En una declaración bastante breve, Donald Trump calificó como una “vergüenza” la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, que declaró ilegales los aranceles impuestos en su segundo mandato.
De acuerdo a The Telegraph, Trump asistió la mañana de este viernes a un desayuno con gobernadores en la Casa Blanca. A la salida fue consultado sobre el tema.
Trump critica a la Corte Suprema de EEUU por decisión sobre aranceles
Justo ahí indicó: “Hemos perdido, ¿no?”, para luego criticar al máximo tribunal de su país.
No obstante, en el mismo lugar aseguró que tenía un “plan B” para eludir el fallo aplicado por los magistrados, en una votación 6 a 3.
En concreto, el Supremo determinó que la Administración abusó de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) de 1977 al utilizarla como base para imponer gran parte de lo aranceles aplicados desde el pasado abril, al entender que esa legislación no faculta al presidente a crear nuevos gravámenes en tiempos de paz.
El alto tribunal sostiene que los aranceles son un tipo de impuesto y que la Constitución reserva al Congreso las decisiones centrales sobre tributos.
En contra, votaron los conservadores Samuel Alito, Clarence Thomas y Brett Kavanaugh, que defendieron que esta ley puede usarse en materia de política exterior y es preferible errar a favor de dar poder al Ejecutivo.
El fallo cierra la puerta a que el presidente utilice la IEEPA para imponer aranceles amplios y de carácter general con el argumento de una emergencia económica nacional, restringiendo este instrumento a usos tradicionales como sanciones financieras o bloqueo de bienes.
Por otra parte, la sentencia no impide que Trump recurra a otros marcos legales ya existentes para fijar gravámenes, como las disposiciones sobre seguridad nacional o medidas de represalia frente a prácticas comerciales desleales.
No obstante, el Supremo -en un giro frente a opiniones anteriores favorables al republicano- ha enviado una señal clara de que esas facultades deberán ejercerse dentro de límites concretos y sin utilizar las leyes existentes como un pretexto para rehacer la política arancelaria sin pasar por el Congreso.