Una delegación técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) llegó a Buenos Aires para iniciar las tareas de revisión de las cuentas públicas de Argentina, país que cerró el pasado abril un programa de financiamiento por un total de 20.000 millones de dólares.
“Como parte de nuestro compromiso continuo, una misión técnica del FMI, encabezada por Luis Cubeddu y Bikas Joshi, se encuentra actualmente en Buenos Aires para las discusiones relacionadas con la segunda revisión en el marco del Servicio Ampliado del Fondo y la consulta del Artículo IV para Argentina”, confirmaron fuentes oficiales del organismo.
Se trata de la segunda evaluación del cumplimiento de las metas comprometidas en el programa de financiamiento firmado en abril de 2025 por un total de 20.000 millones de dólares, de los cuales ya se desembolsaron más de 12.000 millones.
Según medios locales, se revisará el cumplimiento de los objetivos de acumulación de reservas internacionales y el resultado fiscal para avanzar con la habilitación de un nuevo desembolso de 1.000 millones de dólares.
La misión arribó a la capital argentina en la mañana de ayer jueves y, según informó la prensa argentina, mantendrá encuentros con autoridades del Ministerio de Economía y del Banco Central argentino.
Economía en repunte
En el contexto del Foro de Davos, celebrado a fines de este enero en Suiza, el ministro de Economía del país suramericano, Luis Caputo, mantuvo una reunión con la directora del FMI, Kristalina Georgieva, quien luego elogió el “sólido desempeño” de la economía argentina.
Tal y como ocurrió en 2024, Milei mantuvo el año pasado el superávit fiscal primario (1,4% del PIB) y las políticas para desacelerar la inflación (cerró 31,5% anual frente al 117,8% de 2024), pero la apertura del denominado ‘cepo cambiario’ de la mano de un esquema de libre flotación entre bandas ha sido accidentada.
El Gobierno apostó por sumar reservas gracias a las exportaciones agrícolas y al ingreso de capital financiero y de inversiones, lo que finalmente no sucedió.
A mediados de diciembre, el Gobierno decidió modificar el esquema de intervención cambiaria entre bandas: a partir de 2026 esas bandas se ampliarán al ritmo de la inflación, lo que dará al Banco Central mayor margen para comprar divisas y acumular reservas, algo que venían reclamando muchos expertos y el propio FMI.
Según medios locales, también será sujeta a revisión la metodología de medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que estaba previsto que se modifique este enero pero que el Gobierno decidió suspender “hasta que se consolide el proceso de desinflación”, algo que produjo la salida del titular del Instituto Nacional de Estadística y Censos, Marco Lavagna.
La actualización del IPC fue un requerimiento del Fondo Monetario Internacional (FMI), que en un informe de agosto hizo referencia a la necesidad de que el país “refleje mejor los cambios estructurales en los patrones de costos” y “mejore la calidad de los datos”.
En la previa a las elecciones legislativas del pasado octubre, el Tesoro estadounidense inyectó dólares en la plaza cambiaria argentina y, además, firmó un acuerdo ‘swap’ de intercambio de monedas por 20.000 millones de dólares.
Tras el triunfo del partido de Milei en los comicios de octubre, la tensión financiera cedió de forma notable y, según los datos del Banco Central, las reservas se situaban el miércoles en unos 45.417 millones de dólares.