VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un camión de Gasco explotó en Renca, Santiago, cobrando cuatro vidas y dejando heridos graves. La Ley Jacinta duplicó los montos del SOAP, que cubre a víctimas de accidentes sin determinar culpa. Sin embargo, excluye daños materiales y económicos. Conductores con seguro de daños materiales pueden accionar su seguro por daños en incendios de carga peligrosa, pero quienes no lo tienen quedan desprotegidos.

Ayer jueves, un camión de la empresa Gasco que transportaba gas licuado explotó en una autopista del Gran Santiago, específicamente en la comuna de Renca, provocando la muerte de cuatro personas y dejando al menos otras 17 heridas, varias de ellas en estado grave.

La explosión sucedió en la Ruta 5 con una secundaria y generó un gran incendio, también destruyó vehículos que transitaban por el lugar y provocó daños a infraestructura vial y ferroviaria.

Ante un siniestro de esta magnitud, ¿qué seguros se activan para los afectados y qué tipo de protección existe realmente frente a un evento de este tipo?

Un dato clave es que, hace solo unos días, entró en vigencia la denominada Ley Jacinta, que entre otras cosas, duplicó los montos del SOAP.

“La primera cobertura que se activa es el Seguro Obligatorio de Accidentes Personales (SOAP), regulado por la Ley 18.490. Esta opera automáticamente, sin necesidad de determinar culpa y cubre al conductor, pasajeros y terceros que resulten lesionados o fallezcan como consecuencia directa del accidente”, explica Marcelo Díaz, fundador de OneXpert, Liquidadora de Seguros.

Añadió que la cobertura por fallecimiento alcanza las UF 600, la incapacidad permanente parcial sube a UF 400 y los gastos médicos llegan a UF 600.

Además, por efecto de la Ley Jacinta, se redujo de 10 a 7 días hábiles el plazo de pago por muerte.

Eso sí, advierten que las pólizas contratadas antes del 9 de febrero mantienen los montos anteriores, por lo que ambos regímenes coexistirán hasta marzo de 2027.

Sin embargo, OneXpert puntualiza que el SOAP tiene un límite claro: no cubre daños materiales, ni vehículos, ni infraestructura, ni pérdidas económicas.

Vehículos destruidos: ¿pueden recurrir a su propio seguro?

Una de las principales dudas de los conductores cuyos vehículos resultan calcinados o severamente dañados tras este tipo de emergencias es si pueden activar su propio seguro automotriz.

Todo propietario que cuente con un seguro de daños materiales puede denunciar el siniestro ante su compañía, salvo que exista una exclusión expresa por daños derivados de explosión de carga peligrosa.

“En este caso, se trata justamente de una explosión que afectó a vehículos estacionados o en circulación. Si la póliza no lo excluye de manera explícita, la aseguradora debería acoger el siniestro”, explican desde la empresa.

La situación más compleja la enfrentan quienes no tenían seguro automotriz contratado.

“Ellos quedan en una posición de alta vulnerabilidad. Su única vía es una acción civil directa contra el responsable, un proceso que puede tomar años. Esta es una realidad incómoda: en Chile circulan millones de vehículos sin seguro de daños propios. El SOAP es obligatorio, pero solo protege a las personas. Para muchos, un accidente como éste puede significar la pérdida total de su patrimonio vehicular sin compensación inmediata”, dicen desde OneXpert.

El análisis se vuelve aún más complejo al revisar la cobertura del vehículo que originó el siniestro.

“La póliza estándar de vehículos motorizados depositada ante la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) excluye expresamente toda responsabilidad derivada del transporte de carga explosiva, inflamable o corrosiva, salvo que se haya contratado una cobertura específica con prima adicional”, asegura la empresa.

En la práctica, esto significa que un camión que transporta gas licuado no está cubierto por responsabilidad civil bajo un seguro automotriz convencional. A ello se suman otras exclusiones relevantes: daños causados por la carga transportada y daños a infraestructura vial.

“En un siniestro como éste confluyen varias exclusiones que dejan al transporte de sustancias peligrosas prácticamente sin cobertura estándar”, explican.

Si bien las grandes empresas del rubro suelen contratar seguros especiales para este tipo de transporte, no existe una obligación legal: Si esa cobertura no está contratada, toda la carga económica recae sobre la empresa o, en los hechos, sobre las víctimas que deben perseguirla judicialmente.