Internacional
Lunes 04 junio de 2018 | Publicado a las 17:53
En medio del caos, la familia imperial sue√Īa con volver a gobernar en Brasil
Publicado por: Diego Vera La información es de: Agence France-Presse
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Muchos podr√≠an tomarlo a broma, pero Bertrand de Orleans y Bragan√ßa es un hombre serio. A sus 77 a√Īos, el pr√≠ncipe imperial de Brasil tiene claro que el “caos” del pa√≠s solo tiene una soluci√≥n: la vuelta al poder de su familia.

“Si la monarqu√≠a volviera, ser√≠a un alivio. Los brasile√Īos lo celebrar√≠an con una gran fiesta nacional, porque est√°n hartos de la Rep√ļblica”, asegura, con voz pausada, el tataranieto de Pedro II, el √ļltimo emperador de Brasil.

Lo cierto es que el gigante latinoamericano vive tiempos convulsos
y, entre huelgas y una desconfianza hacia los políticos cada vez mayor por los constantes escándalos de corrupción, el regreso al pasado no suena tan descabellado para algunos.

Aunque el Imperio brasile√Īo termin√≥ oficialmente en 1889 con la proclamaci√≥n de la Rep√ļblica, los herederos de esa extinta corona siguen reclamando su papel en un encuentro mon√°rquico anual en R√≠o de Janeiro.

La mayor√≠a de brasile√Īos apenas saben de su existencia, pero el suyo es un p√ļblico fiel. Y este a√Īo, un centenar de personas de todas partes del pa√≠s acudieron al evento el domingo.

Vestidos con sus mejores galas, j√≥venes y ancianos saludaban con reverencias a “Su Alteza” antes de entrar a la misa conmemorativa en la antigua capilla imperial, en lo alto del barrio de Gloria.

Casi todos blancos y luciendo un pin de la bandera monárquica, esperaban ansiosos el apretón de manos del príncipe -de traje clásico y corbata granate, alto, flaco- frente a la hermosa iglesia de estilo portugués.

Muchas mujeres y ni√Īas cubr√≠an su pelo con mantillas: las solteras de color blanco y las casadas de negro. “¬°Ave, Imperio!”, grit√≥ una sacudiendo una gran bandera mon√°rquica.

“Hoy hay mucha gente pidiendo incluso la intervenci√≥n militar porque el brasile√Īo no tiene a qui√©n recurrir. Cuando los pol√≠ticos te dejan de representar, no hay nada que hacer. Yo creo que la familia real tiene personalidades fant√°sticas, sin comparaci√≥n con los pol√≠ticos”, defend√≠a Graciane Pereira, una anestesista de 37 a√Īos de Porto Alegre (sur).

Tiempos de gloria

El tiempo parec√≠a ir hacia atr√°s durante la “misa imperial” en la iglesia donde fueron bautizados don Pedro II (1825-1891) y la princesa Isabel (1846-1921).

El cura, con h√°bitos especiales dorados y un bonete, estaba acompa√Īado de monaguillos que lanzaban incienso con botafumeiros. Y aunque hizo parte de la ceremonia de espaldas y en lat√≠n, alab√≥ en portugu√©s el “pasado glorioso de reyes, emperadores y santos” que, a su ver, encarnan los descendientes imperiales.

Muchos asistentes reivindicaban tambi√©n con nostalgia esa √©poca “de oro” y estaban convencidos de que pa√≠ses como Noruega, B√©lgica, Espa√Īa o Suecia son mucho m√°s avanzados gracias a sus reyes.

“Brasil, en realidad perdi√≥ el norte a partir de la ca√≠da de la monarqu√≠a. A partir de ah√≠, todo comenz√≥ a ir mal”, dijo Uilian Martins, un pedagogo de 33 a√Īos del estado amaz√≥nico de Rondonia (oeste).

La familia imperial es “muy buena, gente seria, honesta. Es lo que Brasil est√° necesitando, pero muchos creen err√≥neamente que si vuelve la monarqu√≠a es como si volviese la esclavitud”, abolida en 1888 por la princesa Isabel, afirma Jose Dearimatea, un jubilado de 83 a√Īos, vestido con un elegante traje negro.

Casi como si viera una pel√≠cula, Ana Paula Logrado, una administradora de 41 a√Īos que quer√≠a visitar la iglesia, no daba cr√©dito al evento y ofrec√≠a un contrapunto a la ret√≥rica imperial: “Creo que la corrupci√≥n que vivimos empez√≥, en realidad, en esa √©poca”.

El “charm”

Aunque solo un 10% de los brasile√Īos se pronunciaron por la restauraci√≥n de la monarqu√≠a en una consulta popular en 1993, Bertrand est√° convencido de que hoy en d√≠a esa opci√≥n ser√≠a mayoritaria.

El brasile√Īo, dice, es “indirectamente” mon√°rquico y prueba de ello son ‘O Rei’ Pel√© o las ‘reinas’ de bater√≠a de las escuelas de samba.

La propuesta que hace la Casa Imperial de Brasil es implantar una monarqu√≠a parlamentaria que d√© “estabilidad” y “uni√≥n” al pa√≠s.

“La monarqu√≠a tiene cierto ‘charm’ que la Rep√ļblica no tiene”, Bertrand, que considera que el PT de Lula es “una secta”. En cuestiones de sociedad, se declara contrario al matrimonio gay y cree que el racismo no existe en Brasil.

Pero no es oro todo lo que reluce, ni siquiera en la Casa Imperial: el pr√≠ncipe vive desde hace a√Īos en Sao Paulo principalmente de donaciones y apoyado por el trabajo voluntario de seis personas, porque el “laudemio” fue concedido a otra rama de la familia que les disput√≥ el trono inexistente hace a√Īos.

En realidad, si su sue√Īo se cumpliera, no deber√≠a ser Bertrand quien reinara. Te√≥ricamente, lo har√≠a su hermano mayor, Luiz, soltero y sin hijos como √©l.

Pero Luiz, cuyos 80 a√Īos fueron festejados con un banquete tras la misa en su ausencia, hace tiempo que no participa en actos p√ļblicos por motivos de salud. Los ojos de los mon√°rquicos est√°n puestos en Bertrand.

Y para el principal interesado, el sue√Īo no parece tan lejano. “Esto es un fruto que est√° madurando. Nadie sabe cu√°ndo se concretar√°, pero yo estoy seguro que ver√© el regreso de la monarqu√≠a con mis ojos”, vaticina el pr√≠ncipe.

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