Mumbai, 16 de enero 2026
Estimado Sr. Director:

Recientemente se han cumplido 60 años del accidente de Palomares, en el cual se desplomaron cuatro bombas de hidrógeno desde las alturas y fueron a caer en las cercanías de esa localidad española un 17 de enero de 1966, en plena Guerra Fría.

Se hace necesario recordar que en los últimos 50 años ha habido una serie de accidentes en los cuales se ha visto involucrado armamento nuclear, dentro de los cuales se encuentran, entre otros, Palomares en España y Thule en Groenlandia con similares características.

El accidente de Palomares se produjo durante una maniobra de reabastecimiento en el aire que involucró a un avión tanque C-135 y un bombardero nuclear B-52, ambos de la Fuerza Aerea norteamericana.

A causa de la explosión fallecieron siete tripulantes y cuatro sobrevivieron. Tres bombas termonucleares cayeron en tierra y una en el mar de la Costa Brava, la cual fue recuperada dos meses después.

En estos años se han venido elaborando varias teorías y especulaciones no respecto de sus causas, pero sí de sus consecuencias. Una de ellas dice relación con los efectos contaminantes de las citadas armas, y sus impactos en la población, el medio ambiente y el comercio.

Los residuos del plutonio no causaron víctimas, pero la contaminación sí afectó a una gran porción de tierra productora de hortalizas y frutas que, desde esa región del sur de España, alimenta todos los años al mercado europeo.

A consecuencia de esto, una superficie aproximada a las 40 hectáreas dejó de producir frutos y, por lo mismo, beneficios a la economía local cuyos montos en cifras actuales alcanzan cifras considerables.

Hasta el día de hoy no ha sido posible completar la “limpieza” ya que la tierra más contaminada fue empaquetada en 4.810 barriles para su envío al río Savannah, Georgia, y en octubre de 2015, se acordó que se recogería la tierra irradiada adicional.

La única forma de no tener accidentes como el descrito y evitar así la pérdida de vidas, el daño al medioambiente y las actividades económicas de un país, es promoviendo el desarme nuclear completo y verificable.

Con este fin es que deben redoblar sus esfuerzos los gobiernos, los especialistas, ambientalistas y también los empresarios quienes, en última instancia, pueden ver dañada y por largo tiempo su fuente de recursos.

Gustavo González Zbinden
Funcionario Diplomático e Inspector de Ensayos Nucleares