciones provocaron ca√≠das de l√≠deres y dictadores.

En EEUU los “Anti-Wall Street”, en Espa√Īa los “indignados”, la “Primavera √°rabe”, y en Chile los estudiantes junto a los ambientalistas, fueron los protagonistas durante el 2011 del estallido social de las masas, cansadas del abuso y de la democracia ficticia.

En nuestro pa√≠s los temas m√°s candentes fueron la educaci√≥n y el medioambiente, que sacaron a las calles a miles de personas, en repudio a un sistema neoliberal en donde somos considerados “consumidores”, independiente si se trate de necesidades tan b√°sicas, como la educaci√≥n, la salud, la protecci√≥n del empleo, entre otras.

De esta forma, la calle se convirtió en el centro de expresión por excelencia del descontento popular hacia la impunidad del poderoso. Un vía de escape ante la impotencia de sentirse desamparados por parte de la autoridad, frente un sistema económico injusto y piramidal, en donde los ricos son más ricos y los pobres más pobres, mientras que la clase media sufre el peso de ser la que aporta el dinero a través de los impuestos.

Una disconformidad contra un poder económico concentrado en las manos de unos pocos, y que tiene a uno de sus representantes sentado en el sillón de La Moneda, el que pese a sus intentos, no ha logrado sacarse el estigma de empresario que le persigue.

Sin embargo, seria injusto s√≥lo sindicar al presidente Pi√Īera como causa del fastidio, pues el espectro politico en general es cuestionado por una ciudadan√≠a que no es escuchada.

Aquí el sayo le cae a los parlamentarios, que votan y aprueban leyes de acuerdo a intereses personales.

Un ejemplo fue lo sucedido en el Congreso a prop√≥sito de la Ley de Presupuesto, con un diputado como Ren√© Alinco votando a favor de la iniciativa luego de conseguir becas para su distrito…¬Ņ Estaba pensando en la gente o en las pr√≥ximas elecciones legislativas? ¬ŅVotar√≠a en conciencia? Juzgue usted.

Estas actitudes no hacen más que enfadar al ciudadano de a pie, que además se entera por los medios de comunicación sobre las oscuras prácticas de una multitienda (La Polar) que roba descaradamente ante la pasividad de la autoridad,

Ciudadanos com√ļn y corriente que abren los ojos desorbitadamente cuando conocen las ganancias de las isapres y AFP’s, pese a lo cual no percibe beneficios directos de las utilidades que genera su dinero, y que recuerda con indignaci√≥n la burocracia que debe superar para conseguir que le paguen una licencia m√©dica.

De esta forma, no hay que realizar un an√°lisis acabado cuando aparecen encuestas donde la Concertaci√≥n y la Coalici√≥n por el Cambio apenas logran un 16% y 20%, respectivamente – menos que el propio Pi√Īera que alcanza un 23% – a lo que se suma el escu√°lido 16% que considera que el sistema democr√°tico funciona bien*.

No es un misterio que uno de los factores a la hora de explicar la baja aprobacion de los partidos politicos, es su nula democracia interna, con un sistema “dedocr√°tico” que ha sido traspasado al poder legislativo peligrosamente, con los senadores designados.

Los partidos politivcos han perdido su rol de representar a la gente, incluso me atrevo a decir que han dejado de ser representativos para sus propios militantes. Al final se pelea por conseguir m√°s minutos en la prensa, que en solucionar los problemas de la gente.

Situaci√≥n en la que concuerdan los que a√ļn esperan resoluciones de la justicia auspiciadas por parlamentarios, que desaparecieron junto con las c√°maras y flashes con el paso de los d√≠as.

La gente lo que busca, es que sus demandas y reivindicaciones sean escuchadas y tomadas en cuenta al momento de tomar decisiones, que al fin de cuentas, afectan directamente al vecino al que le instalan termoeléctricas en su patio.

Este 2011 la calle habl√≥, y aunque el propio Pi√Īera asegure que “no siempre la voz de la calle es la voz del pueblo‚ÄĚ, es menester que los pol√≠ticos bajen de sus aposentos celestiales y dejen de hacerse los sordos ante el clamor de una ciudadan√≠a en pie de guerra.

* Encuesta CEP correspondiente a noviembre y diciembre de 2011.

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