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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En una casa en Mar del Plata, Argentina, apareció el "Retrato de una dama", obra robada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Identificado como una pintura del siglo XVIII de Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, el cuadro está valuado en 250.000 euros y bajo custodia judicial. La investigación vincula su origen al financista nazi Friedrich Kadgien y al marchand de arte judío Jacques Goudstikker.

La obra “Retrato de una dama” fue “arianizada” hace ocho décadas y hallada en Mar del Plata el año pasado. Su valor se estima en 250.000 euros. El rol de Friedrich Kadgien, el “mago de las finanzas” de Hitler y saqueador de un galerista neerlandés.

Por más de ocho décadas, el Retrato de una dama fue una ausencia. Un vacío en una colección saqueada, una obra perdida en el mapa oscuro del expolio nazi. Hasta que, en agosto pasado, reapareció donde nadie lo buscaba: colgado en el living de una casa de la ciudad de Mar del Plata (Argentina), tapado por un decorado y ofrecido en un aviso inmobiliario sin saber lo que era.

Tras varios meses de especulaciones, finalmente se conoció su verdadera autoría y va camino a recuperar una historia que cruza arte, herencias incómodas y más crímenes nazis que el paso del tiempo nunca logró saldar.

La pintura, atribuida durante años erróneamente al italiano Giuseppe Ghislandi (1655-1743), alias Fra Galgario, fue identificada en las últimas semanas como una obra del siglo XVIII del artista italiano Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti ( (1698-1767), conocido como Il Pitocchetto.

Según informó el Ministerio Público Fiscal, así lo determinaron especialistas de la Academia Nacional de Bellas Artes, tras un análisis comparativo y documental que incluyó archivos del Instituto Neerlandés de Historia del Arte (RKD). Además se estimó el valor de “Retrato de una dama” en unos 250.000 euros (más de 250 millones de pesos chilenos al cambio actual).

Desde ahora, el óleo permanece bajo custodia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a la espera de que el juez federal de Mar del Plata, Santiago Inchausti, defina su destino.

La investigación apunta a reconstruir cómo esa obra, denunciada como robada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, terminó en la casa marplatense de Patricia Kadgien, hija de Friedrich Gustav Kadgien, uno de los financistas más influyentes del régimen de Adolf Hitler.

Friedrich Gustav Kadgien
Friedrich Gustav Kadgien

Oficial de las SS y hombre cercano a Hermann Göring, Friedrich Kadgien se ganó los apodos de “mago de las finanzas” y “La Serpiente” por su participación en el saqueo de bienes judíos.

En la posguerra siguió la ruta habitual de los fugitivos del Tercer Reich: Suiza, Brasil y finalmente Argentina, donde se instaló en 1951. Nunca cambió su apellido, pero sí adoptó el nombre “Federico Gustavo”. Obtuvo la ciudadanía argentina, fundó la empresa Imhauka Argentina S.A. y tejió vínculos comerciales con Alemania y con el gobierno de Juan Domingo Perón. Murió en 1978. Nadie lo juzgó ni lo persiguió. Sus restos yacen en el cementerio alemán.

La historia del cuadro está ligada a otra familia al marchand de arte judío Jacques Goudstikker, uno de los más importantes de los Países Bajos, cuya galería fue “arianizada” (expropiada) tras la ocupación nazi, en el marco de un proceso sistemático mediante el cual los nazis confiscaron propiedades judías para entregarlas a manos “arias” o al Estado.

Goudstikker huyó con su familia en un barco rumbo al exilio, pero murió durante la travesía. Hermann Göring, amigo de Friedrich, “compró” la galería y se llevó unas 800 obras a Alemania. Retuvo alrededor de 300; el resto volvió a Ámsterdam y se dispersó en subastas. Fue en ese recorrido fragmentado cuando el “Retrato de una dama” desapareció.

Pasaron ocho décadas hasta 2025 por un hallazgo periodístico del medio neerlandés AD, que detectó la obra en una publicación online de una inmobiliaria que mostraba imágenes del living de una casa en venta en Mar del Plata. Es la propiedad que pertenece a Patricia Kadgien y a su esposo, Juan Carlos Cortegoso. Cuando la Justicia allanó la vivienda, encontró un tapiz que disimulaba el lugar donde había estado colgado el cuadro en cuestión.

Al entregar la obra de manera voluntaria, el matrimonio declaró que la había adquirido de buena fe. Como respaldo, presentaron un boleto de compra supuestamente expedido en 1943 por el Museo Wallraf-Richartz de Colonia. Aun así, afrontó acusaciones por encubrimiento agravado vinculado a delitos de lesa humanidad. La investigación sigue abierta en la Unidad Fiscal de Investigación y Litigio de Casos Sencillos.

Qué dijo la heredera del cuadro robado por los nazis y hallado en Argentina

Desde su casa en Estados Unidos, la heredera del cuadro, Marei von Saher, de 82 años, destacó la importancia de dar con la autoría y traer algo de justicia a la expropiación sistemática del nazismo, que aún no tiene el final justo.

Von Saher es la nuera de Jacques Goudstikker y una de las figuras centrales en la recuperación del patrimonio robado por los nazis. Toda la familia lleva décadas litigando. Primero lo hizo Desirée, la viuda de Goudstikker, junto a su hijo Eduard. Tras la muerte de Eduard, Marei y su hija Charlène continuaron la tarea. Hasta ahora lograron recuperar unas 350 obras. Cientos siguen perdidas.

Para von Saher, el caso argentino con “Retrato de una dama” marca un punto de inflexión en la búsqueda.

“Esta pintura representa el primer caso en Argentina en el que se aborda la cuestión del arte saqueado por los nazis”, expresó en diálogo con el diario Clarín, además de recordar que Kadgien no fue el único que huyó a Sudamérica, como históricamente se ha dicho.

“Esta pintura formaba parte de la colección de arte de mi familia. Representa nuestro patrimonio y nuestra historia. No puede cambiar lo que se hizo en el pasado, pero representa una pequeña parte de la justicia histórica. Su restitución sería un hito en los esfuerzos continuos por corregir un error histórico”, dijo escuetamente.