A casi un mes del cambio de mando, en una casona ubicada en la calle La Gloria, en Las Condes, el presidente electo José Antonio Kast ha puesto en marcha una ronda de encuentros para delinear las figuras que acompañarán a sus ministros, tomando en cuenta tanto subsecretarías como equipos de asesores.
En aquellas reuniones en la denominada “Moneda Chica”, un nombre que ha surgido como favorito para asumir la Subsecretaría de Energía es el del ingeniero civil electricista de la Universidad de Chile y ex ejecutivo de Transelec (principal empresa de transmisión eléctrica del país), Hugo Briones Fernández, quien trabajaría al alero de quien ya fue anunciada como ministra de Energía, Ximena Rincón González (del partido Demócratas).
Incluso, de acuerdo con lo publicado por distintos medios de comunicación, Briones ya habría estado involucrado en el proceso de transición, estando presente en sesiones del Comité de Expertos en la oficina del presidente electo, convocado por el actual biministro de Energía y Economía, Álvaro García.
Sin embargo, de convertirse en subsecretario, habría un posible conflicto de interés que lo complicaría: es que la relación laboral que mantuvo Briones con Transelec que, además, terminó de forma poco amigable en menos de dos años al concretarse el ingreso de una demanda laboral por vulneración de derechos fundamentales. En ella, el ingeniero acusó un trato degradante e intimidatorio. En todo caso, la causa está cerrada, tras desistirse Briones de la demanda en octubre de 2025, lo que normalmente podría responder a un acuerdo extrajudicial.
El conflicto podría existir por la turbulenta relación de quien se asoma como posible Subsecretario de Energía y Transelec, teniendo en cuenta que, de convertirse en subsecretario de Energía, tendría directa incidencia en procesos ligados a la compañía, como la definición de la política de transmisión eléctrica, el impulso y modificación de leyes y reglamentos vinculados a Energía, la planificación del sistema eléctrico nacional, entre otros.
“Presión psicológica extrema”: la demanda laboral
El 1 de marzo de 2023, Hugo Briones comenzó su relación laboral con Transelec S.A., con el cargo de gerente de Proyectos en la VP Ingeniería y Desarrollo de Proyectos y un sueldo base de 9 millones de pesos.
De acuerdo con una demanda por tutela laboral ingresada en febrero de 2025, a su cargo tenía varios trabajadores que le habían comentado la existencia de malos tratos por parte de otra gerenta, y que habían decidido denunciar los hechos internamente. Durante ese proceso, Briones habría sido llamado a prestar declaración ante la comisión investigativa interna de la empresa, reunión que debía ser confidencial.
Sin embargo, según comenta en el documento, ese mismo día, más tarde, la gerenta denunciada se habría acercado y le habría dicho saber lo que él declaró sobre ella y que lo comentaría a sus superiores, lo que él habría interpretado como una amenaza. Posterior a esto, habría comenzado un patrón de hostigamientos persistentes de parte de la gerenta hacia Briones (según su versión), llevándolo a tratarse y a tomar medicamentos por estrés crónico y ansiedad.
Finalmente, el 28 de noviembre de 2024, lo habrían citado a una reunión para informarle sobre el fin de su relación laboral, y le habrían presentado dos opciones: o aceptaba la causal de término de contrato de común acuerdo y se iba con un finiquito de $36.698.559 o, de no dar respuesta, se iba con un finiquito de $0 pesos y con una causal de despido distinta que podría afectarle posteriormente en su búsqueda de trabajo. La respuesta debía darla de inmediato.
“La presión de la situación y el shock momentáneo me impidieron tomar una decisión informada. Al salir de ese estado de confusión, pude comprender que los demandados actuaron de manera coercitiva, privándome del tiempo necesario para analizar la situación y explorar opciones”, se lee en la demanda.
Estos hechos fueron la base para el ingreso de la demanda laboral ante el 2º Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, en la que Briones sostuvo que habría sido despedido como represalia por emitir su opinión en la investigación interna y que el fin de su relación laboral se habría ejecutado de forma coactiva, intimidatoria y vulneratoria de sus derechos.
Por ello, solicitó a tribunales que se declarara que su despido vulneró sus derechos fundamentales; que se declarase la nulidad del finiquito firmado “bajo presión”; que se condenara a una indemnización adicional de hasta 11 sueldos y otra de $70 millones de pesos por daño moral; y que se ordenara una medida reparatoria para que la empresa mejorara el clima laboral y previniera el acoso.
El pasado 22 de septiembre de 2025 —siete meses después de iniciada la causa— Briones se echó para atrás y se desestimó la demanda, cerrándose el caso, acción que comúnmente se asocia a un acuerdo extrajudicial.
Hasta el cierre de esta edición, no se obtuvo respuesta por parte del equipo de Ximena Rincón respecto a si conocían esta información previamente y si será tomada como antecedente para la elección del Subsecretario de su cartera. Por su parte, consultado a través de la abogada que lo representó en la demanda laboral, tampoco se obtuvo respuesta por parte de Hugo Briones.