Sociedad
Viernes 15 mayo de 2020 | Publicado a las 08:40
Monjes trapenses reanudan producción de cerveza en medio de la pandemia en Bélgica y el país celebra
Por Bernardita Villa
La información es de Agence France-Presse
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Bares y restaurantes siguen cerrados en B√©lgica por el coronavirus, pero las oraciones de los amantes de la cerveza han sido escuchadas en el peque√Īo pueblo de Westvleteren, donde los monjes trapenses reanudaron la producci√≥n de una de las mejores cervezas del pa√≠s.

“Ya no me quedaban cervezas y el pasado viernes vi que ya podr√≠amos tener, as√≠ que hice un pedido para m√≠ y para mi cu√Īado”, asegura Thomas Vuylsteke, que pas√≥ a recogerlas el jueves, el primer d√≠a de reapertura de la cervecer√≠a de la abad√≠a de San Sixto.

Lograr la preciada bebida no es f√°cil. La producci√≥n es limitada y los monjes s√≥lo venden su tesoro con cita previa a consumidores individuales, un pr√°ctica que se ha revelado √ļtil en plena desescalada progresiva de las medidas para contener el coronavirus.

El hermano Godfried detalla las consignas a AFP: “En el sem√°foro en rojo, [los clientes] deben detenerse para que s√≥lo haya dos personas activas donde tiene lugar la transacci√≥n. Trabajamos sin intercambiar dinero en efectivo e instalamos plexigl√°s”.

El respeto de las normas es normal para los miembros de esta orden cisterciense, cuyos miembros siguen la regla de San Benito que les impone trabajar para cubrir sus necesidades. “Esto significa que debemos vivir de nuestra cervecer√≠a”, subraya.

“Por eso, era muy importante para nosotros poder reanudar las ventas. Porque esto es de lo que vivimos”, reitera el monje. Con el cierre de las fronteras en B√©lgica, los amantes de la cerveza de otros pa√≠ses tendr√°n que esperar para hacerse con el nuevo lote.

Para quienes s√≠ pueden desplazarse, reservaron en l√≠nea y est√°n dispuestos a respetar las reglas de seguridad, las botellas les esperan. Para Flor Holvoet, el viaje represent√≥ adem√°s la “primera ocasi√≥n” para salir de su casa y comprar esta “cerveza de fama mundial”.

Licencia real

La abad√≠a se fund√≥ en 1831 cuando monjes de la vecina Francia llegaron a la regi√≥n belga de Flandes para unirse a un ermita√Īo, Jan-Baptist Victoor, que viv√≠a en un bosque flamenco. All√≠, los religiosos fabricaban queso y cerveza para subsistir.

En 1839, el rey Leopoldo I de los Belgas otorg√≥ una licencia a estos religiosos. La cervecer√≠a Westvleteren ha experimentado desde entonces varias transformaciones. Actualmente, la sala de elaboraci√≥n produce tres tipos: una rubia y las negras “8” y “XII”.

La reciente explosi√≥n de inter√©s por las cervezas artesanales y brebajes poco comunes contribuy√≥ a su reputaci√≥n. Pero, en los √ļltimos a√Īos, algunos trataron de aprovecharse de esta moda para subir los precios, obligando a los monjes a adoptar su sistema en l√≠nea.

“El sistema de reservas nos permite regular muy bien el n√ļmero de personas que vienen aqu√≠”, asegura el hermano Godfried, un sistema que evita reventas y disuade a los especuladores, pero que ha cobrado un nuevo sentido con las medidas para contener el coronavirus.

Bélgica, que registró una de las ratios de muertes por habitante más altas del mundo, se encuentra en plena retirada progresiva de las medidas de confinamiento. Tras los comercios este mes, se espera la reapertura de bares y restaurantes en junio.

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