Internacional
Viernes 13 diciembre de 2019 | Publicado a las 08:59
Corbyn no liderar√° a los laboristas en futuras elecciones tras obtener el peor resultado en 80 a√Īos
Por Diego Vera
La información es de Agence France-Presse
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Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista, es un izquierdista radical que prometía acabar con las desigualdades pero rehusó pronunciarse sobre la cuestión más importante para el país: el Brexit. Una indefinición que le costó las elecciones y su futuro al frente del partido.

“No liderar√© al partido a unas pr√≥ximas elecciones”, anunci√≥ este exsindicalista septuagenario de voz suave y barba blanca.

Sin embargo permanecer√° en su puesto mientras se lleva a cabo una “reflexi√≥n sobre el resultado de los comicios”, asegur√≥ mientras algunos llamaban a una renuncia inmediata.

Los laboristas perdieron 59 diputados en comparación a 2017 para quedarse con 203, su peor resultado desde 1935.

Su histórica derrota deja a los laboristas ante la disyuntiva de mantener su línea izquierdista radical, que atrajo a numerosos jóvenes, o volver a la socialdemocracia centrista que defendía Tony Blair.

Euroesc√©ptico de larga data, Corbyn mantuvo durante mucho tiempo la ambig√ľedad sobre el Brexit.

Aunque, presionado por su partido, tomó finalmente una decisión: si llegaba al poder prometió negociar un nuevo acuerdo de divorcio que mantuviese una estrecha relación con la UE -para proteger empleos y medio ambiente- y someterlo a referéndum junto con la opción de anular el Brexit.

Pero nunca desvel√≥ su postura personal sobre la relaci√≥n con la Uni√≥n Europea y anunci√≥ que se mantendr√≠a “neutral” en la campa√Īa de un segundo refer√©ndum.

“Antisemitismo” y guerra a la desigualdad

Defensor de la causa palestina, enfrentó también durísimas acusaciones de racismo antijudío, por no reaccionar a tiempo ni con firmeza a las numerosas denuncias de antisemitismo en las filas de su partido.

“No hay lugar para el antisemitismo en ninguna forma, ni en ning√ļn lugar, en el moderno Reino Unido, y bajo un gobierno laborista no ser√° tolerado”,
afirm√≥ hace dos semanas y acab√≥ pidiendo perd√≥n por haber sido “demasiado lento” en imponer sanciones.

Con uno de los programas m√°s izquierdistas que haya visto el Reino Unido en d√©cadas, jug√≥ todas sus cartas a una “transformaci√≥n nacional” sin precedentes: promet√≠a invertir 150.000 millones de libras (193.000 millones de d√≥lares, 174.000 millones de euros) para mejorar escuelas y hospitales y 250.000 millones para impulsar la descarbonizaci√≥n de la econom√≠a.

También prometió renacionalizar servicios como el agua, la electricidad, el ferrocarril, el correo y la fibra óptica. Y, enzarzado en una guerra contra la desigualdad, amenazó incluso con acabar con las escuelas privadas del país.

Elegido l√≠der del partido en 2015, se enfrent√≥ a una parte de su aparato que rehusaba estar dirigido por el que consideraban un rebelde. Un a√Īo despu√©s de su elecci√≥n se enfrent√≥ a una moci√≥n de censura interna, pero sobrevivi√≥ y fue afianzando su autoridad.

Sus posiciones radicales y su progreso electoral lo convirtieron en ejemplo para partidos de la extrema izquierda europea como el espa√Īol Podemos o el griego Syriza.

Pero nada le garantiza el √©xito ahora: de oratoria aburrida y falto de carisma, es, seg√ļn las encuestas, el l√≠der opositor m√°s impopular de los √ļltimos 45 a√Īos.

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