El ministro de Justicia, Jaime Gajardo, señaló que no había evidencia respecto a la reinserción social producto de un sistema penitenciario como el de El Salvador.
En conversación con Radio Futuro, el secretario de Estado fue consultado por la posibilidad de replicar un modelo como tal en nuestro país, a lo que respondió que faltaba información.
Recordemos que esta discusión ha surgido por la visita del presidente electo, José Antonio Kast, al país centroamericano, donde se reunirá con su mandatario Nayib Bukele.
Ministro Gajardo por sistema penitenciario de El Salvador
“No tenemos evidencia. Las políticas públicas se basan en evidencia. Usted tiene que saber cómo estos sistemas tienen la capacidad de efectivamente, con evidencia, probar lo que se supone que van a hacer”, sostuvo.
Agregando que la evidencia inmediata que tiene dicho sistema es que “ha permitido que las personas estén privadas de libertad en un régimen muy estricto“.
Sin embargo, continuó, “no sabemos los grados de reinserción social de ese sistema, porque además es muy nuevo a diferencia de Italia, España, Francia, Brasil, Inglaterra, que tiene sistemas mucho más largos, con evidencia clara, que nos permite saber cómo esas personas, al momento que salgan, se pueden reinsertar en la sociedad”.
Gajardo indicó también que el modelo del país centroamericano responde a una forma que el mismo desarrolló para enfrentar “una situación muy distinta a la chilena”.
Asimismo, el ministro puso énfasis en que un sistema penitenciario no es sólo una cárcel: “Es tener una capacidad para hacernos cargo de la custodia, la seguridad, de la debida segmentación y sobre todo también de la reinserción social“.
“Entonces, cuando vemos modelos que tienen también más tiempo (como los ejemplificados anteriormente); esos modelos permiten una evaluación de cada uno de esos componentes“.
Aún así, el titular de Justicia destacó el “grueso” del sistema penal de El Salvador, “en el sentido de que las personas que están en el Cecot son miles de personas, quienes están todas bajo un régimen que es muy estricto“.
“Sabemos que efectivamente los están tratando como si fueran todos criminales de máxima seguridad, miles de personas”, recalcó.
El secretario de Estado usó nuevamente a Brasil como ejemplo, subrayando que su sistema con aproximadamente 400 mil personas privadas de libertad tenía sólo a mil personas en máxima seguridad.
“(Brasil) ha logrado tener un sistema de máxima seguridad que permite separar a los que tienen que ir a máxima seguridad del resto, con el objetivo de que ese resto pueda trabajar en reinserción social. Son sistemas que han diferenciado bien máxima seguridad del resto de la población penal”, resaltó.
“Es muy importante ver esto en el tiempo. Uno puede tener resultados de corto plazo, pero a menos que esas personas no vayan a salir nunca de la cárcel, no vamos a saber qué va a pasar con ellas cuando vuelvan a la calle“, sentenció el ministro.