El liderazgo del Congreso es una estrategia política fundamental.

Ya las elecciones presidenciales no son novedad, ahora la agenda pareciera estar concentrada en la definición de la nueva cartera de ministros y de los cargos del segundo piso de La Moneda, luego vendrá la elección de los equipos programáticos, cargos que quedarán definidos de acá a marzo.

Pero ahora quisiera entrar en otro análisis, el de la próxima elección de los presidentes a la cabeza del Senado y de la Cámara de Diputados, cargos que se renuevan cada año a diferencia de la elección presidencial. Un proceso político que comparte algo común con el ejecutivo, los nuevos presidentes del congreso se eligen y se renuevan en marzo, mismo mes en que el nuevo presidente electo comienza su administración.

Una elección, por lo demás, en la que la sociedad civil no participa, sino que son los propios parlamentarios quienes votan a los nuevos presidentes de nuestro Congreso Nacional.

El liderazgo del Congreso es una estrategia política fundamental. Por ahora tenemos dos escenarios, uno, que el o los nuevos presidentes sean un brazo articulador clave entre el presidente y los proyectos de ley. Es decir, si el presidente es de derecha, los o al menos uno de los dos presidentes del Senado o de la Cámara también lo podrían ser.

Y en un escenario contrapuesto, que sean la nueva oposición. Es decir, la izquierda buscará la opción de liderar el Congreso, con un representante de su sector, lo que significa que podrían ser el contrapeso absoluto al ejecutivo desde el legislativo, espacio que buscarán ocupar, al menos en la Cámara.

Un tercer escenario

Un posible tercer escenario, como muchos quisieran, sería tener a la cabeza a uno o dos presidentes de centro, marcando una agenda o un liderazgo menos polarizado o tendencioso, pero eso sería en un escenario utópico, porque bien sabemos por nuestro historial político, que siempre se tiene más amigos de un sector o el otro, sobre todo en momentos de polarización política.

Por otro lado, los independientes y los de centro entran en una categoría legislativa de negociadores, convirtiéndose en dardos políticos al momento de frenar o apoyar a uno u otro sector. Acá es donde a los independientes y los de centro se les conoce como parlamentarios bisagras.

Pero el centro está debilitado y poco robusto. Y los independientes de ahora tienden a un partido o sector, por lo que lejos estarían de liderar una de las dos presidencias del congreso.

Vaivén del liderazgo legislativo

Un ejemplo reciente del vaivén presidencial legislativo que se puede producir en un año fue haber pasado hasta hace poco de tener a una Cámara de Diputados liderada por una representante del Partido Comunista, con Carol Kariola, a tener después a José Miguel Castro, de Renovación Nacional.

No quiero ser tildada de extrema y no admitir que la alternancia a las cabezas del Congreso puede ser y es algo sano, porque es fundamental que el Congreso cumpla su rol de contrapeso y de decisión política a lo que el ejecutivo propone. Sin embargo, también puede ser un elemento positivo que haya un apoyo a las acciones de prioridad del ejecutivo, y sus parlamentarios alineados, ¿por qué no?.

Por otro lado, no olvidemos que las funciones de ambas cámaras son claves al momento de decidir los proyectos de ley y donde el Senado tiene mayor peso político que la Cámara con atribuciones más exclusivas y decisivas.

¿Alternancia real o continuación sucesiva?

Si bien se cree que la alternancia del cargo por un año permite una alternancia política, seamos sinceros: Nuestra historia política nos ha demostrado que muchas veces esa alternancia no es real ni menos concreta.

La sucesión se ha dado y más de una vez. Para no irnos más lejos, del 2016 al 2019, tuvimos a tres presidentes de la Cámara del Partido Socialista. ¿Alternancia? No. Como también tuvimos del 2011 al 2013, a tres presidentes de la derecha, dos de la UDI y uno de Renovación Nacional.

La disputa actual

Mientras todos los chilenos viven los meses de verano, los políticos se encuentran en conversaciones claves y tensas, la UDI con Republicanos discutiendo quién tendrá la cabeza de la Cámara. Y la pelea entre Ossandón y el PS en el Senado, dejando afuera un posible acuerdo, después de la polémica decisión de Ossandón de elegir a un jefe de comunicaciones del sector, limitando el concurso público, donde había un candidato socialista aspirante al cargo.

La pieza clave de la izquierda: Pamela Jiles

Mientras Pamela Jiles viene a cambiar la jugada de las piezas del ajedrez político, la representante del PDG, también es una posible carta para la Cámara.

Quien mostró ser una dura adversaria del presidente Boric, ahora está siendo levantada por la izquierda, principalmente por el Frente Amplio, lo que nos hace pensar en la crisis política que vive la izquierda.

Un año crucial en el Congreso

Quienes encabecen el Congreso, entre marzo de 2026 y marzo de 2027, definirán las comisiones que serán claves para marcar la pauta legislativa de lo que se viene.

El Senado podría no solo tener una mayoría de senadores de Renovación Nacional, sino continuar con un liderazgo del mismo partido en esa dirección, Ossandón era una pieza clave incluso para Republicanos para seguir este año, pero ahora el juego cambió y está por verse al ganador.

Paulina Núñez, por otro lado, sigue saliéndose del carril de la derecha, como lo ha hecho más de una vez, esta vez buscando tener la presidencia del Senado. El problema es que también quiere liderar la presidencia de su partido, cargos que no son incompatibles, pero -con criterio político- debería dejar el liderazgo del Senado a alguien con más trayectoria y peso político de su sector y tomar la alternativa y ambición de liderar su partido.

La izquierda, por otro lado, la tiene más difícil al menos en el Senado solo les queda negociar con los independientes. ¿Imposible? No, pero difícil. Más allá de las discusiones, la derecha pareciera tener todo para liderar al Senado.

Mientras que, desde el comité negociador de la derecha en la Cámara, suenan nombres como Jorge Alessandri, por la UDI; Benjamín Moreno, de RN; o el libertario, Cristóbal Urruticoechea.

Veamos qué pasa. La efervescencia está a flor de piel, en la punta del lápiz en el papel, y en las negociaciones claves de cada sector. No queda más que esperar a qué pasa en marzo, un año de iniciación política, clave, marcada y hasta “renovada”.

Sofía González Guzmán
Periodista especialidad en Medios
Mención en Entorno Político

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