Internacional
Lunes 24 septiembre de 2018 | Publicado a las 00:11 · Actualizado a las 11:00
Linchados y quemados vivos: la "fake news" y Facebook Live en México que acabó en un horrendo crimen
Publicado por: Paola Alem√°n
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Todo comenzó como un mal entendido y luego, se propagó como un rumor.

Una maestra de Acatl√°n de Osorio en el estado mexicano de Puebla, vio a dos hombres afuera de su camioneta, bebiendo una cerveza y pens√≥ que se trataba de dos ‚Äúroba chicos‚ÄĚ.

No tenía ninguna prueba al respecto, pero su instinto la llevó a compartir la información de los dos hombres junto con una fotografía, enviada por Whatsapp.

Como cadena enviada por familiares en esta red social, la noticia se propag√≥ r√°pidamente, al punto en que una patrulla lleg√≥ hasta el lugar donde se encontraban Alberto Flores Morales y Ricardo Flores Rodr√≠guez, este √ļltimo de 21 a√Īos, estudiante de derecho de Jalapa, cercano al lugar de su muerte.

Su pecado fue hacer una pausa en la localidad de Boquer√≥n, mientras llevaban materiales de construcci√≥n en su camioneta. Los uniformados los arrestaron por beber alcohol en la v√≠a p√ļblica, pero para ese entonces, la gente ya estaba enterada de que dos ‚Äúroba chicos‚ÄĚ estaban siendo ubicados por las autoridades, porque “eran peligrosos”.

Medios mexicanos como Televisa, El Universal y A+J, dan cuenta de lo espantoso del ‚Äúajusticiamiento del pueblo‚ÄĚ para estas dos personas.

Acatl√°n de Osorio. Medios locales.
Acatl√°n de Osorio. Medios locales.

Arrebatados de las autoridades, linchados y quemados

La presi√≥n social era como una olla al vapor en Boquer√≥n, Acatl√°n de Osorio. Afuera de la comisar√≠a-o comandancia- a la que fueron trasladados Alberto y Ricardo, se agruparon decenas de enfurecidos pobladores, quienes estaban convencidos de que los dos hombres estaban ah√≠ para robar ni√Īos, pero sin pruebas, solo la informaci√≥n que circulaba en Facebook y Whatsapp.

La furia era tal, que rompieron las cerraduras de la celdas en las que fueron puestos t√≠o y sobrino y ante la presencia de los polic√≠as, que se vieron superados en cantidad por los lugare√Īos, los sacaron a golpes, arrastr√°ndolos a la v√≠a p√ļblica para vapulearlos casi hasta la muerte, pero el “castigo” no era todav√≠a suficiente.

Por si fuera poca la convocatoria, el autodenominado periodista del pueblo, identificado como Francisco Mart√≠nez, realiz√≥ una transmisi√≥n por Facebook Live, en la que llamaba a las personas a asistir a las afueras de la comisar√≠a para ver a los ‚Äúroba chicos‚ÄĚ.

‚ÄúGente de Acatl√°n de Osorio, apoyen, apoyen, porque cr√©anme ahorita aqu√≠ est√°n los secuestradores‚ÄĚ, dec√≠a Mart√≠nez en su transmisi√≥n en vivo.

Para cuando ocurrieron los hechos, ya había más de un centenar de personas en el lugar. Varias de estas, rociaron con gasolina a los dos hombres y les prendieron fuego, como si nada, como si fueran una pila de papel o desechos en la calle. Aplaudían al verlos arder en llamas, pese a sus gritos de dolor y desesperación.

¬°Quiero justicia para mi cu√Īado y mi hijo, chingada madre!

Las im√°genes horrorizan, no solo por el nivel de violencia con el que fueron asesinados Alberto y Ricardo, sino por la forma en que una ‚Äúfake news‚ÄĚ o noticia falsa, de esas que suelen propagarse por Facebook o en cadenas de Whatsapp, puede generar un acto tan vil y cobarde contra otras personas.

Acatl√°n de Osorio. Medios locales.
Acatl√°n de Osorio. Medios locales.

La abuela del joven aspirante a abogado, quien compartía constantemente escritos de superación personal por las mismas redes sociales que fueron el vehículo para acabar con su vida, espera que se haga justicia por este doble crimen.

En tanto, la madre de Ricardo, entre l√°grimas, cree que la gente que no se informa en redes sociales, es la responsable de asesinatos como el que la dej√≥ sin su hijo y cu√Īado. Pide justicia, pero no ser√° f√°cil. Son decenas de involucrados e individualizar su participaci√≥n es todo un reto para las autoridades locales que a√ļn no reportan capturas por el hecho.

De los instigadores se sabe poco. La maestra de primaria que propagó el rumor no ha sido vista más por el pueblo. De el autodenominado periodista, Francisco Martínez, tampoco se sabe mucho.

Su perfil de Facebook sigue abierto pero inactivo. El mismo día del linchamiento y asesinato, realizó varias publicaciones, pero el Facebook Live que contribuyó al crimen, fue borrado de su muro.

En sus otros posteos pueden leerse en comentarios, claras amenazas de muerte a su persona, bajo la premisa de ‚Äúojo por ojo‚ÄĚ. Es decir, prometen buscarlo, lincharlo y quemarlo, como le ocurri√≥ a Alberto y Ricardo, las v√≠ctimas de una ‚Äúfake news‚ÄĚ.

Los funerales de ambas personas fueron realizados el pasado 31 de agosto, bajo el dolor y la angustia que significa perder a un ser querido. Sin embargo, el elemento rabia, también estuvo presente en su familia y amigos. Solo quieren ver pagar a los responsables de incitar a un pueblo a un nivel de violencia irracional y avivado por las redes sociales.

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