La trama es bastante dramática. Y no faltan los papeles protagónicos. Bien definidos y con roles claramente perfilados
Hemos seguido con creciente atención lo que sucede en Venezuela, como tantos, y también opinado. El mundo lo ha hecho con interés creciente, por tratarse del fin de otro dictador que termina muy mal. No nos puede extrañar, pero no sabíamos cómo ni cuándo. Ha tenido el suspenso y la acción necesarios. Aunque sea un tema muy serio, con partidarios y contrarios, en pleno desarrollo, sin conocer su desenlace definitivo. Se ha escrito mucho al respecto y no pretendo hacerlo nuevamente.
Asimismo, ha tenido todos los ingredientes para verlo con algo de humor, sin restarle trascendencia o seriedad, como si se tratara de una típica telenovela (conocidas como culebrones en Venezuela), que hace algunos años eran seguidas con fervor por una creciente audiencia. Sumamente atractivas, “por lo que me han contado” (la célebre frase de Coco Legrand). Cierta en mi caso, no vivía en el país.
La trama es bastante dramática: Un régimen de 27 años que domina todo y no piensa en irse. Una elección presidencial fraudulenta que robó el poder al verdadero ganador. Una población empobrecida y sometida. Privilegiados que aprovechan las inmensas riquezas del país y abusan. Narco-delincuentes que trafican hacia la principal potencia mundial, provocándola. Para qué seguir, la conocemos.
Y no faltan los papeles protagónicos. Bien definidos y con roles claramente perfilados:
– El malo: un tirano que baila, habla sin parar, y amenaza a todos.
– Un sistema: omnipresente y despótico.
– La heroína: privada de todo lo que le pertenece, en clandestinidad para salvar su vida.
– Un superhéroe: que acude a salvarlos.
– Unos delincuentes: el “cártel de los soles” que dominan todo.
– Represores (los colectivos): que apresan, matan, y siembran el terror a la población aterrada.
Un guion muy atractivo
Se desarrolla poco a poco por meses y en dosis bien elaboradas. Una inmensa flota que amenaza. Lanchas eliminadas de los narcotraficantes. Bloqueo aéreo total. Captura de buques ilegales.
A la heroína, se le otorga el máximo reconocimiento moral, y en una operación aventurada y plena de peligros, logra ir a recibir su premio. Y finalmente en el momento estelar, ordenado por el superhéroe: la captura y encarcelamiento del tirano, en una operación militar. Hasta aquí, una telenovela extraordinariamente bien realizada.
Sin embargo, el guionista, tal vez encandilado con su éxito, introduce bruscos cambios a la trama, para incorporar nuevos y sorpresivos giros y recapturar la atención de los espectadores. Y todo se vuelve confuso.
Un giro decepcionante
La heroína le regala su preciado premio al superhéroe, sin que se logre explicar claramente. El superhéroe lo acepta, sin alardes, pero lo hace, pues siempre lo ha querido, aunque no le pertenece.
Arriesgan mucho a futuro: la heroína, su posible acceso a la presidencia del país. Y el superhéroe, definitivamente nunca lo recibirá. La academia que otorga el premio, no ha quedado contenta. Faltó dignidad.
El sistema ahora es aceptado, condicionado eso sí, pero se mantiene y colabora. Incluso, recibe a quien informó sobre los movimientos del tirano: al director de inteligencia, siempre aborrecido y hoy bienvenido.
El “Cártel de los Soles”, ya no existe legalmente. Todo está bajo el mismo control de siempre. Las riquezas estarán en manos de empresarios poderosos. Se liberan algunos presos y se espera que todo mejore. No hay un cronograma definido y la incógnita persiste.
Les confieso que el nuevo guion me atrae mucho menos. Lo veo decepcionante. Seguiré esta telenovela sin el entusiasmo inicial, aunque continuaré viéndola. Pareciera sin mayor importancia y hasta divertida. Sin embargo, es la cruda realidad.
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