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Condenan a municipio de Ovalle a pagar indemnizaci√≥n por ni√Īo que sufri√≥ amputaci√≥n de sus dedos
Publicado por: Solange Garrido
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La Corte Suprema ratific√≥ que la Municipalidad de Ovalle debe cancelar una indemnizaci√≥n por da√Īo moral de $20 millones a la familia de un menor que sufri√≥ un grave accidente en un paseo escolar de sexto b√°sico.

En fallo un√°nime, la Tercera Sala del m√°ximo tribunal ‚Äďintegrada por los ministros Margarita Herreros, H√©ctor Carre√Īo, Pedro Pierry, Roberto Jacob y el abogado integrante Luis Bates- declar√≥ inadmisible el recurso de casaci√≥n presentado contra el fallo de la Corte de Apelaciones de La Serena, que confirm√≥ el pago de la suma a Rosa Pereira Tello, madre del menor accidentado.

En la sentencia del tribunal de alza se estableci√≥ que la Corporaci√≥n Municipal de Ovalle es responsable por la conducta negligente de uno de los docentes de la Escuela Municipal G-291 de Las Acacias, quien -el 15 de noviembre de 2007- sali√≥ con Manuel L√≥pez Pereira (de 12 a√Īos), hijo de la demandante, y otros alumnos a un paseo no autorizado en el sector de Los Aromos de Campo Lindo. En el lugar, los ni√Īos comenzaron a jugar junto a una m√°quina chancadora de metal, la que aprision√≥ las manos del menor, provoc√°ndole la amputaci√≥n de las falanges distales de los dedos 3¬į, 4¬į y 5¬į (medio, anular y me√Īique) de la mano derecha y fractura expuesta de la falange distal del dedo 5¬į (me√Īique) de la mano izquierda.

‚ÄúQue a la luz de tales antecedentes, no cabe m√°s que concluir que el docente falt√≥ a los deberes de cuidado del menor, por cuanto no lo supervis√≥ en forma responsable, especialmente considerando la edad de los alumnos y el lugar en que se encontraban, un paseo escolar, en que no estuvo atento a los desplazamientos de los menores a su cargo, teniendo presente que fuera del colegio hay m√°s posibilidades de riesgo, afectando as√≠ su integridad f√≠sica y sin que hubiere solicitado las autorizaciones para participar en actividades fuera del establecimiento, como lo dispone la resoluci√≥n de la Secretar√≠a Regional Ministerial de Educaci√≥n IV Regi√≥n, en su anexo noveno, transcrita en el considerando precedente, y que lo acredita el testimonio de do√Īa Joselyn Macarena Mart√≠nez (fojas 71) en cuanto afirma que el paseo no fue informado a los padres de los alumnos, alej√°ndose as√≠ de la conducta diligente que debi√≥ adoptar en las circunstancias en que se encontraba; que esta infracci√≥n al deber de cuidado posibilit√≥ que junto a sus compa√Īeros se acercara a la m√°quina que le ocasion√≥ el accidente en sus manos, acredit√°ndose as√≠ la relaci√≥n de causalidad entre la omisi√≥n en que incurri√≥ el profesor a cargo de los menores y los da√Īos ocasionados al alumno Manuel Alejandro L√≥pez Pereira‚ÄĚ, dice el fallo.

Y agrega que ‚Äúhabi√©ndose acreditado la negligencia atribuida al profesor G√°lvez Ardiles, cuyo actuar omisivo provoc√≥ las lesiones al menor, en los t√©rminos se√Īalados precedentemente, se encuentra tambi√©n establecida la responsabilidad de la municipalidad demandada en los perjuicios ocasionados a la v√≠ctima, toda vez que es un hecho probado en autos que el mencionado profesor se hallaba en una situaci√≥n de dependencia en relaci√≥n al ente municipal demandado, vale decir, sujeto en sus labores a las √≥rdenes e instrucciones del respectivo Departamento de Educaci√≥n del Ayuntamiento y de tal subordinaci√≥n nace la responsabilidad extracontractual de la demandada por los actos il√≠citos del dependiente en el desempe√Īo de sus funciones o con ocasi√≥n del mismo‚ÄĚ.

En primera instancia, la jueza del Tercer Juzgado Civil de Ovalle, Mar√≠a Norma Millas Riedememann, hab√≠a establecido el monto de la indemnizaci√≥n al considerar el da√Īo psicol√≥gico provocado al menor por la mutilaci√≥n de parte de sus extremidades.

‚ÄúSe ha logrado acreditar la existencia de un da√Īo f√≠sico o corporal, en virtud del cual no puede sino concluirse y establecerse como consecuencia un da√Īo psicol√≥gico, en el menor ya individualizado, todo lo cual sin lugar a dudas afecta la esfera emocional e interna del menor (‚Ķ) por lo que no puede esta sentenciadora desconocer el impacto y aflicci√≥n que padece un ser humano al verse enfrentado a una amputaci√≥n de parte de su cuerpo, sobre todo si estas corresponden a extremidades tan esenciales como las manos, para el desempe√Īo de la vida laboral y familiar (‚Ķ) lo que se ve agravado por la corta edad de la v√≠ctima de la amputaci√≥n, el que atendido el grado de madurez que se tienen a los 12 a√Īos -edad que ten√≠a el menor al momento del accidente- y la etapa de adolescencia en la que se encuentra, etapa por si misma conflictiva y sujeta a cambio; y a√ļn m√°s considerando que probablemente el da√Īo f√≠sico sea irrecuperable‚ÄĚ, afirma la resoluci√≥n de primera instancia.

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