El foco debería estar en mejorar la calidad de vida de los chilenos, no en terminar con su vida.

Esta semana, luego de que el gobierno le pusiera suma urgencia, debía votarse el proyecto de ley sobre “muerte digna y cuidados paliativos” o, en términos concretos, el proyecto de ley que legaliza la eutanasia en nuestro país.

Más allá de que no se votara en la sesión del día martes 06 de enero, la señal del gobierno es clara: busca que se apruebe al menos un proyecto de ley de su agenda valórica para dejar un “legado”.

Una vez más vemos que el gobierno del presidente Boric -que sólo hace noticia por la polémica de la ministra de Salud o los amarres a funcionarios públicos- busca construir su legado aprobando un proyecto de ley esencial para la agenda valórica que han defendido y promovido.

Las indicaciones del gobierno, presentadas en junio del año pasado buscaron justamente introducir modificaciones de la iniciativa en la línea ideológica que ha caracterizado al gobierno: entre las más relevantes se encuentran eliminar la disposición que reconoce los cuidados paliativos como un derecho, limitar la objeción de conciencia, y ampliar los casos en que podría aplicarse la eutanasia.

Las indicaciones del gobierno son preocupantes en varios sentidos. Primero, se elimina el reconocimiento de los cuidados paliativos como un derecho universal, demostrando su desinterés en la promoción de esta terapia, que busca el cuidado integral de los pacientes con enfermedades terminales.

Los cuidados paliativos son la opción más respetuosa de la dignidad humana y el derecho a la vida de todas las personas, dado que consisten en el acompañamiento y disposición de todos los medios necesarios y proporcionados a la disminución del dolor de las personas.

Segundo, busca eliminar la objeción de conciencia institucional. Es decir, aquellos organismos privados cuyo ideario o declaración de principios sean contrarios a la práctica de la eutanasia serán obligados a prestar este servicio a sus pacientes, limitando la libertad de las personas que se asocian para desarrollar un proyecto de acuerdo a sus ideales.

Es realmente lamentable que el gobierno, a meses de entregar el poder, centre sus últimos esfuerzos en promover una cultura de la muerte, en lugar de fortalecer los cuidados paliativos o trabajar en disminuir las listas de espera.

En fin, el foco debería estar en mejorar la calidad de vida de los chilenos, no en terminar con su vida.