Fueron 843 días, doce horas, cinco minutos y 59 segundos.

No todos sobreviven para contarlo. Los sobrevivientes son fuentes testimoniales y faros en la oscuridad para entender el mal. Israel cumplió su palabra y regresó con todos, vivos y muertos, a casa.

El último rehén en volver desde la Gaza de Hamás, tras 843 días de secuestro e incertidumbre, fue el cuerpo de Ran Gvili. Bendita sea su memoria. Sus restos ya descansan en paz y la tragedia del 7 de octubre de 2023, reaparece.

Ese día, el sargento Gvili de la policía del distrito sur y perteneciente a la unidad de patrullaje, se encontraba en recuperación tras una fractura en el hombro. “Ran, el defensor de Alumim”, cumplió con su deber. Se puso su uniforme al enterarse de la invasión y de que sus compañeros estaban combatiendo a los terroristas.

En su último mensaje reportó que estaba herido y con poca munición, “me quedan unos pocos disparos”.

El sargento fue capturado, asesinado y su cuerpo fue localizado en un cementerio en la franja. El mandato fue claro: traer de vuelta a todos, “y trajimos de vuelta a todos, hasta el último”.

La operación militar de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se llamó “Corazón Valiente” y su objetivo: el retorno de un hijo caído, un hermano y un joven policía. Las FDI realizaron una operación exitosa más allá de lo militar.

La Plaza de los Rehenes

La Plaza de los Rehenes de Tel Aviv se convirtió en un punto de encuentro de la sociedad israelí y del mundo libre. A un costado del Museo de Arte y próxima al Cuartel General de las FDI, fue un escenario necesario de memoria, vigilia y esperanza, con carpas y recuerdos, lazos amarillos y fotografías, además de un túnel y un reloj digital que simbolizó, y visualizó segundo a segundo, el cautiverio y una cuenta progresiva de los secuestrados.

Fueron 843 días, doce horas, cinco minutos y 59 segundos. La plaza recibió a cientos de visitantes, familiares y desconocidos que se unieron alrededor de la tragedia, la injusticia y la solidaridad.

Nació desde lo espontáneo y lo humano con el objetivo de exigir la liberación de los rehenes, y la ilusión del regreso a casa de cada una de las víctimas del terrorismo.

Se organizaron reuniones y vigilias, actividades musicales y culturales, manifestaciones y peticiones. “No están solos, estamos con ustedes, hasta el último rehén”. La sociedad israelí demostró en la plaza que las semejanzas unen y las diferencias quedan en pausa.

El lugar recibió a cada visitante del mundo que solidarizó con los familiares y el dolor de una sociedad que se unió tras la masacre del 7 de octubre. Los 255 secuestrados ya están de regreso. Es momento de recordar a los valientes y sanar el corazón.

Una alerta permanente

El 27 de enero del 2026, el mundo recordó a las víctimas y sobrevivientes del régimen nazi, en el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto. La Shoá es recuerdo, aprendizaje y una alerta permanente en la actualidad debido a la vigencia del antisemitismo.

Los sobrevivientes del fanatismo irracional conocieron de cerca el odio y la persecución, la banalización del mal, la deshumanización y el genocidio planificado.

Conocieron a monstruos con ropajes humanos y una industria mortal organizada para eliminar a los judíos mediante un plan de aniquilamiento.

Fue una catástrofe y un “intento sistemático de exterminar a todos los judíos del mundo”, en palabras de Elon Levy. Cada sobreviviente del totalitarismo nazi es una luz que contrasta con la oscuridad del mal y de la indiferencia.

Primero van por los judíos y la indiferencia es complicidad. Los ataques en contra de los judíos son un problema de toda la sociedad, no sólo de ellos, “los de la kipá y la estrella”, parafraseando a Pilar Rahola. Lo padecimos recientemente en el siglo XX, y no es sensato tropezar con la misma piedra en el siglo XXI.

El antisemitismo es una avalancha de intolerancia que atenta contra la sociedad libre y la democracia. La defensa de las libertades requiere de un corazón y mente valientes.

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